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Faro de Vigo

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La terapia sexual sin secretos

@A2C_ILUSTRACIONS

A lo largo de nuestra vida, la mayoría de las personas experimentamos algún problema o molestia relacionada con su sexualidad; es algo habitual, ya que la sexualidad es una dimensión primordial de los seres humanos en la que influyen factores biológicos, enfermedades, disfunciones, problemas psicológicos, de pareja, sociales, de autoconcepto y/o autoestima etc…

No es extraño el acercamiento cada vez mayor que las personas tenemos al bienestar total y al enfoque de salud amplio que va más allá de la “ausencia de enfermedad”, que busca estar bien en todas las áreas (biológica, psicológica y social), provoque que pidamos ayuda también para mejorar en nuestra vida sexual.

Muchas personas tienen la inquietud de conocer cómo se realiza una terapia sexual, se preguntan si es igual que la terapia psicológica, qué incluye, qué excluye. Preguntas como ¿pero, qué tendría que hacer?... están en el aire cuando nos planteamos pedir ayuda para mejorar nuestra vida sexual.

Claves en la intervención en consulta sexológica:

Fundamental conocer a la persona: escuchamos, preguntamos, recogemos datos de su biografía sexual, esto incluye primeros recuerdos, si ha habido episodios traumáticos y también los que recuerda como más positivos.

Intentamos no obsesionarnos con el síntoma principal, es el motivo por el que pide ayuda, por ejemplo disfunción eréctil o dolor durante las relaciones, pero no tiene por qué ser el diagnóstico principal, por lo que tenemos que seguir evaluando sin prisas y haciendo un traje a medida, ya que las diferencias individuales en terapia sexual son fundamentales. En consulta se adaptan las herramientas y estrategias de mejora al estilo de la persona, al igual que los ritmos de la misma, se acompaña de una forma eficiente (sin prisa, pero sin pausa).

Es importante destacar que las personas expertas en sexualidad nos fijamos en el lenguaje verbal pero también en el no verbal, para crear un clima en el que en todo momento exista la comodidad.

Para profundizar de forma eficiente debemos llegar a la zona más íntima del paciente, teniendo en cuenta sus zonas de “acceso personal”: la zona social es la que mostramos cara afuera, con cualquier persona desconocida; la personal es la que sólo tienen acceso personas a las que otorgamos confianza; y la zona íntima es aquella que incluso la persona en mucha ocasiones considera desconocida, oscura, y que debemos ir “aclarando”.

Preguntas clásicas en terapia sexual:

-¿Qué pasa? ¿Qué te está pasando?

-¿Desde cuándo?

-¿A qué crees que se debe?

-¿Que ha hecho que pidas ayuda en este momento?

-¿Cuándo has tenido la última relación sexual?

En el caso de tener pareja, se tiene en cuenta qué tipo o modelo de pareja son y cómo se relacionan, por ejemplo: si tienen hijos e hijas, dónde y cómo viven, sus rutinas, etc.

Muy importante destacar en este caso la disposición de la otra parte de la pareja a acompañarla en este proceso.

Además de todas estas preguntas, se deja un espacio fundamental a la persona para añadir o comentar lo que desee y considere importante para su mejora.

Derivaciones

No todas las personas expertas en sexualidad humana conocen la totalidad de intervenciones y diagnósticos, por lo que es muy habitual que, si se detectan patologías médicas o psicológicas que no corresponden al área profesional, se derive convenientemente al terapeuta que le pueda ayudar con mayor eficiencia.

Conexión-Feeling

Para que las primeras entrevistas en terapia sexual funcionen correctamente se tiene que dar un buen ambiente, orientar la conversación a los temas claves, y no presionar a la persona; a veces esto fluye porque las personas conectan o se parecen; a mí me sucede que conecto muy bien con mujeres de rango de edad entre 30 y 50 años, probablemente porque yo me encuentro en ese intervalo y he pasado personalmente por situaciones y educación parecidas, pero esto no siempre sucede de forma tan espontánea y se debe favorecer un clima saludable encontrando puntos en común sin olvidar que la persona es siempre la protagonista.

Una forma de conseguir ese clima de conexión es adaptar las palabras, ayudar en el diálogo usando su lenguaje y expresiones.

Por otro lado y dependiendo del caso, se puede usar un poco el sentido del humor para suavizar y destensar el proceso de entrevista, la risa nos relaja y nos ayuda a encontrar esa intimidad.

Este ha sido un pequeño resumen de cómo comienza un proceso terapéutico para personas que crean que necesitan ayuda en terapia sexual, a partir de ahí se construye todo a medida de la/las personas, ya sabes que si tienes dudas, o quieres contarnos algo nos tienes en la web www.saludplacer.com.

¡Hasta pronto, placeres!

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