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Faro de Vigo

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Salud 4.0: tecnología del futuro

Implantes óseos impresos en 3D de la empresa Ossiform.

Cuando hablamos de robots, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas o Gemelo Digital, tendemos a hacerlo pensando en entornos industriales. Sin embargo, todas las tecnologías 4.0 pueden ser aplicadas a sectores no industriales. Un claro ejemplo es su aplicación al campo de la salud, que está viviendo tiempos revolucionarios gracias al acelerado avance de la tecnología, con innovaciones que parecen ciencia ficción, pero que en realidad están más cerca de la ciencia, y por lo tanto de la inminente realidad, que de la ficción. Estas son algunas ideas incipientes que podrían cambiar nuestro mundo:

Huesos impresos en 3D

La impresión 3D, o fabricación aditiva, como se conoce en el entorno industrial, es una tecnología con un enorme potencial, con la que se podría hacer casi cualquier objeto que imaginemos, desde una simple púa de guitarra, hasta tu propia guitarra, pero uno de los usos más interesantes de esta tecnología es la construcción de huesos impresos en 3D. La empresa Ossiform está especializada en la impresión 3D médica y es capaz de fabricar huesos específicos para cada paciente a partir de fosfato tricálcico, un material con propiedades similares a las de los huesos humanos. El proceso es sorprendentemente fácil: el hospital o la clínica realiza una tomografía computarizada o una resonancia magnética del paciente, y Ossiform, basándose en el escaneo, modela el implante y lo envía a un centro de producción, que lo imprime, esteriliza y transporta al hospital para poder realizar la cirugía. Las ventajas de este implante son su forma, que se adapta con precisión a las necesidades del paciente, y su buena integración, porque tienen una estructura porosa similar a la del hueso y eso facilita que las células se adhieran y lo reformen, reduciendo el riesgo de complicaciones. Otra posibilidad de la impresión 3D es la que han desarrollado investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York, que han sido capaces de imprimir en 3D piel viva junto con vasos sanguíneos. Esta innovación resulta muy interesante para, por ejemplo, los injertos de piel para personas con quemaduras.

Hueso impreso en 3D de la empresa Ossiform

Robots que leen el cerebro

Investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Lausana han conseguido que pacientes tetrapléjicos se comunicaran con un brazo robótico para realizar tareas como moverse y coger objetos. Esta tecnología se basa en el uso de un algoritmo de aprendizaje automático, que interpreta las señales del cerebro usando una gorra de EEG, capaz de medir la actividad eléctrica mediante pequeños electrodos, y un brazo robótico complementado con una interfaz cerebro-computadora. La robótica es uno de los campos más emocionantes y de más rápido crecimiento en la industria médica, con innovaciones que van desde robots quirúrgicos como el Da Vinci, nacido en el seno de Silicon Valley a partir de patentes militares y desarrollado por la empresa californiana Intuitive Surgical, hasta productos farmacéuticos, o exoesqueletos, una estructura para ser usada sobre el cuerpo humano como una prenda de vestir, y que sirve para asistir los movimientos y aumentar las capacidades de nuestro cuerpo.

Todas las tecnologías 4.0 pueden ser aplicadas a sectores no industriales

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Realidad virtual para terapias

Mediante el uso de gafas de RV que proyectan una imagen y unos auriculares que crean el ambiente sonoro, un paciente puede introducirse en una escena y sumergirse por completo, para vivir en primera persona una experiencia específica, desde sus propios ojos, de forma controlada y sin abandonar la seguridad de la consulta ni quedarse a solas. Un tipo de terapia personalizada y sin límites, que puede usarse para, por ejemplo, entrenamiento en relajación, trastornos de estrés postraumático, trastornos obsesivo-compulsivos, ansiedad, dolor, o miedos, como a volar, la sangre, las alturas, los animales, la oscuridad o hablar en público. Esta tecnología de RV también ayuda a que los profesionales médicos se preparen para cirugías o procedimientos estresantes y sepan cómo reaccionar ante diferentes situaciones antes de que sucedan, ensayando tanto como sea necesario, y mejorando los resultados al enfrentarse a la situación de forma real.

Implantes óseos impresos en 3D de la empresa Ossiform.

Neuronas artificiales en chips de silicio

Diseñar neuronas artificiales que respondan a las señales eléctricas del sistema nervioso como neuronas reales ha sido un objetivo importante en la medicina durante décadas, ya que abre la posibilidad de curar afecciones en las que las neuronas no funcionan correctamente porque sus procesos se han cortado, como en la médula espinal, o se han dañado. Científicos de la Universidad de Bath, en Inglaterra, han encontrado una forma de conectar neuronas artificiales a chips de silicio, imitando las neuronas de nuestro sistema nervioso y copiando sus propiedades eléctricas. Son neuronas que además solo necesitan 140 nanovatios de potencia, una milmillonésima parte de la energía que requiere un microprocesador, como los utilizados en otros intentos previos de hacer neuronas sintéticas. Esta innovación podría usarse en implantes médicos para tratar afecciones como la insuficiencia cardíaca y el Alzheimer, ya que requiere muy poca energía.

Gemelos digitales que rastrean tu salud

La compañía estadounidense Q Bio ha construido un escáner corporal que puede buscar signos de enfermedades y lesiones, midiendo en una hora cientos de biomarcadores, desde los niveles hormonales hasta la acumulación de grasa en el hígado o marcadores de inflamación. Con estos datos se consigue producir un avatar digital en 3D del cuerpo de un paciente, conocido como gemelo digital, que además se puede rastrear a lo largo del tiempo y actualizarse con cada nuevo escaneo. Hacer esto en la vida real, dicen los creadores de Q Bio, mejorará los resultados de salud y aliviará al mismo tiempo la carga de trabajo de los médicos, que podrán invertir más tiempo en la solución y menos en la identificación de los problemas de salud.

Todas estas innovaciones tecnológicas nos pueden parecer inquietantes, o incluso aterradoras. Sin embargo, estos sentimientos tienen una cosa en común: el miedo a un lugar desconocido llamado futuro y lo que podría traernos. Un futuro en el que encajeremos mucho mejor si sabemos recurrir a la tecnología con una mente abierta, y nos preparamos para este mundo cambiante con el mayor conocimiento posible.

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