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Volvamos a 1987

Gran año aquel 1987. Los U2 hacían historia en el Bernabéu, el templo de la Quinta del Buitre; Felipe González cumplía un lustro socialista en el que a España ya no la conocía ni la madre que la parió –Alfonso Guerra dixit–, la Movida daba sus últimos coletazos y los sábados por la mañana ponían “La bola de cristal”, programa infanto-juvenil que colaba doctrina izquierdista (“¡viva el mal, viva el capital!”) a la chavalada mientras actuaban grandes del pop español como Alaska, Santiago Auserón, Pablo Carbonell y Kiko Veneno. El país de la progresía (no va con doble sentido) en el que, sin embargo, campaba a sus anchas la cultura de la violación y el terror sexual. ¿Que no? Veamos.

Empecemos por Siniestro Total, que aquel año cantaban: “De hoy no va a pasar / conseguiremos pinar / de hoy no pasa, aquí va a ser / esto no puede durar / no nos da la gana de morirnos sin probar”. No contentos con exhibir su machismo rampante, en el que cosificaban a la mujer como puro objeto sexual, Julián Hernández y compañía se preguntaban: “Jichas dónde hay / jebas dónde hay / o pagando o sin pagar”, haciendo apología de la prostitución.

También en 1987 sonaba la canción de Los Ronaldos “Sí, sí”. Nada que ver con el “solo sí es sí”: “Mírame el ojo derecho niña y dime qué ves en él. Seguro que hay ansia y fuego, muchas pagarían por él”. “Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas sí”, rezaba la polémica letra, que el otrora líder del grupo, Coque Malla, autocensura en la actualidad.

Más éxito incluso tuvo aquel año –y décadas después– “La mataré”, de Loquillo: “Quiero verla bailar entre los muertos / la cintura morena que me volvió loco”. “Oh, por favor / Oh, ¡solo quiero matarla! / Oh, a punta de navaja / besándola una vez más”. Sobran comentarios. El propio autor de la letra, Sabino Méndez, ha reconocido que hoy sería un escándalo.

Madrid, 35 años después. Unos colegiales rebosantes de testosterona vociferan burdamente desde las ventanas de su colegio mayor su “ansia y fuego” a sus compañeras de enfrente, que les siguen el juego y les contestan. Tienen menos de 20 años y probablemente ni les suenan Siniestro, Ronaldos ni Loquillo.

Volvamos a la máquina del tiempo, a 1983. El grupo punk femenino “Vulpes” interpreta en un programa de TVE la canción “Me gusta ser una zorra”. La prensa de derechas pide que se tomen medidas, el Partido Demócrata Popular (derecha) protesta y el fiscal general del Estado presenta una querella por escándalo público. ¿Les suena?

¿En qué momento se cambiaron las tornas? ¿Cuándo se empezó a dejar de lado el contexto para interpretar todo en su literalidad? ¿Por qué no volvemos a 1987? ¿Por qué vamos hacia 1984, pero al “1984” de Orwell, con su policía del Pensamiento, su neolengua y su Ministerio de la Verdad?

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