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Entrevista | Ángela Banzas Escritora

“No combato la morriña, me recreo en ella”

La autora santiaguesa residente en Madrid sitúa en el pazo de Mariñán su cuarta novela, “El aliento de las llamas”, inspirada en Emilia Pardo Bazán

La escritora Ángela Banzas en el pazo de Mariñán donde se sitúa su última novela

La escritora Ángela Banzas en el pazo de Mariñán donde se sitúa su última novela / E-Me Comunicación

Abandonó por la literatura su carrera como consultora de la Administración Pública cuando publicó en 2021 su primera novela y cosechó un éxito de público y ventas. Tres años después, la santiaguesa Ángela Banzas publica su cuarto título, “El aliento de las llamas”, una historia de mujeres y literatura, amor, traición y venganza con el pazo de Mariñán como telón de fondo y Emilia Pardo Bazán como inspiración.

El próximo viernes 4 de octubre la autora gallega la presentará en Club FARO, en un acto que se celebrará en el museo MARCO a partir de las 20 horas.

– ¿Al lector de sus anteriores novelas qué le va a sorprender en “El aliento en llamas” que no haya mostrado antes como autora?

– Ciertos alegatos que contiene la novela. Es más emocional , digamos que profundizo más, y es más compacta en el sentido de que no mezclo tanto género. En la anterior, por ejemplo, tenía la voz muy reconocible de un escritor maldito, con un registro muy diferenciado, y aquí he jugado con voces de varias mujeres a las cuales cada lectora puede acercarse con un ejercicio de empatía e identificarse más con unas que con otras, pero son todas mujeres que han amado mucho y han sentido el abandono, la tristeza, el vacío y la burla social por sentir como lo han hecho. Todas mis novelas tienen muchas capas, pero ésta especialmente: hablo de mujeres, de las ansias de libertad y liberación, de la necesidad de mirar hacia dentro, de mirar al pasado y concebir esa esperanza que necesitas para mirar al futuro y aceptar el presente, que no deja de ser la fugacidad del tiempo y, sobre todo, de feminismo y literatura.

 – Una de esas mujeres es el reflejo de Emilia Pardo Bazán. ¿Hacer una novela inspirada en ella es una especie de obligación para una escritora gallega?

– No es por obligación, es por gratitud a su coraje. Ha sido una más en colocar piedras en un puente que necesitamos cruzar todas. Yo a lo mejor no puedo colocar una piedra como la de ella, pero sí puedo aportar un granito. Es verdad que los tiempos que ella vivía eran otros, pero todavía quedan muchas cosas por mejorar.

– ¿Qué facetas de ella le han interesado más mostrar?

– Ha habido muchos aspectos dentro de su figura que me han atraído, pero me he quedado, primero, con uno: fue triste e injustamente rechazada para entrar en la Real Academia, siendo una mujer tan visionaria y con ese virtuosismo en sus letras y en sus obras; eso solamente se puede entender en clave de época, con las gafas del tiempo bien ajustadas. Después también me llamó la atención que era una mujer muy apasionada y sufrió muchísimo, como muchas literatas del siglo XIX, porque eran las incomprendidas, no eran convencionales, pero amaban.

"En los tiempos en que vivimos nos estamos convirtiendo, sobre todo las mujeres, en objeto de consumo y eso lo veo todos los días en las redes sociales"

– Le daba valor al poder de la educación para luchar por la igualdad, abogaba porque la mujer leyera libros de todo tipo que le hicieran comprender el mundo en su complejidad, ya que de seguir leyendo romances seguirían siendo esclavas. ¿Considera que ese mensaje ha perdido vigencia? ¿Qué diría ahora?

– En los tiempos en que vivimos nos estamos convirtiendo, las mujeres especialmente, en objetos de consumo y eso lo veo todos los días a través de las redes sociales. Me preocupa sobre todo cuando veo a adolescentes, muy condicionadas por los estímulos que les llegan a través de las pequeñas pantallas que llevamos todos a diario en la mano. A día de hoy seguimos soñando, no con príncipes en caballos blancos, sino con ser de algún modo salvadas, y la mujer de hoy no lo necesita.

– También decía que no hay dos formas de amar, la masculina y la femenina. ¿Eso ya lo sabemos hoy en día o a la mujer se la sigue castigando por mostrar su pasión?

