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Faro de Vigo

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La mujer que vela por el palangre

Juana Parada dirige el timón de ORPAGU, la organización de este tipo de pesca más importante de Europa. La ribeirense se ha ganado el respeto de armadores y marineros, en su gran mayoría hombres, por su enorme implicación y empatía con el sector.

Juana Parada, en A Guarda. | //MARTA G. BREA

Son casi las 7 de la tarde y Juana Parada sigue inmersa en el encuentro anual (virtual) de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT). Allí se evalúan pesquerías de gran importancia para Galicia como la del atún, pez espada o tiburón y las deliberaciones que tienen lugar son clave para los casi 80 barcos españoles y portugueses que forman parte de ORPAGU, la organización de palangreros guardeses que dirige esta mujer.

  • ¿QUIÉN SOY?

    “Una mujer humilde, trabajadora y muy normal. Afortunada por tener un trabajo que me apasiona”

Juani, como la conocen todos, nació en Ribeira hace 43 años y, aunque vivió desde muy niña los sabores y sinsabores del mar por su entorno familiar, nunca imaginó que ella misma también iba a formar parte de este sector. Y no es solo su profesión. Para Juani, su trabajo es una forma de vida en la que está totalmente implicada y con la que sufre y se alegra como si se tratase de su propia familia. Y precisamente así la considera.

Juana en diferentes fotos de su infancia: de niña, de preadolescente y la foto de su graduación

Tanto la familia materna como la paterna de Juani vivían del mar, de forma directa o indirecta: embarcados, en empresas conserveras, de suministros navales… Su padre era patrón en el palangre de superficie (un arte consistente en una larga línea de anzuelos con cebo) y su madre trabajaba en empresas de efectos navales. Como ocurre tantas veces en este sector tan duro, los padres de Juani trataron de encaminar a su hija por otros derroteros alejados del mar. De hecho, estudió en Vigo Relaciones Laborales y se especializó con varios másteres en gestión de empresa.

Juana Parada

La ribeirense dio sus primeros pasos en el mundo laboral en varias asesorías de empresas, pero el destino quiso que, finalmente, volviera a sus orígenes. Una oferta en el periódico para el departamento de Recursos Humanos en ORPAGU fue el inicio de la nueva travesía de la gallega.

Aunque al principio su labor se limitó al departamento de Recursos Humanos, el concienzudo trabajo de Juani, su entrega total, humildad y la empatía que mostraba hacia los trabajadores le hicieron ganarse la confianza de los armadores y marineros y, en solo cinco años, le entregaron el timón de la organización.

“Por mi familia, conocía el trabajo de campo, el de los operadores, los armadores, los marineros… Pero cuando me introduje en la visión de los legisladores, políticos y ecologistas, cuando conocí el sector de forma global, me pareció apasionante y me enganchó definitivamente”, asegura.

A pesar de ser un sector muy masculino, Parada recuerda que se encontró “muy apoyada” desde el primer momento. “Los más mayores no estaban acostumbrados a que hubiera mujeres en la toma de decisiones en las largas negociaciones, y mucho menos jóvenes, pero, salvo anécdotas, me recibieron muy bien”, relata.

La presencia femenina en este sector ha aumentado en los últimos años aunque, como apunta Parada, “solo en gestión y en administración, no en los barcos y menos aún en los que cubren largas distancias como los nuestros. Son las propias mujeres las que rechazan estos trabajos, ya que son muy complicados para poder conciliar con la vida familiar”.

Para Juani, contar con mujeres en su equipo es esencial ya que “nosotras tenemos una visión muy global y estamos acostumbradas a hacer muchas cosas al mismo tiempo, lo que se refleja también a la hora de trabajar”, describe. Además, apunta, “las mujeres hacemos un esfuerzo diario en demostrar que valemos, por superarnos y por tratar de mejorar”.

ORPAGU, con una historia de 25 años a bordo, se ha convertido en la organización de palangre de superficie más grande de Europa. Su gerente se siente orgullosa pero, advierte, “no se puede bajar la guardia”. Rehuye el término “jefa”.

“Me considero más compañera y defiendo que esto es un trabajo en equipo; si no es imposible que funcione”

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Durante estos años al frente de la nave, han logrado numerosos avances. Desde la implantación de avances tecnológicos en toda la flota, “que mejoran la calidad de vida de los marineros”, a la primera vela rígida de un pesquero en el mundo, que permite reducir en un 30% el consumo de combustible. También lanzaron hace 10 años una línea de conservas gourmet de pez espada y atún y hamburguesas. Además, están inmersos en la construcción de una nave frigorífica y de investigación en el sector de la conserva que esperan inaugurar en 2022 en Tui. Pero, sobre todo, Parada se congratula de que “ahora tienen más en cuenta nuestra opinión en las instituciones que deciden el futuro del sector, que tantas veces están desconectados de las circunstancias de los marineros y armadores. Se han dado cuenta de que tenemos mucho que aportar”.

