Gallegos a la vanguardia

“Los científicos españoles tienen una resiliencia absoluta”

La coruñesa Nonia Pariente Peñamaría es la editora jefa de PLoS Biology, una de las primeras revistas que apostaron por la publicación en abierto para facilitar el avance del conocimiento

Nonia Pariente, en Kew Gardens, al suroeste de Londres.

Nonia Pariente, en Kew Gardens, al suroeste de Londres. / Cedida

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Sus proyectos de futuro desde EGB tenían un objetivo único e inexorable, convertirse en viróloga y llegar a curar el sida, la enfermedad que había afectado a un amigo de su padre. Así que se doctoró en Biología Molecular en la Autónoma y trabajó durante tres años como investigadora en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), pero Nonia Pariente (A Coruña, 1976) acabo dando el salto al mundo de la publicación y llegó a fichar por la prestigiosa Nature hasta que en 2020 apostó por la ciencia en abierto y se convirtió en la editora jefa de PLOS Biology.

"Mi trabajo consiste en estar en la frontera del conocimiento e interactuar con los investigadores"

“Ya en UCLA ayudaba mucho a mi jefe, Irvin Chen, a escribir proyectos y me di cuenta de que en algún momento dejaría de estar en la poyata haciendo experimentos y me dedicaría en gran medida a buscar financiación. Y no era algo que me apeteciese. Pensé que la edición era una labor creativa y que iba mucho con mi forma de ser. Y sigo en contacto con el avance científico. Mi trabajo consiste en estar en la frontera del conocimiento e interactuar con los investigadores. Y cuando echo de menos los experimentos, me meto en la cocina, donde todo es alquimia”, bromea.

Nonia se unió en 2007 al equipo editorial de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO): “Allí me fogueé y aprendí el oficio”. Después de ocho años fichó por Nature, donde formó parte del equipo que lanzó Nature Microbiology y, tras ejercer otras responsabilidades en la editorial, se convirtió en editora jefe de la revista en 2019.

“PLoS (Public Library of Science) es una editorial sin ánimo de lucro pionera que nació en 2001 para transformar la manera en la que se comunicaba la ciencia"

Un puesto que abandonaba solo un año después para incorporarse a PLoS Biology y a un nuevo paradigma. “PLoS (Public Library of Science) es una editorial sin ánimo de lucro pionera que nació en 2001 para transformar la manera en la que se comunicaba la ciencia. Hasta entonces, solo quienes pagaban las suscripciones podían conocer los avances, aunque la mayor parte de la financiación sea pública. Creo que lo mejor para la ciencia y la sociedad es que los resultados se den a conocer en abierto”, defiende.

Su revista fue la primera con esta filosofía en el ámbito de la biología y las ciencias de la vida en general. Inició su periplo en 2003 y se ha convertido en una de las más prestigiosas de su ámbito, entre el 25% de las de mayor impacto e influencia (Q1). “Hace 20 años la gente decía que publicar en ella iba a hundir su carrera, pero eso no pasó. Al contrario, se tiene en cuenta en las evaluaciones”, destaca.

Y es que cada vez más instituciones como el Consejo Europeo de Investigación o los NIH de EE UU vinculan la financiación a publicar en abierto y las revistas que adoptan esta orientación van en aumento. “Esto quiere decir que el modelo iniciado por PLOS funciona”, celebra Nonia.

La pandemia también ha contribuido a poner de manifiesto la importancia de que la ciencia sea abierta: “El COVID ha acelerado un proceso que ya estaba en marcha. Hay que entender cada artículo científico como un grano de arena que forma una montaña, en lugar de ser una novela corta que da prestigio al autor pero constituye una isla que no permite avanzar porque nadie puede acceder a sus materiales ni reproducir los datos. El avance científico es progresivo y colaborativo. Necesita de todos y va paso a paso”.

"Cada artículo es un grano de arena que forma una montaña, no una novela corta que da prestigio al autor pero es una isla a la que nadie puede acceder. La ciencia necesita de todos"

La ciencia abierta también se opone a la cultura de “publicar o morir” que se ha instaurado en la comunidad científica. “Publicar para poder obtener dinero y puestos de trabajo no es el incentivo que asegura un conocimiento más sólido. Hay que premiar la ciencia concienzuda, que comparte los datos, como se ha hecho con el COVID, y no el publicar rápido o trabajos muy sensacionalistas que buscan ser novedosos por encima de todo. Y eso es lo que promovemos desde PLoS”, subraya.