– Eso sigue vigente, a día de hoy hay muchas mujeres que prefieren vender que no tienen ningún tipo de deseo porque se las respeta más si tiene un frialdad en este campo. A lo mejor no sucede en las más jóvenes, pero si escuchas las letras de la música de hoy, lo que nos llega a través de la industria audiovisual, ves que el tratamiento no es igual. Por eso es tan importante escoger bien la música que se escucha y los libros que se leen, porque generan un poso que nos queda en el inconsciente guardado y es lo que nos va determinando. Sobre todo nuestras ilusiones, impulsos y pasiones salen construidos con esos filtros construidos desde fuera.

Ángela Banzas en las escaleras del pazo de Mariñán, donde sitúa su última novela.

Ángela Banzas en las escaleras del pazo de Mariñán, donde sitúa su última novela. / E-ME COMUNICACIÓN

– Y de Pardo Bazán salta a Gertrudis Gómez de Avellaneda, protagonista de los primeros escritos feministas de la autora gallega. ¿Qué descubrió de esta mujer silenciada y qué nos muestra en la novela?

– No la conocía, la descubrí a raíz de esas cartas que Pardo Bazán le dirige en 1889 (de ahí la elección de la fecha de inicio de la novela) buscando empatía, sororidad, un aliento porque ambas habían solicitado ingresar en la R.A.E... y habían sido rechazadas. Investigué y me encontré a una gran poeta, nacida en Cuba y que había vivido entre Madrid, Coruña y Sevilla. Su obra es de estilo romántico más puro, mientras que doña Emilia se decantó por el naturalismo y el realismo. Cuando la estudié, me llamó la atención que una mujer con ese virtuosismo en la pluma se hubiera enamorado de esa manera de un poeta con menos éxito que ella, Cepeda, quien el más puro Don Juan narcisista (el de Molière, que es más ruin que el de Zorrilla o el de Tirso) la abandonó embarazada y rechazó ver a la niña, que nació enferma y murió a los siete meses, pese a las súplicas de ella para que le diera un abrazo antes de morir. Recurrí al estudio del doctor Gregorio Marañón sobre la psicología del donjuán: un narcisista que vive una eterna juventud y no busca el placer sexual, sino que lo que quiere es conquistar a la mujer, abandonarla y humillarla.

"Cuando escribo no pienso de forma consciente en términos de tener éxito, pienso como lectora, en que me tiene que enganchar la historia pero me tiene que llegar directamente al corazón y dejarme un poso”

– Un pazo habitado por fantasmas, un patio sembrado por secretos, amor, intriga, venganza y traición, ¿ son los ingredientes que auguran el éxito de una novela hoy en día?

– Parafraseando a Emil Cioran, todo éxito es siempre un malentendido. Cuando escribo no pienso de forma consciente en esos términos. Pienso, como lectora y persona curiosa, que para que algo me guste me tiene que enganchar la historia, pero me tiene que llegar directamente al corazón y dejarme un poso. Yo lo he intentado con esta novela y ahora son las lectoras las que tienes que juzgar, y digo lectoras porque leemos más las mujeres.

– ¿Qué papel juega el pazo de Mariñán y por que lo eligió cono escenario para su historia?

– Tenía claro que quería un pazo y un trasunto de Emilia Pardo Bazán, busqué entre varios y elegí Mariñán, primero, por la placa de mármol hallada allí con la leyenda de “La nada aquí”, que me pareció muy sugerente y me lleva a la alocución latina de “Sic transit gloria mundi”, que viene a decir que oda la vanagloria mundana es efímera. Después leí todas las publicaciones sobre el pazo, que le llaman el pazo de los sentidos, y me parecieron interesantes su ubicación con vistas al mar, sus jardines, sus bustos y el tipo de granito utilizado, que se erosiona y evoca el paso del tiempo.

– Otra de las leyendas que evoca en su relato procede de Centroamérica.

– Sí,es la del pájaro fantasma, también conocido como urutaú o potó. Para mi es la necesidad de volar, de liberación y las plumas me llevan también a la literatura , como un instrumento que te ayuda a volar. Una versión de la leyenda es la de una madre que abandona a sus hijos en la selva para salvarlos de la peste y ellos lloran cada noche - el sonido del urutaú parece un llanto- hasta que un día se convierten en pájaros y pueden volar.

– ¿Situar sus obras en Galicia es un modo de combatir la morriña que siente por su tierra viviendo en Madrid?

– Yo la morriña no la combato, me recreo en ella, la disfruto. Me gusta que la imaginación me arrastre una y otra vez, como las olas, a mi tierra, a mi cultura y a mi forma de sentir.

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