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Las bandas populares animan el panorama musical gallego

El casi centenar de agrupaciones existentes en Galicia aglutinan a 6.500 músicos aficionados, muchos de los cuales encuentran en ellas el inicio de una carrera profesional. La mayoría de los integrantes tienen menos de 30 años, su repertorio es variado, desde pasodobles a rock, y cosechan premios en reconocidos certámenes a nivel internacional

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“Para los músicos profesionales, las bandas son como nuestro cordón umbilical, donde nos formamos, donde nos hacemos, donde empezamos a ver la música activa, práctica, la que nos lleva a ver las destrezas de un instrumento y a actuar en diferentes puntos, ya sean fiestas, procesiones, pasacalles o auditorios”. Así se expresa Enrique Lorenzo Vila, catedrático del Conservatorio Superior de Música de Vigo y presidente de la Federación de Bandas de Música Populares de Vigo.

Galicia cuenta con 97 agrupaciones musicales integradas en la Federación Galega de Bandas de Música Populares, las cuales cuentan con más de 6.700 músicos federados. A esta cifra de integrantes de bandas que suelen participar en las actuaciones en certámenes y conciertos se le añaden miles de componentes de las escuelas ligadas a estas entidades, docentes y aficionados que acuden a los ensayos como actividad lúdica pero no pueden comprometerse a intervenir en los recitales ante el público.

La provincia de Pontevedra es la que más número de bandas tiene, un total de 55, seguida de A Coruña, con 26, Lugo, con 12, y Ourense, con 4. Esta distribución provincial atiende, de algún modo, al reparto de la población en la comunidad autónoma y a la evolución demográfica. La guerra civil, primero, y las oleadas emigratorias, después, supusieron la desaparición de bandas vinculadas a municipios antaño muy poblados y en la actualidad ejemplos de la Galicia vaciada, sobre todo en las provincias del interior de Lugo y de Ourense. Así, Pontevedra ha sido capaz de mantener la tradición y en el caso de A Coruña, sus dos ciudades más pobladas, la capital y Santiago de Compostela, cuentan con bandas de música municipales cuyos integrantes son personal laboral del concello o funcionarios. Algo parecido sucede en las ciudades de Lugo y Pontevedra, con agrupaciones que mantienen convenios con sus ayuntamientos, si bien en la ciudad del Lérez han estado tres años inactivos.

Atendiendo al tamaño de los municipios, la mayoría de bandas de música populares se encuentran en villas de tamaño medio y en pequeños municipios rurales: 18 en poblaciones de 10.000 a 20.000 habitantes, 35 en localidades de 5.000 a 10.000 habitantes y 21 en pueblos de menos de 5.000 habitantes. Un caso único lo protagoniza Vigo, la ciudad más poblada de Galicia, que cuenta con nueve formaciones populares, todas ellas vinculadas a parroquias y barrios periurbanos, muchas de las cuales iniciaron su actividad a partir de la desaparición de la banda de música municipal a mediados de los años 80.

Menores de 30 años

Pese a lo que podría parecer si tenemos en cuenta la imagen con la que tradicionalmente se vinculaba a las bandas populares, la mayoría de los músicos que forman estas agrupaciones son jóvenes. Los últimos datos de la Federación Galega de Bandas indican que en torno al 69% de las 6.700 personas federadas en esa entidad tienen 30 años o menos. “Es gente que combina sus estudios, la mayoría, o sus trabajos con los ensayos en las bandas; normalmente los viernes por la noche lo dedican a esa actividad en lugar de a otras y encuentran un espacio para socializar, estar con gente de su edad, y de otras edades, además de aprender una disciplina de trabajo en equipo, de pertenecer a un colectivo”, comenta Enrique Lorenzo.

La Banda de Música de A Estrada durante una exhibición / CEDIDA

La Banda de Música Municipal de A Estrada durante una exhibición. / FDV

Escuelas y bandas infantiles

Una tendencia que cada vez cobra mayor importancia es la de la formación que se imparte en las escuelas de música ligadas a las bandas populares. Si bien siempre han existido estos espacios docentes para formar a los aspirantes a integrar la banda, cada vez hay más escuelas reconocidas oficialmente por la Xunta. Para lograr esta consideración, muchas de ellas han tenido que adaptar espacios, enseñanzas y docentes a los requisitos que impone la administración autonómica, lo cual les da mayor visibilidad y les sitúa en posición de poder optar a subvenciones. Aún así, las que no tienen ese reconocimiento oficial cuentan igualmente con profesionales docentes de nivel superior para dar clases. “Hay escuelas con doscientos alumnos haciendo cantera para su bandas, tienen sus agrupaciones infantiles y juveniles y un sinfín de educandos que están iniciando su formación”, indica Lorenzo Vila. “Son alumnos que aprenden lenguaje musical, se inician en un instrumento y se les despierta el gusanillo de la música para luego, a lo mejor, hacer carrera y especializarse en los conservatorios, que se nutren de alumnos procedentes de bandas”, añade.

