“Hay gente que la critica por envidia, pero doña Letizia es una gran luchadora”

Publica, a sus 84 años, el cuento infantil “O día máis feliz dunha Raíña” en homenaje a Letizia Ortiz, reina de España 

Xosé Lois Ripalda publica el cuento infantil “O día máis feliz dunha Raíña” en homenaje a Letizia Ortiz

Pedro Fernández

Salvador Rodríguez

Salvador Rodríguez

“Estimado amigo: Acuso recibo de su atento tarjetón y le agradezco las amables palabras que dirige a su Majestad la Reina, así como el ejemplar de su cuento titulado “El día más feliz de una Reina” que ha tenido la amabilidad de enviarle y que, con mucho gusto, le he hecho llegar”. Xosé Lois Ripalda confiesa que experimentó una de las mayores alegrías de su ya larga vida cuando recibió esta breve carta, procedente del Palacio de la Zarzuela, firmada por José Manuel Zuleta, quien hasta el 30 de abril de 2024, fue jefe de la Secretaría de Su Majestad la Reina, cargo que desempeñó durante 10 años. Ripalda ya tenía así el “permiso” oportuno para publicar y distribuir el libro “O día máis feliz dunha Raíña” (Editorial Ir Indo, 23 páginas), un cuento infantil ilustrado con dibujos a todo color realizados por su sobrina, María Xosé, y dedicado a la reina Letizia, que acaba de llegar a las librerías gallegas. A sus 84 años de edad, Ripalda, residente en Vigo y nacido en Erbedeiro, una parroquia del ayuntamiento de Carballedo, en la comarca lucense de Chantada, no cabe en sí de gozo en estos días.

Ex maestro de escuela y prolífico escritor, su bibliografía está a punto de alcanzar la treintena de títulos, la mayoría de ellos de literatura infantil, aunque también es autor de narraciones y ensayos sobre la cultura tradicional gallega.

–Ya me contará cómo y por qué le surgió la idea…

–Verás. Es que a mí me produce mucha tristeza que una mujer que debería ser elogiada por todos, resulta que recibe palos de todas partes. Entonces, como yo no tenía noticia de que se hubiese publicado algún libro en el que se hablase bien de ella, decidí escribirlo yo, y hacerlo mediante un cuento infantil… pero que tiene bastante que ver con la realidad.

–El libro está escrito en gallego ¿se lo envió usted así a la Casa Real?

–Pues claro. Supongo que ella, como asturiana, lo entiende. Y si no fuera así, pensé que seguramente se lo traduciría algún gallego que trabaje en la Casa Real, y me consta que hay unos cuantos.

Portada de "O día máis feliz dunha Raíña" de Xosé Lois Ripalda

Portada de "O día máis feliz dunha Raíña" de Xosé Lois Ripalda / FDV

–Sin “hacer” spoiler, ¿cuál es el argumento de “O día máis feliz dunha Raíña”?

–La idea se me ocurrió cuando ella estaba preparando su 50 cumpleaños. Armé una historia en la cual, resulta que una anduriña roba de un estante la corona de la reina y, claro, entre los empleados de Palacio cunde el temor a que el cumpleaños no se podrá celebrar si la reina no aparece con su corona. Sin embargo, pese a la preocupación de quienes la rodean, la reina se siente tranquila: sabe que la corona llegará a tiempo…Y hasta aquí puedo contar.

–¿Por qué le cae tan bien la reina Letizia?

–Porque es una gran luchadora. En este país somos muy dados a emocionarnos con el cuento de Cenicienta, pero cuando ese cuento se hace realidad, surge la envidia, porque nacer del pueblo y llegar a ser reina aún no está muy bien visto por parte de cierta gente. Y eso a mí me parece muy injusto, doña Letizia está sufriendo mucho por esa razón. No hay más que verle a cara para notar ese sufrimiento suyo, a nadie le gusta que lo traten así.

