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Faro de Vigo

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Los viejos oficios: Anxo Cabreira, luthier

Artesano de la música

Lejos de extinguirse, los fabricantes manuales de instrumentos de cuerda gozan de relevo generacional y de una reputación que no conoce fronteras. Anxo Cabreira, desde su taller en Vigo, es uno de los jóvenes luthieres gallegos con mayor proyección internacional

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Anxo se dedica a construir, reparar y mantener violines, violas y violonchelos en su taller vigués Alba Villar

La denominación de luthier se utilizó para designar a todos aquellos artesanos dedicados a la elaboración de instrumentos y, especialmente, a los de viento y cuerda, aunque con el tiempo, más referido a estos últimos. Pues bien, en Vigo hay un taller donde los acordes sobrevuelan el aire impregnados del aroma de las maderas, y donde Anxo Cabreira trabaja con morosidad de artesano para crear piezas únicas, reconocidas más allá de las fronteras.

Anxo tiene 36 años y se inició en el mundo de la luthería hace dieciocho. Desde siempre quiso dedicarse al mundo de fabricar instrumentos y para él, madera y música combinan a la perfección. Por sus manos han pasado antiguos aparatos de arco, algunos fabricados en el siglo XVII. Su tesón y esfuerzo lo vio coronado tras ser admitido en el taller Hans Weisshaar, en el corazón de Los Ángeles. Ahí se restauran, conservan y fabrican violines, violas y violonchelos con técnicas manuales centenarias.

Tiene encargos de todo el mundo y por sus manos pasan auténticas joyas de la música, aparatos con varios siglos de existencia de enorme valor histórico a los que devuelve su sonido original. Alba Villar

Ya de pequeño a Anxo le gustaba la música, y empezó a tocar la gaita y otros instrumentos tradicionales. También le atraía la madera y se dio cuenta de que con la luthería podría combinar ambas pasiones. Completó cuatro años de formación en la escuela de Bilbao más ocho de luthería antigua en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo. Posteriormente, abriría su propio taller, y tanto antes como después, con parada en Los Ángeles para restaurar y reproducir auténticas piezas de arte de la historia de la música.

Dice que el oficio “tiene mucho de documentalista, hay que descubrir qué pigmentos usaban, qué barnices, hay que hacerlo todo igual a la época a la que corresponda el instrumento”. En el taller de luthería Hans Weisshaar pasaron por sus manos –entre otros– un violonchelo Alessandro Gagliano (siglo XVII), un Guadagnini de la misma centuria o un Grancino del XVII.

Anxo se dedica a construir, reparar y mantener violines, violas y violonchelos en su taller vigués Alba Villar

Este artesano de la música se dedica a construir, restaurar y mantener violines, violas y violonchelos desde el taller ubicado en Navia en el que trabaja junto a su compañera, la alemana Lena Zum Egen. Han pasado por sus manos cientos de instrumentos y sabe que es imposible que haya dos idénticos, como tampoco hay músicos iguales. Además de técnica, precisión y sabiduría, también tiene que haber una simbiosis entre el aparato y su luthier. Lo mejor, el cliente satisfecho, sabedor de que tiene en sus manos un instrumento inigualable. Y lo es si sale de la experiencia artesana de Anxo, que sigue trabajando en la alta restauración de piezas históricas, con encargos de todo el mundo, tanto de España como de Centroeuropa y Estados Unidos.

Este joven artesano tiene la sensibilidad necesaria –algo fundamental– para entender lo que el músico le pide, en el caso de que sea un aparato de nueva creación, ya que hay que transmitir a la madera las sensaciones que se buscan. En este tránsito hacia la perfección del sonido también intervienen las matemáticas, la física y la acústica.

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