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Gallegas a la vanguardia

“Es un drama que no haya más mujeres en ingeniería”

La ingeniera viguesa Carmen Misa, en las instalaciones del CERN, en Ginebra. FDV

Nació en el Día Internacional de las Matemáticas. Como Einstein, un 14 de marzo, la misma fecha en la que 139 años después fallecería otro genio de la física, Hawking. Así que tantas coincidencias no podían marcar otra trayectoria que no fuese la de la ciencia y la tecnología. Carmen Misa Moreira (Vigo, 1996) quiso incorporarse a la carrera aeroespacial de la universidad olívica desde que en 2012 leyó en la portada de FARO el lanzamiento del satélite XaTcobeo. Formó parte de las siguientes misiones, compatibilizó su trabajo en la spin-off Alén Space con periodos en Bélgica y Alemania, y desde el pasado abril forma parte del Centro de Computación del CERN de Ginebra.

“Si tengo una posibilidad de salir y explorar el mundo intento cogerla. Siempre aprendes muchísimo y me gusta conocer gente, culturas diferentes e idiomas”, reconoce Carmen, que trabaja en dos proyectos relacionados con el manejo del colosal caudal de información que se espera generar con el futuro acelerador, casi 4 veces mayor que el actual y que necesitará una astronómica inversión de 21.000 millones de euros.

Todavía estudiaba tercero de Ingeniería de Telecomunicaciones, en la especialidad de electrónica, cuando en 2018 entró en Alén Space, la empresa creada un año antes a partir de todo el conocimiento generado en nanosatélites en la UVigo. Y después alternó este trabajo y sus estudios de máster con una estancia en la empresa AnSem, en Bélgica, y otra en el Centro Alemán Aeroespacial, donde participó en un proyecto relacionado con una plataforma de observación e investigación lanzada el año pasado para permanecer conectada a la Estación Espacial Internacional.

Volvió a Vigo y, tras conocer la oferta de empleo del CERN, decidió probar suerte: “Buscaban un perfil como el mío, que combinase la ingeniería de telecomunicación y la electrónica. No me esperaba que me seleccionasen porque son convocatorias supercompetitivas. Se presenta mucha gente y además del currículo también tienen en cuenta el país de origen, porque al ser una organización internacional debe haber un equilibrio”.

La ingeniera viguesa Carmen Misa, en las instalaciones del CERN, en Ginebra. FDV

El Centro de Computación es el departamento más antiguo del CERN. Allí nació la web (world wide web) y sus expertos ya han empezado a analizar cómo gestionar de manera eficiente el gigantesco volumen de información que, a partir de 2050, podría empezar a gestarse en el futuro acelerador de 100 kilómetros de circunferencia –el actual LHC mide 24– entre Francia y Suiza.

“Se espera que genere terabytes de datos por segundo. Tras un primer filtrado, se almacenarán en los servidores del Centro de Computación y después se distribuirán a investigadores de todo el mundo para que los analicen. Hay que tener en cuenta que es imposible repetir un experimento. Si pierdes algo es para siempre porque si vuelves a lanzar la simulación siempre será diferente”, subraya sobre el papel clave que juega su departamento.

"Uno de los proyectos en los que participo tiene que ver con las redes definidas por software y el otro consiste en aplicar la inteligencia artificial"

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“El acelerador actual ya es inmenso y quieren enrutar el tráfico de datos generado en las simulaciones de su sucesor con las tecnologías más novedosas. Uno de los proyectos en los que participo tiene que ver con las redes definidas por software y el otro consiste en aplicar la inteligencia artificial. Los dos son de investigación y con tecnologías que están al orden del día, lo que me permite ampliar mi perfil. Aquí estoy muy a gusto y vengo feliz a trabajar”, celebra la joven boucense, que cruza cada día la frontera para llega al CERN desde la localidad francesa de Saint-Genis-Pouvilly donde reside.

El detector ATLAS del CERN, fotografiado por Carmen Misa. FDV

Los ingenieros de su departamento llevarán a cabo alguna prueba de concepto en el LHC a partir de 2022, cuando reinicie su actividad. “Hace unas semanas se cerró para hacer algunas mejoras antes de encenderlo para una nueva simulación y no volverá a abrirse hasta dentro de tres años. Por suerte, el CERN organizó visitas para los empleados y pude bajar por tercera vez. ¡Todo es enorme! El detector Atlas mide 46 metros”, señala.

Aunque en el CERN trabajan muchos investigadores gallegos, sobre todo, físicos, Carmen todavía no se ha encontrado con ninguno de ellos. “No vine en la mejor época por la pandemia. Me dicen que hay muchísimos, pero no los conozco”, reconoce entre risas.

Carmen, en la sala limpia de la Escuela de Telecomunicaciones, con el satélite Lume 1.

Ella fue la primera mujer que se incorporó a la Agrupación Aeroespacial de la UVigo y a la empresa Alén Space y también la única alumna de su promoción en el máster de Ingeniería de Telecomunicación. “El año siguiente hubo más mujeres, pero obviamente somos menos. En mi departamento somos tres, aunque la plantilla del CERN, al ser una organización internacional, es bastante igualitaria. Es un drama que no haya más mujeres en ingeniería. El problema es que hay menos alumnas en estas carreras”, incide.

“Es importante que vean que desde una ciudad pequeña como Vigo se puede llegar a cualquier parte”

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Por eso aprovecha cualquier oportunidad para compartir su historia con los más jóvenes: “Es importante que vean que desde una ciudad pequeña como Vigo se puede llegar a cualquier parte”. A pesar de todo, nunca se ha sentido “desplazada” en sus diferentes destinos académicos y profesionales: “Siempre me han aceptado muy bien. Al contrario, he sentido que apreciaban el dinamismo y las nuevas ideas que podía aportar por ser joven y como mujer”.

Carmen mantiene contacto con el profesor de la UVigo Fernando Aguado y sus compañeros de Alén Space. “Es impensable todo lo que han logrado en apenas una década, cómo un proyecto educativo desembocó en una empresa que destaca en todo el mundo y que tiene proyectos con agencias como la ESA. Y después se ha implantado la carrera de Ingeniería Aeroespacial y se ha creado la asociación estudiantil UVigo SpaceLab. Hay mucho trabajo detrás y yo puse ahí mi granito de arena”, asegura con orgullo.

"Me encanta el espacio y aproveché el año de pandemia para hacer un máster “on line” en astrofísica, estudié y trabajé a tiempo completo”

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“Gracias a la oportunidad que me dieron en Alén he podido llegar hasta aquí. Trabajar con ellos me abrió puertas. Es mi casa y confío en volver y jubilarme allí”, avanza divertida.

Carmen echa en falta los satélites pero no se ha desvinculado del todo del campo que más le apasiona: “Me encanta el espacio y aproveché el año de pandemia para hacer un máster on line de la Universidad de Valencia en Astrofísica. Estudié y trabajé a tiempo completo. En el CERN se busca el origen del universo, aquí se descubrió el bosón de Higgs, así que sigo vinculada, pero de otra manera”. 

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