“Todos los reyes, y Felipe VI también, siempre están muy solos, así que tener al lado a una mujer como Letizia ha sido para él toda una suerte... y un alivio”

–Así que cuando la Reina sale por televisión ¿usted ya nota que está sufriendo?

–Sí, sí, totalmente. Me parece que se duele por algo, y yo creo que se trata de un dolor que le viene del corazón, de la pena y la tristeza que siente.

–El caso es que ya antes de la boda con don Felipe había gente que non quería que el futuro Rey de España se casase con una “plebeya” porque se “se perdía la pureza de sangre de la monarquía”, decían…

–¡La pureza se pierde por muchas cosas, pero no precisamente por esa! Habría mucho que hablar sobre las pérdidas en este país…

–Mire por donde, yo siempre creí que usted era republicano.

–¡Eso no tiene nada que ver! Con los años las personas a veces cambian de opinión. Y a estas alturas yo soy de los que piensan que España no ha tenido buenas experiencias con la República. En las repúblicas españolas siempre quieren mandar todos, y así acabaron las dos que tuvimos. En cambio, la Monarquía une, y eso para España es muy importante, como se demostró con rey el Juan Carlos, que abrió las puertas de España a todo el mundo…y te lo digo a pesar de todos sus defectos pero… ¿quién no tiene algún defecto?

Xosé Lois Ripalda, en la redacción de Faro de Vigo

Xosé Lois Ripalda, en la redacción de Faro de Vigo / Ricardo Grobas

–¿Qué tal le cae la suegra de doña Letizia, doña Sofía?

–Ni bien ni mal. Esa es una persona que, para mí, ni fu ni fa. Casi ni supimos que existía mientras duró su reinado, porque apenas habló en público. La verdad es que de ella no tengo nada que decir, ni a favor ni en contra, pero desde luego nunca consiguió ser atractiva para el pueblo, porque no pudo, porque non quiso, o simplemente porque no le “salía de dentro”. En cambio, doña Letizia se ha mostrado siempre como una persona muy cercana.

–A usted el tema de las reinas, sean o no consortes, le apasiona, incluso históricamente.

–Es que son fundamentales en la Historia, lo que pasa es que no se les acostumbra a dar la importancia que tienen.

–¿Quiénes son sus reinas favoritas, aparte de doña Letizia?

–Tengo dos muy especiales: María Antonieta y Cleopatra.

–¿Qué le atrae de María Antonieta?

–Cuando ella salió de su país, en 1770, a los 14 años de de edad, para casarse con el, por aquel entonces príncipe y más tarde rey, Luis XVI de Francia, los franceses le dijeron de todo. De hecho, ya antes de conocerla, estaban predispuestos en su contra: la llamaban “la loba austriaca”. No niego tuviese algunos defectos, pero lo que hicieron con ella fue repugnante. En el año 1883, desde la cárcel en la que estaba presa hasta el lugar de la ejecución en el que estaba la guillotina, se tardaban unos veinte minutos, pero los que la llevaron tardaron tres horas, a propósito, para que al pasar recibiese todos los insultos y hasta escupitajos de la gente.

–A usted los franceses no le deben resultan muy simpáticos…

–(ríe) Se preguntaba De Gaulle: “¿Cómo se puede gobernar un país con tantas clases de queso y tan distintas?” Y yo, si pudiese y me escuchase, le preguntaría a De Gaulle: “¿Y cómo se puede gobernar un país que le corta a cabeza a sus reyes?” Para mí, María Antonieta fue una persona muy digna, y la prueba está en que, aún hoy en día, hay mucha gente en Francia que la admira y la quiere. Pero, claro, ya es demasiado tarde.

–Y Cleopatra?

–La historia de Cleopatra suele estar mal contada o, si quieres, manipulada. Cleopatra fue una mujer que lo dio todo por amor a su país, a Egipto, y todo lo hizo por esa razón. Por eso se casó con Julio César, que tenía 50 años, que en aquella época era ya ser un anciano. Y de Marco Antonio en realidad no se enamoró: si se arrimó a él fue para poder salvar a Egipto. Porque por influencia de ella, Marco Antonio se enfrentó a Roma y, claro, al final ambos acabaron mal. Octavio Augusto, por su parte, quería traerla a Roma para mostrarla a la gente atada a un carro, vencida y humillada, pero Cleopatra prefirió suicidarse antes que permitir que la humillasen, a ella y a Egipto.