La pandemia ha permitido además que los ciudadanos sigan “casi en vivo” tanto el proceso de generación de conocimiento como el de publicación. Y, a pesar de su complejidad, entender que un preprint es un trabajo que todavía no ha sido revisado por pares, es decir, que no ha sido sometido a una evaluación crítica.

“El problema es que la gente quiere respuestas rápidas, claras e inequívocas y muchas veces el conocimiento no da pie a ello. Vivir con la incertidumbre es difícil pero necesario. Esto hace que la gente se enganche a teorías conspiranoicas porque todo lo plantean como blanco o negro, mientras que un científico te dirá que eso es lo que creen en ese momento pero que se necesitan más estudios”, apunta.

Como viróloga, Nonia ha leído con interés muchos trabajos sobre el COVID en los últimos años: “Estoy bastante al día y la verdad es que venían anunciando que esto podía pasar en cualquier momento. Los coronavirus estaban en muchas quinielas porque cada vez hay más contacto de humanos con los animales salvajes, cuyos ecosistemas invadimos, y las posibilidades de que salte un virus se incrementan”.

“Estamos en una crisis muy grave y hay mucha gente que adquiere infecciones para las que ya no existen antibióticos que utilizar"

Otro de los temas más candentes que se abordan en su revista actualmente es el de la resistencia a los antimicrobianos. “Estamos en una crisis muy grave y hay mucha gente que adquiere infecciones para las que ya no existen antibióticos que utilizar. El interés por nuevos métodos de diagnóstico y vigilancia es muy grande y espero que muchas de las cosas que aprendimos con el COVID se implementen ahora para vigilar las bacterias superresistentes”, confía.

Sus responsabilidades como editora jefa pasan por determinar la visión estratégica de la revista y la gestión de un equipo humano integrado por editores profesionales y académicos. Se encarga directamente de algunos manuscritos, los que ocupan la parte delantera o cuando es ella la que invita a los autores. Y reconoce sentir una satisfacción especial cuando quienes firman son compatriotas. “Si tengo la mínima relación con ellos me inhibo, obviamente. Pero claro que siento orgullo. La gente que hace ciencia en España tiene toda mi admiración porque su resiliencia es absoluta. No les falta talento, sino dinero. Se hace muy buena ciencia y se forma a muy buenos científicos. Los españoles están muy bien considerados en todo el mundo”, asegura.

“En ningún momento parece que la ciencia sea una inversión que se quiere hacer de forma seria y largo plazo"

Ésta es también una de las razones por las que volver a España “nunca ha estado en las quinielas” para ella: “En ningún momento parece que la ciencia sea una inversión que se quiere hacer de forma seria y largo plazo. Las condiciones siempre son mejores fuera. Y el dinero tampoco lo es todo, hacen falta unas mínimas infraestructuras, un respaldo institucional detrás y proyección de estabilidad en el futuro”.

Su trayectoria como investigadora le ayuda a ponerse en la piel de los autores que aspiran a publicar en PLoS Biology: “Tengo muy presente que detrás de cada artículo hay un grupo de gente con un trabajo de años. Eso lo tenemos muy en cuenta, pero no podemos sentir que de nuestra decisión depende una carrera. Son los incentivos equívocos que habría que cambiar. Nosotros intentamos hacer el mejor servicio posible al autor, con decisiones transparentes y rápidas. Esto no es una torre de marfil. El proceso de publicación es un diálogo entre científicos y editores”.

Nonia reside en Cambridge desde su llegada a Reino Unido en 2015, diez meses antes del referéndum del Brexit. Y desde entonces, permanece sumido en la inestabilidad, con dos primeros ministros en los últimos meses. “Ahora mismo el país está en aguas turbulentas, pero todo son ciclos y confío en que vuelva a salir. Y creo que probablemente acabarán volviendo a la UE. El país tiene muchos problemas globales, a igual que el resto, más los añadidos por el Brexit y, bajo mi punto de vista, por muchos años de gobierno conservador”, opina.

"Me retiraré en Galicia, pero hasta entonces seguiremos aquí capeando el temporal”

Mientras se aclara el horizonte, Nonia y sus hijos viven “felices” y, admite ella entre risas, disfrutando del humor inglés: “Me encanta, me recuerda bastante la retranca gallega, es un humor ácido que está muy bien. Me retiraré en Galicia, pero hasta entonces seguiremos aquí capeando el temporal”.

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