Juana a bordo del Hermes II

Dirigir una organización de este tipo exige a Juani Parada una formación continua para lidiar con temas que van desde la sostenibilidad al comercio, pasando por la seguridad alimentaria, las normativas en aguas internacionales, la economía, la política… “Sobre este tipo de pesca, la opinión social está muy influenciada por corrientes medioambientalistas. Algunas son muy razonables y trabajamos con ellas, pero otras solo buscan el show. Antes la mentalidad era coger cuanto más mejor, pero las cosas han cambiado mucho y las nuevas generaciones entendemos que a veces hay que activar medidas estrictas para garantizar la actividad en el futuro”, reflexiona la gerente.

Los barcos de ORPAGU faenan en aguas internacionales durante periodos muy largos. Día y noche. Y la gerente no descarga su responsabilidad hasta que llegan a buen puerto.

“Conciliar este trabajo con la vida familiar es muy difícil y tiene que gustarte mucho”

Juani, que es madre de dos hijos de 3 y 8 años

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Su pareja trabaja también en Recursos Humanos en el mismo sector, lo que para Juani es una ventaja. “Nos entendemos mejor así”, considera.

Tras vivir durante ocho años en Vigo y cuatro en Madrid, cuando nació su primer hijo decidieron mudarse a A Guarda para facilitar la organización familiar. También en los últimos años -unido a la pandemia- ha reducido los viajes a lo imprescindible y trata de resolver todo lo que puede de forma online, eso sí “incluidos los sábados y domingos”, apunta.

Juana con compañeros en el Comité Europeo de las Regiones

La pareja se reparte la crianza de los hijos a partes iguales. La gerente rechaza el término “colaborar” para definir el papel de los hombres. “La pareja debe criar a los hijos en verdadera igualdad; no entiendo eso de que el padre ‘ayude’ o ‘colabore’”, destaca. Y, en su caso, sin familia cerca, además tienen que recurrir a ayuda externa cuando ambos tienen que trabajar. Aún así, Juani admite que a las mujeres “nos sigue costando mucho evitar el sentimiento de culpa cuando estamos ausentes”.

  • Caos a bordo: vascos inmunizados y gallegos sin vacunar en los atuneros

Los momentos más difíciles que Juani ha vivido en estos 18 años de trayectoria en la organización han sido, dice sin dudar, los accidentes y naufragios, algunos con fallecimientos. “Al venir de Recursos Humanos, conozco bien a todos los trabajadores, sus circunstancias personales, a sus familias… Por eso cuando ocurre una tragedia lo pasas muy mal, como si fuera alguien de tu propia familia”, asegura.

El COVID supuso un nuevo reto para la gerente. “Lo más complejo fue la parte humana; lograr traer de vuelta a casa a los marineros que estaban dispersos por todo el mundo, hablar con las embajadas, los consulados, los gobiernos de los países... Fue muy complejo. "

"Algunos llevaban muchas semanas fuera de casa y empezaban a estar desesperados; pero bueno, también aprendimos muchas cosas en este periodo”

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Para disfrutar de su tiempo libre y desconectar, Juani siempre elige estar con sus hijos. “Si no llueve, nos encanta disfrutar de la naturaleza, hacer excursiones, ir de picnic…”. Incluso en esos momentos, a veces desvía la mirada hacia el mar y su mente navega con la flota, su familia extensa.

Las pioneras: Carmen Pérez García, la armadora de Noia

Carmen Pérez García, de joven

Carmen Pérez García, de joven

Carmen Pérez García (1902-1993), conocida por todos como Carmen Barcia, era hija de una familia asturiana radicada en Noia que se dedicaba al comercio marítimo. Carmen trabajó desde los 11 años, primero como recadera en el Banco de Vigo en Noia y después en la empresa familiar fundada en 1941, Navales Barcia S.L, dedicada al cabotaje. Al morir sus padres se hizo cargo, junto a su hermano Manuel, de la empresa y su actividad como armadora despertaba la curiosidad de los consignatarios, que acudían a las oficinas para comprobar que era una mujer la que llevaba la empresa.

El negocio, que empezó con dos barcos, fue creciendo y se convirtió en uno de los más potentes del sector. Sus barcos hacían viajes desde el puerto de Pasajes hasta Barcelona, pasando por Santander, Gijón, A Coruña, O Freixo, Marín, Vigo, Lisboa, Huelva, Cádiz... y llevaban sobre todo madera, sal y vino por distintas poblaciones.

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