–A doña Letizia se la ha criticado porque “rompe con protocolos” y a veces deja en mal lugar a don Felipe…

–Me alegro que cites eso. Mira, en toda la Historia, y en todo matrimonio, las mujeres siempre influyen en los hombres, y en la mayoría de las ocasiones para bien. Y este es el caso de Letizia que, efectivamente, está influyendo en don Felipe, pero yo creo que para bien. Hay que recordar que el propio Rey dijo un día que encontrar a Letizia para él fue un chollo, una suerte, y no me extraña, porque ella le está ayudando mucho y, para un hombre, tener una mujer que lo ayude es fundamental. ¡Bien lo sabemos los hombres! Además, los reyes siempre están muy solos, así que tener al lado una mujer como Leticia alivia muchísimo.

–También se la ha criticado por otras cosas. Por ejemplo, se ha dicho que gasta mucho en sus vestidos.

–De eso, nada. Lo que pasa es que tiene un cuerpo maravilloso, le sienta bien cualquier cosita que se ponga, por eso creen que compra ropa cara cuando hace precisamente lo contrario. No tiene reparo en ponerse ropa barata porque, ya digo, es que a ella todo le sienta ben.

–Y la critican porque “se ocupa mucho de su estética”…

–Pues que me digan a mí qué mujer, y hoy en día, qué hombre, no se ocupa y preocupa mucho por su estética!

–También se la acusó de tener a sus hijas “secuestradas” cuando eran niñas… que no las mostraba nunca.

–¡Otra tontería! Ella lo que quiso es que sus hijas tuviesen una infancia feliz, por eso procuró alejarlas de todo el mundo. ¡Y el resultado, ya lo ves! Ahora la critican porque tenemos a doña Leonor por todas partes, hasta en la sopa, pero fíjate en lo bien educada que está.

–Tengo entendido que usted tiene un pariente que trabajó en la Casa Real…

–A mi hermano siempre le gustaron mucho los caballos pero, claro, como éramos una familia de aldea, no teníamos dinero para poder comprar un caballo de raza. Entonces, se apuntó a una academia militar y sacar buenas notas para poder ingresar en la Caballería del Ejército español. Cuando se licenció del Ejército, habían oído en la Casa Real que tenía un gran conocimiento y sentía un gran amor por los caballos, y lo contrataron. Estuvo veinte años encargándose de las caballerizas, de las carrozas, de los desfiles…En su casa conserva fotos con don Juan Carlos, con don Felipe…y por supuesto con doña Letizia.

“Si la casa real no me hubiese respondido, yo no habría publicado este libro”

– ¿Por qué, antes de publicar este libro, decidió enviarlo a la Casa Real. ¿Para pedir permiso? ¿Y si resultase que lo hubiesen prohibido o simplemente no le respondiesen nada?

–Si no me hubiesen respondido, no lo habría publicado, pero como sí lo hicieron, pues aquí está.

– Intuyo que usted esperaba que le respondiesen.

–¡Hombre, no estaba totalmente seguro! Pero tenía una intuición.

–¿Tardaron mucho tiempo?

–Muy poco.

–Es que a esta reina le gustan mucho los libros…

–Desde luego, y la prueba está en que ha hablado de los cuentos que le contaba su abuela en Asturias, y por eso siente mucho cariño por la literatura infantil, y por la lectura en general, como se demuestra en esas tres frases suyas que yo incluí también en este libro.

–Cumplido el objetivo de publicar este libro, ahora solo falta que lo reciban en la Casa Real…

–Nunca tuve vanidades y, a mis 84 años, menos que nunca. Mi única vanidad es la de poder seguir escribiendo, con eso ya me siento satisfecho. Ese es mi gran premio.

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