Del mismo modo, hay alumnos de conservatorios que consultan en la federación gallega cuál es la banda más cercana a su lugar de residencia, pues les interesa integrarse con ellos y así realizar actuaciones ante el público.

Desde el siglo XIX

Son varias las formaciones musicales populares que tiene su origen en el siglo XIX, si bien algunas desaparecieron durante una etapa y luego reiniciaron su actividad. Otras, en cambio, llevan tocando ininterrumpidamente casi doscientos años. Es el caso de la Artística de Merza (en Viladecruces, Pontevedra), fundada en 1828, que se disputa el título de banda gallega más veterana con A Lira, de Ribadavia, que defiende ser la decana alegando un documento de 1840 en el que se la mencionaba como tal. También desde el siglo XIX no han cesado su actividad, entre otras, las bandas Unión Musical de Guláns, Artística de Arcade, Castrelo-Cambados, Arca, Chantada y Visantoña. La más reciente de las integradas en la federación gallega es la Banda de Música da Comarca de Sarria, que nació a finales de verano de 2023.

Banda A Lira de Ribadavia, en una foto de los años 80.

Banda A Lira de Ribadavia, en una foto de los años 80. / Archivo

En Vigo, donde llegó a haber dieciséis bandas en activo, la Unión Musical de Coruxo es la más antigua, ya que se creó en 1880, pero estuvo parada desde la guerra civil hasta 1980, con lo cual la más longeva es la Unión Musical de Valladares, activa ininterrumpidamente desde 1902. Desde 1932 lleva actuando Lira de San Miguel de Oia, mientras que el grueso de las bandas viguesas que existen en la actualidad surgieron a partir de la desaparición de la banda municipal, en las décadas de los 80 (finales) y 90 del siglo pasado. La más nueva es el Ateneo Musical de Bembrive, que se presentó oficialmente en 1999.

De 25 a 200 componentes

En cuanto a tamaño, las más pequeñas cuentan con 25 músicos, el número mínimo a partir del cual una formación de este tipo puede ejecutar un repertorio que requiere una cantidad determinada de instrumentos en cada sección. Una formación de tamaño medio ronda el medio centenar de integrantes y las más numerosas superan los cien. Entre estas últimas se encuentran la Unión Musical de Meaño, Artística de Merza, Agrupación Musical de O Rosal, Banda de Salceda, Banda de Silleda y Municipal de Valga.

Lo habitual es que estas formaciones con tal cantidad de componentes tengan, además de la banda principal, secciones infantil, juvenil o de veteranos, formada estas ultimas por aficionados a la música que integraron en su día la banda, la abaldonaron y luego la retomaron.

‘Galicia calidade’ también en las bandas

En cuanto a calidad, las bandas gallegas juegan en primera división y es habitual verlas logrando reconocimientos en certámenes internacionales y nacionales que exhiben con orgullo en sus currículos. Es el caso de la Unión Musical de Meaño, ganadora del Flicorno d’Oro en el Concorso Bandistico Internazionale Riva de Garda (Italia) en 2019 o más recientemente el primer premio logrado este año por la Banda Municipal de Caldas de Reis en la sección segunda de la 136 edición del Certamen Internacional Ciudad de Valencia, el concurso más prestigioso de España, en el que el segundo puesto en esa categoría recayó en otra banda gallega, la de Santádega de Coles (Ourense). No era la primera vez que una formación gallega triunfaba en la comunidad autónoma cuna de las bandas, ya que la Unión de Valladares (Vigo) se hacía en el primer premio en la sección primera de ese concurso en el año 2010, tras un segundo puesto en 1997.

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Banda de Caldas de Reis, ganadora en el certamen de Valencia. / FDV

“La diferencia con la Comunidad Valenciana es que allí hay más población y más gente que práctica, es decir, hay más cantidad pero no más calidad. Claro que si te vas a la sección de honor, que son a lo mejor 150 músicos por banda, de momento eso lo copan ellos”, explica Lorenzo Vila.

Pero no solo en Valencia. En el potente concurso de Aranda de Duero, agrupaciones gallegas como la Atlántida de Matamá (Vigo) saben lo que es subirse a lo más alto del podio. En la última edición de este certamen, este verano, la Artística de Merza se llevaba el primer premio, además de un reconocimiento a su director, y la Municipal de A Estrada quedaba en tercer puesto. En el certamen de Benavente de este verano, otra formación gallega, la banda de Beade (Vigo) era distinguida como la mejor del concurso.

“Hoy en día tenemos iconos en el mundo de la música que se han iniciado en bandas”, afirma Lorenzo Vila. El ejemplo más actual es Esteban Batallán, el nuevo trompetista solista de la Orquesta de Filadelfia, iniciado en Barro y que ha pasado antes por la Sinfónica de Chicago. ”Es la punta del iceberg pero no el único. Tengo compañeros y exalumnos que están en las bandas profesionales de Galicia, en orquestas de Extremadura y Castilla y León, en la de Varsovia o en Alemania”, comenta Lorenzo Vila.

