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Faro de Vigo

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La brigada ligera de Siniestro Total

Una decena de músicos, y curiosamente otra de formaciones, han pasado por el grupo más emblemático de la movida viguesa desde su fundación en el año 1981.

En grande, Miguel Costas durante un concierto. En el recuadro (izq. a dcha), una de las formaciones más estables de Siniestro, en 2011, Segundo Grandío en sus estudios de grabación, Soto y Hernández, Alberto Torrado y Germán Coppini

Habrá a quien le parezcan muchos, habrá a los que le parezcan pocos, y habrá la que se asombre de lo rápidamente que pueden pasar 40+1 años de trayectoria. El caso es que, contados exhaustivamente con los dedos de la mano, un total de diez músicos, en otras tantas formaciones (¡vaya, qué redondo les ha quedado!) han pasado por Siniestro Total. Porque los ST que amenazan con despedirse de la afición de los ruedos del directo el próximo fin de semana germinaron en 1981 como resultado, cuenta la historia oficial, de la amistad surgida entre dos alumnos del Colegio Alemán de Vigo que descubrieron que, a la par que amistad, también compartían gustos musicales. Se llamaban, y se llaman, Julián Hernández y Alberto Torrado. El tercer hombre sería Miguel Costas, cuya existencia conocieron a través de dos amigos comunes, los hermanos Tochi y Xavier Soto. Y aquí ya hay que empezara matizar. Julián Hernández ha sido el único miembro constante de la banda a lo largo de estas cuatro décadas y, salvo en el caso de este fin de fiesta, ninguno de los miembros que salió del grupo volvió a él, ni siquiera como invitado.

Alberto Torrado estuvo en Siniestro Total desde 1981 a 1988. Durante los últimos años de este periplo alternó ST con Os Resentidos, pero en una determinada tesitura, en la que ambos elencos se hallaban en la cresta de la ola, tuvo que escoger. Y, sorpresivamente, eligió Resentidos, donde se encontró con Xavier Soto. El cambio de brigada se efectuó sin las estridencias que luego causarían las bajas de Germán Coppini y Miguel Costas, pero Torrado dejaba tres de sí su bajo inscrito en los álbumes ¿Cuándo se come aquí?, Siniestro Total II: El Regreso, Menos mal que nos queda Portugal, Bailaré sobre tu tumba y De hoy no pasa, así como su impronta en la letra y música de “Al que eyacula Dios le ayuda” y su decisiva aportación en dos auténticos clásicos: “Matar jipis en las Cies” y “Bailaré sobre tu tumba”.

Alberto Torrado (izquierda), miembro de núcleo fundacional. FDV

En el primer álbum, ¿Cuándo se come aquí? (1982) el trío se reconvirtió en cuarteto, con la incorporación Germán Coppini a la voz. Aquí la memoria se oscurece y, a día de hoy, todavía no se sabe a ciencia cierta si la incorporación de Coppini era transitoria o si tenía visos de estabilidad. El protagonista, desgraciadamente ya fallecido, confesó en vida y en más de una ocasión, que él nunca tuvo vocación de cantante punk, estilo al que se asociaba a los Siniestro de la época, así que cogió el primer tren que se le presentó para dejar atrás su etapa de pelos de erizo y subirse a la locomotora de Golpes Bajos, lo cual obligó a Hernández y Costas a obviar su timidez vocálica y atreverse a cantar.

Germán Coppini en su etapa punki como “frontman” de Siniestro. Mariví Ibarrola

El que sí fue un fichaje con visos de estabilidad y futuro (de hecho, hasta aquí ha llegado) fue el de Javier Soto, que firmó oficialmente por el club en 1985 aunque, como ya sabemos, había “estado ahí” casi desde los orígenes. El suyo, desde el punto de vista musical, era el corolario del salto cualitativo del grupo. Julián, Torrado y Costas habían mejorado como músicos y Soto ya era un guitarrista contrastado, un tipo que quería ganarse la vida como músico proesional y, en esa altura, Siniestro Total ya era una banda profesional. No había integrado el núcleo fundacional debido a sus deberes para con el desaparecido Servcio Militar obligatrio pero, ya cumplido, se incorporó a Resentidos y Los Buzos. La guitarra de Soto endureció el sonido de Siniestro y lo aproximó al hardrock primero y al blues-rock después, y la importancia de su presencia se iría incrementando progresivamente hasta que, con la dejada de Costas, bien puede decirse que se erigió en vicepresidente. Item más, incrementó el campo de la composición musical propia en un repertorio en el que, mayormente, antes de su llegada dominaban las versiones, traducidas letrísticamente al castellano, de temas de otros. En los últimos años, Xavier Soto se encargó también de área de gestión.

Soto y Hernández, durante un concierto.

Soto y Hernández, durante un concierto. FDV

Tres años después de la llegada de Soto, se producía un cambio en el bajo: Segundo Grandío sustituía a Alberto Torrado. Su aparición estelar se detectó en los créditos del álbum “En beneficio de todos”. Ambos, Torrado y Grandío, se sumarán a este final cut. Grandío estuvo en Siniestro entre 1988 y 2002. En 1999 anunció la creación de lo estudios de grabación Casa dos Tolos y, ya en 2003, fundó la productora PAI. En la actualidad está implicado en el lanzamiento Tolemias TV, una plataforma de streaming de conciertos en vivo y documentales musicales.

Segundo Grandío, en el estudio de grabación Casa de Tolos, ubicado en Gondomar.  / MARTA G. BREA

Segundo Grandío, en el estudio de grabación Casa de Tolos, ubicado en Gondomar. / MARTA G. BREA

Volvemos a contar con los dedos de las manos. Notamos que nos faltan cuatro. Seguramente cada uno de ellos merecería unas líneas, pero muy cerca del punto y final no nos queda más remedio que remitirnos a citar sus nombres: Ángel González (batería), Jorge Beltrán (saxo), Oscar Avendaño (bajo), Andrés Cunha (batería)… Ellos, y otros que seguramente hemos olvidado (o lo ha hecho la historia oficial), desde dentro o fuera del escenario, también fueron hombres buenos…

Una de las formaciones más estables de Siniestro, en 2011 Hernández, Beltrán, Soto, Avendaño y Ángel González. MARTA G. BREA

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