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“El expediente es solo un número, no garantiza ser buen investigador”

La viguesa Clara Leboreiro Babé realiza su doctorado en The Institute of Cancer Research (ICR) de Londres sobre las terapias de vanguardia con células CAR-T

La viguesa Clara Leboreiro, ante el ICR de Londres donde trabaja Cedida

El avance de la tecnología ya permite “enseñar” al cuerpo humano a combatir el cáncer. Es el objetivo de las innovadoras terapias con células CAR-T, un ámbito en el que la viguesa Clara Leboreiro Babé (Madrid, 1995) trabaja desde 2019 y en el que se enfoca la tesis que actualmente desarrolla en The Institute of Cancer Research (ICR) de Londres. “El sistema inmune es nuestro ejército, pero las células tumorales son capaces de engañarlo y tenemos que entrenarlo para que pueda volver y eliminar a los enemigos”, compara.

Tras graduarse como bióloga en la UVigo en 2017, inició unas prácticas en un laboratorio de microbiología de la University College of London (UCL) con la intención de aprovechar ese tiempo para decidir en qué ámbito de la biomedicina quería especializarse. Al año siguiente, el Nobel de Medicina recayó en los “padres” de la inmunoterapia y entonces lo tuvo claro: “Descubrí las células CAR-T, me parecieron increíbles y decidí que quería especializarme en estas terapias”.

Una decisión en la que también influyó una de sus profesoras durante la carrera, la reputada catedrática África González: “La asignatura de inmunología era compleja y ella era una profesora exigente, pero buenísima. Una de las mejores que tuve. Sus clases eran un gusto e hizo que me decantara por la investigación biomédica”.

Gracias a una beca de la Barrié, Clara empezó en 2019 un máster en la UCL y llevó a cabo su trabajo final en el grupo del profesor John Anderson, oncólogo pediátrico especializado en tratamientos con células CAR-T contra el neuroblastoma, un tipo de cáncer muy agresivo en niños.

Siguió en su laboratorio hasta el final del verano de 2021 y en octubre inició su doctorado en el ICR. “Las terapias con células CAR-T utilizan los linfocitos T de los propios pacientes, que son las que nos defienden de los virus y las células cancerígenas, pero éstas son capaces de engañarlos. Por eso se extraen a través de la sangre, se aíslan en el laboratorio y se modifican genéticamente para que sean capaces de detectarlas”, explica Clara.

Una vez que a estas células T se les añade un gen con un receptor (CAR) dirigido a una proteína específica de las células cancerígenas se reintroducen en el cuerpo humano y, cuando detectan esa señal, son capaces de dirigirse hacía ellas y eliminarlas.

La investigadora viguesa, trabajando en el ICR.

“Hasta ahora, estas terapias se han utilizado para tumores líquidos como leucemia y linfomas, porque resulta sencillo para las células CAR-T llegar hasta las cancerígenas a través del flujo sanguíneo. Pero los tumores sólidos ofrecen más complicaciones y por eso se está investigando cómo aplicarlas. En el caso del cáncer de hígado, por ejemplo, tendrían que viajar por todo el cuerpo hasta ese órgano y después salir de los vasos sanguíneos y penetrar en el tumor. Y además se genera un microambiente muy inmunodepresivo para que la enfermedad pueda seguir avanzando”, detalla.

"Mi proyecto está enfocado a su aplicación en ratones gracias al equipamiento comercial con el que cuenta el ICR para comprobar si es efectivo”

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La tesis de Clara se centra en la fotoacústica, una técnica de imagen que combina los ultrasonidos y la óptica y cuya aplicación en inmunoterapia todavía es completamente experimental: “Queremos desarrollar un sistema que nos permita ver cómo las células CAR-T viajan a través del cuerpo, llegan hasta el tumor y penetran en él. Mi proyecto está enfocado a su aplicación en ratones gracias al equipamiento comercial con el que cuenta el ICR para comprobar si es efectivo”.

La investigadora viguesa forma parte del grupo de Imagen del instituto londinense y también colabora con otro equipo del campo de la inmunoterapia que está especializado en mesotelioma, un tipo de cáncer de pulmón con muy mal pronóstico que afecta a la pleura y que está muy relacionado con el asbesto o amianto. “Aunque su uso en construcción ya está prohibido, en los países del tercer mundo todavía se sigue empleando, por lo que habrá gente que siga padeciendo esta enfermedad en los próximos años”, apunta.  

"En el día a día no eres consciente de que lo que haces puede ayudar a alguien, pero la verdad es que cuando lo piensas es muy motivador"

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Sus estudios contribuirán a que la fotoacústica dé el salto a la clínica y, por tanto, a una mejora de los tratamientos. “No podría estar en una oficina sentada delante del ordenador. A mí lo que me gusta es venir al laboratorio, ponerme la bata y enfrentarme cada jornada a un reto nuevo. En el día a día no eres consciente de que lo que haces puede ayudar a alguien, pero la verdad es que cuando lo piensas es muy motivador. Probablemente, el impacto de mi trabajo sea minúsculo y muchísima gente tendrá que seguir avanzando a partir de ahí hasta que se produzca un cambio en la vida de alguien, pero ya es algo”, celebra.

Clara siempre tuvo claro que quería estudiar Biología y está muy satisfecha de su elección. “Lo volvería a hacer. Hay gente que estudia carreras más específicas como Biomedicina o Biotecnología, pero si te cierras tanto desde el principio pierdes una visión más global. En España todavía tenemos la idea de que si haces unos determinados estudios tienes que dedicarte a ese campo toda la vida y cuesta mucho cambiar. Sin embargo, en Inglaterra es muy habitual hacer un máster en un ámbito distinto y acabar desarrollando tu profesión en otro completamente diferente”.

La investigadora viguesa, en el canal de Regent's Park.

La viguesa echa en falta esta flexibilidad en nuestro país y también que no se le conceda tanta importancia a las notas. “Yo no fui una alumna ejemplar durante la carrera. Me encantó pero no tengo un expediente de diez. En España siempre nos fijamos en el expediente, pero es solo un número, no te garantiza ser un buen investigador o trabajar bien en el laboratorio. Lo que sí me considero es una persona que busca las oportunidades. No te llegan a la puerta. Yo me presenté a muchos programas de doctorado y la competición es impresionante, tanto en España como en Inglaterra. Tienes que trabajártelo y esforzarte. Nada llego solo”, sostiene convencida.

Su doctorado se prolongará hasta 2024 y Clara, que comparte la aventura londinense con Guadalupe, una de sus mejores amigas del colegio, mantiene la “esperanza” de poder regresar en algún momento: “Todos mis amigos españoles aquí son de la misma opinión. La calidad de vida ahí es mejor pero sacrificas el nivel profesional. Pero soy optimista y ojalá las cosas cambien. Londres me encanta. Es muy estresante pero la vida aquí es divertida y con muchísimas oportunidades. Pero morriña sí tengo. En casa, como en ningún sitio”.

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