Otros, como él, se iniciaron en una banda popular y hoy en día son docentes en conservatorios superiores de música. Por eso, su caso sirve de ejemplo. “Me inicié en la Unión Musical de Valladares con ocho años porque mis padres me preguntaron si quería ir y les dije que iba a probar. Empecé clases de lenguaje musical con José Iglesias Ramilo y cuando me dijo qué instrumento quería tocar le dije que el piano; me dijo que en las bandas no había piano y me propuso la trompa. La cogí y no la deje hasta ahora, que soy catedrático en el Conservatorio Superior de Vigo. Cuando decidí iniciar mi carrera en la música fui al conservatorio pero no dejé la banda -seguía ensayando los viernes por la noche, cuando llegaba de A Coruña porque en Vigo no había profesor de trompa-. Al terminar la carrera hice oposiciones y conseguí mi plaza en el conservatorio de Vigo”, relata. Actualmente, y desde 1988, trabaja también como director de la Agrupación Atlántida de Matamá, banda fundada en 1991 que él se encargó de organizar dos años y medio antes de su de presentación.

Desde pasodobles a ROCK

Los repertorios de las bandas populares ha ido evolucionando con los tiempos y los gustos del público. Desde los pasodobles que demandan en las fiestas más tradicionales hasta propuestas musicales más actuales de pop y rock conforman su playlist, pasando, obviamente, por temas propios de banda y transcripciones de los grandes compositores de la música clásica. “Hoy en día las bandas suelen hacer conciertos especiales en determinados momentos del año en los que invitan a artistas para ofrecer espectáculos innovadores; por ejemplo, cuentos musicales, representaciones músico-teatrales, conciertos con artistas locales de música tradicional, como Os Tradellos o Susana Seivane. Yo mismo, con la Atlántida de Matamá, vengo de hacer un concierto especial con Rubén Simeón, un trompetista nacido en Vigo de talla internacional. Abarcamos un espectro de repertorio muy amplio”, expone Lorenzo Vila.

Tal vez por eso no hay un único perfil de público que siga a las bandas populares. “El público es diverso y numeroso, cambia según lo que le vayas a mostrar. Eso lo podemos ver en los conciertos que hacemos en la Praza da Princesa de Vigo entre mayo y agosto o los que hacemos en el parque de Castrelos, el pasado domingo, por ejemplo, había un mundo de gente escuchando a la banda de Beade”, comenta el presidente de la Federación de Bandas de Música Populares de Vigo.

Por amor a la música

Teniendo en cuenta que los integrantes de las bandas populares son aficionados y no perciben remuneración económica por su actividad, su nivel de fidelidad es alto. “Hay jóvenes que abandonan cuando empiezan a trabajar o se van a vivir otro sitio, por incompatibilidad, no por voluntad; pero en cuanto pueden, vuelven. También nos encontramos con personas que cambian de domicilio y van a la banda más cercana a su lugar de residencia actual. Eso nos ha pasado con una familia de Gales de cuatro miembros, una pareja y sus dos hijos, que se vinieron a Vigo por trabajo y están en la banda de Matamá”.

Unidas en una federación

El cerca de centenar de bandas populares aglutinadas en la federación gallega se benefician de diversas actividades que organiza esa entidad. Una de ellas es el Certame Galego de Bandas de Música, que este año se celebrará los días 19 y 20 de octubre en el Pazo da Cultura de Pontevedra y que tiene carácter internacional desde 2019. Este año participarán en torno a 15 formaciones en cinco categorías: infantil, juvenil, tercera, segunda y primera sección.

Otro certamen es el Festival de Bandas Infantís e Xuvenís de Galicia, que este verano celebró su séptima edición con una docena de bandas. En él se dan cita los componentes más jóvenes de las agrupaciones, sin competir entre ellos, ya que el objetivo es fomentar una jornada de convivencia entre formaciones de músicos jóvenes.

También en verano, en agosto, tuvo lugar el o habitual ciclo “Música no Camiño”, con doce conciertos realizados por las bandas en la Praza das Praterías, en Santiago, para ofrecer recitales a los peregrinos y turistas que visitan Compostela. Es una actividad con muy buena acogida entre las bandas, de hecho este año se presentaron más de 50 solicitudes para participar.

De forma paralela al Certame Galego de Bandas, se desarrolla el Concurso Galego de Composición, cuya decimoséptima edición está ahora en plazo de recepción de obras y se resolverá en el mes de noviembre.

Además, este año la federación ha desarrollado un concurso de proyectos innovadores entre las bandas, llamado CreaSons. Las tres agrupaciones premiadas (Banda de música popular de Tui, Banda de Arzúa y Ateneo Musical de Bembrive) están este mes y el siguiente paseando sus actuaciones s premiadas en diferentes localidades.

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