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Gallegos a la vanguardia

“No concibo la frase ‘tú no puedes’, no entra en mi vocabulario”

Luz Abeijón Vidal es directora sénior de ingeniería de calidad global en Schlumberger, la primera compañía del mundo de servicios para yacimientos petroleros, y lidera proyectos millonarios para BP, Chevron o Petrobas

Luz, en su oficina, ubicada en el Energy Corridor de Houston, un distrito con elevada presencia de compañías energéticas. Cedida

Habla cuatro idiomas extranjeros, ha trabajado en cinco países en las competitivas industrias de la automoción, la energía y el petróleo y lidera desde Houston proyectos para gigantes como BP, Chevron, Petrobas o Pemex que llegan a alcanzar los 100 millones de dólares. La ingeniera Luz Abeijón Vidal (Sanxenxo, 1981) es directora sénior de calidad global para toda la división de equipamiento para extracciones en tierra de Schlumberger, la primera compañía del mundo en servicios a yacimientos petroleros, y a diario coordina el trabajo de más de diez fábricas en todo el mundo.

Su destacada trayectoria profesional, dedicación y compromiso ya le han valido varios reconocimientos dentro de su empresa, pero este verano recibía el reconocimiento de la institución en la que se formó con uno de los primeros Premios Alumni. “Me hizo mucha ilusión porque llega de mi universidad y siempre puede servir de inspiración para otros. Hay gente de la UVigo por todo el mundo y el nivel de todos los premiados era altísimo. En Galicia y en España contamos con unos recursos humanos buenísimos, pero España parece que le da más importancia a lo extranjero. Sería necesario más apoyo de los políticos, porque la fuga de cerebros es una gran pérdida para el país”, lamenta.

Luz, la pequeña de cuatro hermanos, eligió la ingeniería industrial porque “no tenía paro” y porque reunía las materias que a ella le gustaban. Tras acabar la carrera técnica en la especialidad de Mecánica cursó la superior en la de Organización Industrial y un máster. Y siempre llevando sus estudios curso por curso. “Cuando acabé ‘Peritos’ en Torrecedeira era muy joven para entrar en el mercado laboral y además ya tenía método. Estudiar es como hacer deporte, si tienes un método vas más rápido y eres más eficiente”, asegura.

Trabajó como becaria durante los veranos, en Enmacosa, en Sanxenxo, y durante un año también para Nauteka en Londres. Pero, tras despedirse de la universidad, se estrenó en el sector de la automoción en Vigo y consiguió para Benteler la autorización ambiental integrada. “Cuando empecé ni siquiera tenía fábrica y todavía estaban construyendo el PTL de Valladares. Fue un gran logro porque fuimos la segunda empresa en recibirlo en Vigo, tras Citroën. Pero ellos tenían siete personas en el departamento de medio ambiente y yo estaba sola”, recuerda entre risas.

Luz Abeijón, en el Allen Parkway de Houston, con el centro financiero a sus espaldas. Cedida

De allí dio el salto en 2010 a Vestas, con proyectos de energía eólica entre España y Dinamarca. Y en 2013 se incorporó al centro de excelencia de Schlumberger en Celle, Alemania. “Mi ventaja es que tanto el sector de la energía como el petrolero están implantando y estandarizando la filosofía del lean manufacturing  y herramientas que yo ya utilizaba hace 20 años, cuando empezaba a trabajar”, apunta.

A Luz siempre le pareció que “el mundo era muy grande” y quería explorarlo: “Soy muy curiosa y hay que conocer otros lugares para poder hablar de lo que pasa en ellos”. Y fue capaz de labrarse una carrera en un país en el que no conocía a nadie, cuya lengua no hablaba y siendo la única mujer en el equipo. “Los inicios fueron duros, sobre todo, por la escasez de recursos. Pero nunca tuve miedo. Sí emoción al pensar que podía ser el comienzo de algo, por conocer cómo serían las cosas allí y todo lo que aprendería. El primer año no sabían ni cómo me llamaba pero después aprendí alemán, empezaron a ver mi potencial, llegaban buenos comentarios de mis clientes, por entonces Petrobas y Pemes, y, con el tiempo, cuando aparecieron vacantes en Houston, mis jefes fueron los que más me animaron y me escribieron una carta de recomendación increíble. La mejor de mi vida”.

