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Cómo superarlos

@A2C_ILUSTRACIONS

Hace dos semanas os hablamos del trastorno de celos patológicos en sus dos vertientes: la de los celos obsesivos y la de los delirios celotípicos. Lo más habitual son los celos obsesivos, en los que alguien se obsesiona con lo que hace su pareja y con la posibilidad de que le pongan los cuernos.

¿Cómo se diagnostican los celos obsesivos?

Para que los celos se puedan diagnosticar, es fundamental que sea un problema habitual y no esporádico, y que la preocupación de la persona afecte a su vida familiar, social o laboral (o a todo lo anterior). En caso de duda, si sientes que es algo que ocupa demasiado en tus pensamientos, lo más seguro es que haya que abordarlo. A partir de ahí, y dependiendo del caso, en terapia, a veces, usamos instrumentos para evaluar qué tipo de celos son y con qué intensidad los vive la persona. Un ejemplo de test que se usa en estos casos es el CECLA; consiste en un test de 19 preguntas con opciones que van de nunca/casi nunca a siempre/casi siempre. Aquí van algunos ejemplos:

  • Te molesta que tu pareja se fije en alguien más atractivo/a que tú. Al encontrarte con tu pareja, le preguntas con quién ha estado antes. Has hecho cosas impulsivas por culpa de tus celos. Cuando tu pareja habla con otra persona, piensas que hay un interés detrás. Interrogas a tu pareja sobre sus relaciones anteriores. Has pensado que tu pareja te abandonará. Le miras el móvil a tu pareja para comprobar si te es infiel. Averiguas las claves de las redes sociales de tu pareja.

Una vez que tenemos claro el tipo de celos y hemos hecho un diagnóstico aproximado, podemos hacer entrevistas con la persona para preguntarles por sus conductas, pensamientos repetitivos u obsesivos y malestar con respecto al tema de la infidelidad y los celos.

El tratamiento de los celos patológicos varía dependiendo de la persona y de lo graves que estos sean. En general, los objetivos que se marca la gente que viene a consulta son:

  • Reducir o eliminar los pensamientos obsesivos respecto a la infidelidad. Modificar los comportamientos que invaden la intimidad de su pareja. Crear una comunicación efectiva y cálida con la pareja.

En general, para los celos se usan terapias que analizan primero el pensamiento y la emoción para modificar después nuestros comportamientos; esto en psicología se llama terapia cognitivo-conductual. Lo que hacemos sería algo así:

  • 1. ¿Qué pasa? Nos paramos a analizar una situación que nos provoca celos. Hay que pensar en ella de forma lo más objetiva posible, separándola de nuestros sentimientos (que serían el tercer punto). 2. ¿Qué pienso? Analizamos lo que nos viene a la cabeza al pensar en esa situación. 3. ¿Qué siento? Analizamos, ahora sí, lo que sentimos al pensar en esa situación. 4. ¿Qué hago? Observamos cómo actuamos después de todo lo anterior.

Este proceso me parece muy interesante cuando el foco del problema está muy localizado: por ejemplo, los celos siempre se dan con una compañera o compañero de trabajo.

Otra alternativa es la terapia basada en la solución de problemas. Esta es más esquemática y tiene un proceso por pasos que puede ayudar a dirigir los comportamientos de forma efectiva, aunque puede ser muy directivo para algunas personas. Lo ideal es darnos cuenta de aquellas cosas que hacemos mal y cambiarlas por voluntad propia, pero el problema es que los celos son tan irracionales que ese camino puede ser largo.

Además, tanto en consulta como en autoayuda se recomienda usar estrategias como la psicoeducación, que consiste en eliminar mitos y falacias que rodean al amor, la pareja y el compromiso. En lo que creemos que debe ser una pareja nos encontramos cada día con expresiones como quien no cela, no ama y con pensamientos similares que no están enmarcados en un contexto saludable para la vida en equilibrio de la pareja.

Por otro lado, las sesiones con un o una terapeuta son de gran ayuda para explorar los comportamientos poco adaptativos que tenga la persona, para revisar el diálogo interno que en ocasiones es tan traicionero y poco eficiente y para cambiar esas afirmaciones por otras más apacibles, que generen bienestar en quienes sufren los celos.

Finalmente, la regulación emocional es clave para mejorar en este tipo de procesos: si yo estoy triste o enfadada, me pregunto si puedo bajar un poco la intensidad de esa emoción de alguna manera; y si puedo, o pienso que si puedo, lo hago en ese mismo momento.

Hoy hemos hecho un brevísimo resumen del abordaje de los celos, que es un tema muy muy complejo y que tratamos a diario. A veces no es suficiente con que la persona quiera cambiar y necesita ir a consulta. Pedir ayuda no te hace menos fuerte: muchas veces puede salvar tus relaciones y hacerte sentir más libre y feliz.

Gracias por seguir ahí con vuestras sugerencias y aportaciones. Nos vemos en www.saludplacer.com

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