Entrevista | Judith Jáuregui Pianista

“Como pianista es difícil no ser romántica”

La intérprete donostiarra, una de las más renombradas de España, tiene una conexión especial con Galicia

Judith Jáuregui ofrecerá un concierto el jueves 27 de junio en el festival Clasclás de Vilagarcía.

Judith Jáuregui ofrecerá un concierto el jueves 27 de junio en el festival Clasclás de Vilagarcía. / Michael Novak

Se subió por primera vez a un escenario con ocho años y supo que ese iba a ser su camino en la vida. Judith Jáuregui es una de las pianistas más renombradas de España y con mayor repercusión a nivel nacional e internacional. Donostiarra de nacimiento e hija de una vasca y un mexicano adoptado francés, tiene una conexión especial con Galicia, su patria de acogida, donde tiene una casa en Rinlo, en plena Mariña lucense.

El próximo jueves 27 de junio ofrecerá un concierto en el festival de música clásica Clasclás de Vilagarcía.

– ¿De dónde le viene su vínculo con Galicia?

– En Galicia he pasado muchos de los mejores momentos de mi vida personal, sobre todo en los últimos nueve años. El 1 de julio ya me instalo en nuestra casita de Rinlo para pasar allí el verano, es el lugar de desconexión y reconexión conmigo misma, de contacto con el mar, al que echo mucho de menos viviendo en Madrid, y ahí hay momento. En los últimos años ha habido conciertos muy especiales en Galicia: en el Clasclás, en Sociedades Filarmónicas a las que quiero muchísimo, como las de Vigo y Pontevedra. Recuerdo con cariño el concierto en una sala preciosa de Lugo, mi primer concierto a las siete semanas de ser madre con la Real Filarmonía de Galicia en Santiago y, por supuesto, el festival el Bal y Gay, en A Mariña.

– ¿Después de actuar en los grandes templos de la música clásica, qué supone para usted participar en escenarios más pequeños?

– El Clasclás tiene una calidad artística excepcional, es un festival con escenarios preciosos; ir a programaciones tan cuidadas, hechas con tanto cariño y esfuerzo, es lo que a los artistas nos merece la pena, porque recibimos un cariño y unas ganas del público que enseguida noté la primera vez que fui.

– ¿Qué concierto va a ofrecer en esta ocasión?

– Voy con un proyecto que adoro, con mis amigos del cuarteto Gerhard, con los que interpretaré los quintetos de Granados y Dvorák, y al principio del concierto empiezo con tres piezas de piano de Schumann, Litz y Schubert, que son tres canciones dedicadas al amor .

– En su ultimo disco, “Homeland”, grabado con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, interpreta a Manuel de Falla y a Eduard Grieg. Hábleme de su relación con esos compositores.

– Son dos autores fascinantes a nivel pianístico de los que interpretamos sus únicas obras compuestas para piano y orquesta. El concierto de Grieg a mí me resulta como una línea muy natural de mi anterior disco, que fue Schumann, en quien se inspiró para escribir su propio concierto, una obra romántica con originalidad, el toque foclórico noruego y ese amor por las melodías. Y las “Noches en los jardines de España”, de Falla, es una obra que llevo tocando veinte años y que está en el ADN de cualquier pianista español. Es una obra única, tiene esa alma andaluza unida a todo lo que vivió Falla en París, está teñida del impresionismo francés, un estilo al que me siento muy próxima.

– ¿Y con Schumann?

– Con él comencé a leer este instrumento, aún tengo las partituras de cuando era niña con mis anotaciones. Schumann es como mi idioma materno musical, con quien comencé a jugar viendo caballos en su música, el atardecer o los maravillosos recovecos emocionales que recorre, desde la ternura hasta el tormento y la pasión.

– ¿Llevar toda la vida interpretando a un compositor le puede aportar aún algo nuevo?

– Los autores nos aportan siempre, una de las cosas más geniales es que siempre descubres algo nuevo, aunque lleves más de veinte años tocándolo porque tú vas creciendo y vas teniendo diferentes inspiraciones. Espero que hayan cambiado muchas cosas de mí desde que era esa niña, aunque también espero mantener algo de aquella frescura.

– ¿Se considera romántica?

– Como pianista es muy difícil no serlo, porque hay una cantidad de repertorio increíble en ese estilo. Es cierto que la música clásica comprende tantos estilos diferentes que a uno le puede llenar el barroco, el romanticismo, el impresionismo o las músicas más vanguardistas, pero sin duda la el romanticismo es una época dorada para el instrumento a nivel de posibilidades expresivas.

– Dicen de usted que es refinada, elegante y que transmite luz, ¿concuerda?

– Autodefinirse es una tarea imposible y, como estamos en constante cambio, fallaría. Soy una persona que busca la luz en el sonido y en la vida;_es cierto que la oscuridad también existe porque existe la luz, pero también creo que buscando la luz se encuentran muchos colores.

– ¿En qué momento de su carrera, y de su vida, diría que se encuentra?

– Me encuentro en un buen momento, en el que puedo escoger mejor y más lo que quiero hacer. Comencé con 22 años y tengo 39, a nivel vital han sido años de cambios importantes, en los que creces y te estableces. Decir que estoy establecida sería acortarme el futuro, lo precioso de lo mío es que no hay fin ni fecha de caducidad. Estoy disfrutando de los repertorios que interpreto, de esa búsqueda del sonido;_soy consciente de que hay autores que me están esperando y a los que yo estoy esperando a que llegue el tiempo para abordarlos en profundidad.

Judith Jáuregui ofrecerá un concierto el jueves 27 de junio en el festival Clasclás de Vilagarcía.

Judith Jáuregui ofrecerá un concierto el jueves 27 de junio en el festival Clasclás de Vilagarcía. / Michael Novak

– Dicen de usted que es refinada, elegante y que transmite luz, ¿concuerda?

– Autodefinirse es una tarea imposible y, como estamos en constante cambio, fallaría. Soy una persona que busca la luz en el sonido y en la vida;_es cierto que la oscuridad también existe porque existe la luz, pero también creo que buscando la luz se encuentran muchos colores.

– Ha recorrido medio mundo, ¿diría que hay públicos diferentes?

– Sí hay caracteres propios, aunque yo mido al público en la conexión que hay durante el silencio, y ahí da igual donde estés, en Japón, China o Europa; esa magia es por lo que la música es el arte más directo al corazón, no necesita imágenes ni palabras porque nos conecta con nuestra humanidad y a la vez con el ser humano de enfrente. También depende de la energía que tú eres capaz de dar y también la que da el público; creo firmemente que el concierto no solo lo hace el intérprete, lo hacemos todos, esa comunión de energías.

– Está claro que su hijo escuchó música clásica mientras se estaba gestando en su vientre, ¿se la sigue poniendo ahora, con cinco meses?

– Toqué hasta el noveno mes de embarazo, mi ginecóloga me prohibió viajar más. Ahora en casa lo meto todos los días un rato en el estudio porque la música clásica abre el espíritu y yo quiero que lo tenga abierto. Las obras que toqué mucho estando embarazada las reconoce, y las que no conoce y son en tonalidad menor le crean un encogimiento de alma, es alucinante. Está claro que la música abre unas conexiones neuronales en el cerebro y crea caminos emocionales.

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