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Gallegos a la vanguardia

“Me gusta estar solo en medio de la nada”

El vigués Daniel Estévez Barcia es investigador en el Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia, en Nuuk

El investigador vigués Daniel Estévez, en el pueblo de Ikerasak, en Groelandia. Cedida

Cubierta de hielo en el 85% de su superficie y con una población en torno a los 56.000 habitantes, Groenlandia sustenta su economía en la pesca, y el fletán constituye la segunda pesquería más importante del país. Daniel Estévez Barcia (Vigo, 1991) desarrolla estudios de genética de poblaciones, ecología molecular, biología evolutiva y ciencia pesquera de ésta y otras especies clave como la gallineta o el tiburón groenlandés cuyos resultados contribuyen a conocer el estado de salud de los stocks y permiten aconsejar medidas al Gobierno para su conservación.

Su trayectoria investigadora siempre ha estado ligada a las ciencias marinas. Tras acabar la carrera de Biología en Vigo, realizó un máster en la Universidad de Bangor (Gales) y regresó para hacer un doctorado en biología evolutiva sobre una especie de caracol marino. “Las Littorinas son casi un organismo modelo y el grupo de Genética de Poblaciones y Citogenética es muy conocido por los estudios de Armando Caballero y de Emilio Rolán hijo, que dirigió mi tesis junto con Juan Galindo”, explica.

A bordo del buque de investigación pesquera Sanna Cedida

En 2019 se incorporó al Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia para trabajar en el proyecto Norsustain, centrado en la población de fletán negro y en su explotación sostenible, además de colaborar en estudios de biología clásica sobre patrones de movimiento y comportamiento de bacalao y tiburón. Curiosamente, Daniel llegó al centro a través de otra investigadora viguesa, Adriana Nogueira, asesora en pesca y asuntos marinos. “Los dos estamos en el departamento de Pesca y Marisco y después de mí llegó Efrén López, también de Vigo, al departamento de Recursos Mineros y Medio Ambiente”, explica sobre esta destacada presencia gallega en una plantilla integrada mayoritariamente por groenlandeses y daneses.

“El Instituto realiza un trabajo similar al del IEO o el AZTI del País Vasco. La mayor parte de mis compañeros son consultores y proporcionan consejo científico al Gobierno para que tome las decisiones pertinentes. Cuando llegué era el único experto en genética de poblaciones, ahora ya somos dos. Y el resto de investigadores están más especializados en la vertiente pesquera para determinar la abundancia del stock o dar consejos sobre cuotas”, detalla Daniel.

El vigués acaba de iniciar un proyecto propio sobre el fletán financiado por el Consejo de Investigación de Groenlandia para analizar la diversidad genética de las poblaciones de fiordo y de mar abierto. “Desde hace años se gestionan como stocks distintos y lo que voy a estudiar es la variación en el genoma de individuos para comprobar si se ratifica esa conclusión. Es una revaluación de la ciencia y, al mismo tiempo, mediante la correlación con variables ambientales, constituye un conocimiento base para prever cómo podrían verse afectados por el cambio climático”, destaca.

En la montaña de Quassussuaq Cedida

El fletán tiene una distribución circumboreal y es la segunda pesquería más importante en cuanto a exportación de Groenlandia, por detrás de la gamba nórdica: “Hace 50 o 60 años, el país dependía mucho de la caza y de explotar la piel de foca, la grasa de ballena o el aceite de hígado. Luego pasó al bacalao, pero el colapso de las poblaciones le obligó a cambiar de nuevo a estas dos especies, que son la base de su economía”.

Por eso el trabajo de Daniel y sus compañeros es vital para el futuro groenlandés. “El genoma es un mosaico, no es una unidad que responda en bloque ante determinados factores. Y conocer cuáles son los genes más relacionados con el ambiente y cómo varían con el tiempo te ofrece una perspectiva del estado de salud de las poblaciones”, detalla.

“La segunda parte de mi proyecto, una vez extraído el conocimiento más científico, será interpretar esos datos mediante la ciencia pesquera clásica para poder hacer una previsión de cómo evolucionarían las poblaciones bajo determinas presiones pesqueras y aconsejar cuotas”, añade.

Daniel, en el laboratorio de la Universidad Técnica de Dinamarca, en Silkeborg Cedida

Daniel se encontraba estos días en la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), en Silkeborg, arrancando el trabajo de laboratorio: “Mantengo las colaboraciones del proyecto anterior con investigadores de Dinamarca y Canadá y he incorporado a expertos de la DTU. De momento, tengo una cobertura bastante buena de las poblaciones offshore y de fiordos de Groenlandia y, al acabar la primavera, tendré muestras de Canadá, Islandia y Terranova”.

“Siempre me han llamado la atención los polos y el Ártico además por su historia de exploración. Disfruto de la naturaleza y me gusta mucho estar solo en medio de la nada"

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Tiene dos años de contrato por delante para llevar a cabo sus estudios y cuenta con ampliarlos durante uno más. “Siempre me han llamado la atención los polos y el Ártico además por su historia de exploración. Disfruto de la naturaleza y me gusta mucho estar solo en medio de la nada. Después de remar una hora en mi kayak por los fiordos me encuentro solo en varios kilómetros a la redonda. Soy de ese tipo de personas que necesitan estar unas horas en silencio, a solas con sus pensamientos. Me queda bastante mundo por visitar, pero pocos sitios pueden ofrecer esto de una forma tan buena”, celebra.

Daniel, que es aficionado a la fotografía, lamenta que en esas escapadas también se ha encontrado restos de redes y plásticos. “Es triste y además el país quiere fomentar el turismo. La mayoría de partidos políticos tiene como objetivo la independencia y casi la mitad de su economía depende de una subvención del Gobierno danés. La otra es la pesca”, comenta.

Paisaje en Qoornoq Cedida

La tensa relación con Dinamarca y su relevante posición geoestratégica centraron la última temporada de la exitosa serie Borgen, cuya protagonista se debate peligrosamente entre la explotación de un yacimiento petrolífero, el poder y la preservación ambiental. “No me gustó mucho cómo acabó [el proyecto acaba siendo retirado y Nyborg abandona el Gobierno pero sigue vinculada a la política]. El intento de comprar el país de Trump fue absurdo, pero no es la primera vez que EE UU lo hace. Con el cambio climático y el deshielo se abrirán nuevas rutas comerciales. El escenario geopolítico es candente”, reconoce. 

Los planes de Daniel pasan por seguir desarrollando “una posición de fuerza” en su plaza actual para afrontar el siguiente escalón en su carrera científica: “Si vuelvo a España me llama mucho el AZTI y vivir en el País Vasco. Pero tampoco descartaría por completo Groenlandia. Nuuk, la capital, es una ciudad que está creciendo y también el interés por el Ártico. Tal vez el día de mañana sea un destino deseable. También me atraen Dinamarca, Noruega o Islandia. En general, lugares donde puedo estar cercano a la naturaleza”.

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