Su experiencia como recién llegada la llevó a ser mentora de los ingenieros junior que aterrizaron después de ella en la empresa, una labor que sigue manteniendo en Houston. Y, con la perspectiva que le otorga el haber trabajado en varios países, subraya las carencias del sistema laboral en España: “Siempre he emigrado sola y me han contratado después de pasar los diferentes procesos y por ser la mejor candidata. En otros países no contratan a un familiar si va a poner en riesgo el negocio. Y tampoco puede hacer el trabajo o tener la posición de ingeniero una persona que no lo es”.

Luz se incorporó a las oficinas centrales de Schlumeberger en la primavera de 2018. La compañía, con más de 100.000 personas trabajando para ella en todo el mundo, es una de las más de 5.000 relacionadas con la energía que se encuentran ubicadas en Houston. La ciudad concentra casi un tercio de los puestos de trabajo relacionados con la extracción de petróleo y gas en todo EE UU y también es una de las principales en todo el mundo por la elevada concentración de sedes empresariales.

“Schlumberger fue la primera empresa del mundo que consiguió ofrecer todos los servicios petroleros, desde la fabricación de equipos y su instalación a la perforación y la operación. Mis clientes son BP, Repsol, Chevron, Petrobas o Pemex y manejo proyectos de hasta 100 millones de dólares”, detalla Luz, que es la responsable de la calidad de toda la división de equipamiento para las extracciones en tierra y coordina el trabajo de más de diez fábricas repartidas por todo el planeta. Las mayores están en Rumanía, Singapur, México, Indonesia y Malasia, y el resto en diferentes países desde el norte al sur del continente americano.

“Soy muy terca. Mi mayor defecto es mi mayor virtud. Por cabezonería, tiro para adelante. No concibo la frase ‘Tú no puedes’, no entra en mi vocabulario ni a mí se me ocurre decírsela a nadie. ¿De qué otra manera puedes vivir la vida si no haces lo que tú quieres? Para bien o para mal, hazlo. Si te equivocas, lo afrontas tú, pero si aciertas también lo disfrutas tú. Al menos, hay que intentarlo. Eso de que alguien te diga que no puedes no tiene sentido”, sostiene convencida Luz, que el pasado mayo participaba como ponente en la Offshore Technology Conference (OTC), el mayor evento internacional de petróleo del mundo y con el que seguirá colaborando en 2023.

Luz, junto a sus compañeras del comité de mujeres del Offshore Technology Conference, la principal reunión anual del petróleo.

Luz, junto a sus compañeras del comité de mujeres del Offshore Technology Conference, la principal reunión anual del petróleo. Cedida

Houston es la cuarta ciudad más poblada de EE UU y el 43% de sus más de dos millones de habitantes son hispanos. La proximidad de la frontera con México y la inmigración suponen un gran desafío social y, aunque la ingeniera gallega trabaja con equipos de países con una diferencia de entre 8 y 13 horas, es capaz de sacar tiempo para colaborar con RedM, una ONG que lucha contra el tráfico sexual. “Hago lo que sea necesario, desde participar en eventos y recaudar fondos hasta organizar el catering o montar mesas y sillas. El trabajo voluntario es muy necesario. No todo el mundo tiene las mismas oportunidades u opciones, pero se puede colaborar de muchas maneras. A veces, lo puedes hacer desde tu misma empresa yendo a colegios para hablar de tu profesión. Es imprescindible que las nuevas generaciones no piensen que hay trabajos de hombres o mujeres. Eso está obsoleto”, subraya.

"Siempre he sido la única mujer en el equipo. En las nuevas generaciones veo más mujeres. Tampoco muchas, pero se agradece. Para nada este trabajo es solo para hombres"

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Hace dos años, fue una de las ponentes de la Conferencia de liderazgo global de mujeres en la energía (WGLC+) para animar a otras profesionales a ocupar puestos de responsabilidad. “Siempre he sido la única mujer en el equipo. En mi generación, éste sigue siendo un mundo de hombres, pero en las más jóvenes veo más mujeres. Tampoco muchas, pero se agradece. Para nada este trabajo es solo para hombres”, defiende.

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