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Melina era Mercoúri

En primer plano, María Amalia “Melina” Mercoúri

Recuerdo en mi infancia escuchar por la radio y ver en televisión a Camilo Sesto interpretar una canción titulada “Melina” que me parecía muy semejante a muchas otras que el divo dedicaba a las mujeres de las que se enamoraba. De manera que la tal Melina, intuí, debía ser una de ellas. De hecho, hoy repaso la letra de la pieza y, bueno, por más que, efectivamente, algunas estrofas adquieren un nuevo significado, “Melina” sigue siendo ¡qué carajo! una canción de amor.

Pero vayamos al grano. Camilo Sesto volvió a asaltar, como era su costumbre en la época, los primeros puestos del hit parade musical de España y Latinoamérica cuando, en 1975, estrenó “Melina” (Eres fuego de amor/Luz del sol/ Volcán y tierra/ Por donde pasas/Dejas huella…cantaba), pero esa vez no se refería a su último romance amoroso sino a la actriz y cantante griega Melina Mercoúri. Y es que Mercoúri no solo era una gran artista, sino también una mujer con firmes convicciones políticas. Tras casi diez años de una exitosa carrera, sin abandonar su trayectoria artística se erigió en una ardua opositora del régimen militar griego, la Dictadura de los Coroneles, que intentó asesinarla en varias ocasiones en el extranjero para detener su activismo, no sin antes haberla expulsado de Grecia y despojado de su nacionalidad, medida ante la que ella reaccionó con un “Nací griega y moriré griega. Stylanos Pattakos (el ministro que había decretado la medida) nació fascista y morirá fascista”.

“Nací griega y moriré griega. Stylanos Pattakos nació fascista y morirá fascista”

Melina Mercoúri

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A principios de 1981, todavía con la dictadura en el poder, regresó a su país para continuar luchando y, tras la restauración de la democracia, resultó elegida parlamentaria por el Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) y se convirtió en la primera mujer ministra (de Cultura) de la historia griega.

Su muerte en 1994 en Nueva York, a los 73 años de edad, desató una conmoción general. Durante su funeral, los teatros de Broadway permanecieron cerrados y las luces se apagaron por un minuto en señal de un duelo que hasta entones tan solo se aplicaba a los artistas norteamericanos. Por su parte, cientos de sus seguidores, sabedores de su vicio de fumadora empedernida, la homenajearon colocando en su tumba cajetillas de su marca favorita de cigarrillos.

Por cierto que, además de Camilo Sesto, otro de los grandes devotos de Melina Mercoúri fue Freddy Mercury, quien no solo adoptó su apellido sino que firmó algunos textos como Melina y, en la intimidad, y esto lo ha contado el mismísimo Elton John, era como le gustaba que le llamasen.

¡Qué gran mujer debió ser María Amalia “Melina” Mercoúri!

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