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Todas las caras de la dama del punk

La cantante de Killer Barbies, Silvia Superstar, proyecta su estilo en sus múltiples facetas: su banda, que acaba de reactivar, su marca de moda, los bares que gestiona y sus trabajos en cine y televisión. Una viguesa que no ha dejado de luchar por sus sueños y desborda talento y valentía

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Todas las caras de la reina del punk FdV/ Cedidas

Silvia es, sin duda, una mujer fuera de serie. Lo es por su determinación, porque lleva toda la vida trabajando para cumplir sus sueños: convertirse en una estrella de la música, hacer cine y televisión, diseñar su propia ropa y ser una exitosa empresaria. Ella es Silvia Superstar, una viguesa que escapa de toda construcción en serie porque ella es fan de las cosas únicas, de las experiencias singulares y de una imagen que destaca entre todas las demás.

Silvia García Pintos (Vigo, 1972) tenía las cosas claras desde muy pequeña: “Siempre decía que quería ser actriz, cantante, bailarina y modelo”, recuerda. A sus padres no les asustaban esas inquietudes ya que la música era un miembro más de la familia. Su padre bailaba y tocaba en grupos de gaita y su madre cantaba líricos y actuaba en el Teatro García Barbón. “Yo empecé muy pequeña a tocar la guitarra y a cantar y mis padres nos pusieron fácil el desarrollo de este talento a los tres hermanos, apuntándonos a cursos de solfeo, de música y de baile”, agradece la artista. De hecho, sus hermanos, Anxo y Gael Pintos, también son músicos.

Silvia y su hermano Anxo Pintos, en Semana Santa, de pequeños Cedida

Pero a la pequeña Silvia le costaba controlar su desbordante creatividad y le podía la impaciencia. “No soportaba estar un mes entero repitiendo la misma nota, por lo que al final opté por aprender yo sola a tocar la guitarra”, cuenta. También le resultaba difícil acatar las estrictas normas del colegio de monjas en el que estudiaba, el Amor de Dios, y conformarse con el aburrido uniforme.

“Siempre encontraba la manera de expresar mi propio estilo, de diferenciarme del resto e ir a contracorriente, al menos a través del peinado o dándole un toque personal a las medias”

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Silvia y su madre

Se confiesa mala estudiante, “era muy vaga para lo que no me gustaba, pero me entregaba al cien por cien cuando estaba motivada”, advierte. Y su facilidad para la música era innegable. Aún así, sus padres insistían en que tenía que estudiar una carrera y a los 18 Silvia decidió independizarse y comenzar a trabajarse la vida que ella soñaba. “Los últimos de Filipinas” fue el grupo punk en el que entonó sus primeras notas. Aunque no llegaron a dar ningún concierto, Silvia aprendió muchas cosas, descubrió las bandas que marcarían su vida y, sobre todo, conoció a su primer amor, Billy King, con quien durante años compartiría vida y escenarios.

La primera experiencia profesional le llegó de la mano del legendario grupo Aerolíneas Federales. “Me uní cuando Coral Alonso dejó la banda y buscaban una cantante. Para mí fue un momento brutal porque tocaban ante miles de personas en Castrelos y en salas grandes, les llamaban de ayuntamientos, televisiones… Fue una experiencia fantástica”, recuerda.

"Para vivir la vida que quería tuve que trabajar en la lonja, en el bingo, en un almacén de lencería… no fue nada fácil”

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A los 18 y con el gran Iggy Pop Cedida

Pero Silvia advierte que nada fue sencillo en los inicios. “Tuve que trabajar en la lonja, en el bingo, en un almacén de lencería… Que nadie piense que fue fácil, pero estaba empeñada en conseguirlo”.

Cuando Aerolíneas Federales se disolvió, la viguesa pensó que había llegado el momento de crear su propia banda, junto a Billy, en la que poder componer sus propios temas y hacerlo en inglés, algo que en aquel momento fue muy rompedor. El proyecto se convirtió, en 1995, en Killer Barbies, un grupo que fue todo un éxito con su primer álbum, “Dressed to Kiss”. “No imaginábamos que iba a ocurrir aquello: grabamos una maqueta en La Iguana, en un casete, y lo mandamos a Radio 3, que les encantó y comenzaron a darnos mucha promoción”, relata la vocalista. Gracias a eso, varios sellos se interesaron por ellos y, finalmente, ficharon por Subterfuge. Con su respaldo, la banda tocó en Estados Unidos, Japón, Alemania… El sueño extendía sus redes.

La cantante se había estrenado también en el cine, su otra gran pasión, de la mano de Antonio Blanco con la película gore “La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos” (1993), en la que junto a Silvia estaban otros rostros conocidos como Manuel Manquiña, Julián Hernández y Teté Delgado. El éxito de Killer Barbies, con su particular estética y la explosiva puesta en escena, encandilaron al famoso cineasta de serie B Jess Franco, que brindó a Silvia una nueva oportunidad para desarrollar su faceta de actriz con la película también de género sangriento “Killer Barbys” (1996) y, posteriormente, en la secuela “Killer Barbys contra Drácula” (2002).

Gracias a su relación con el director, la banda realizó una extraordinaria gira por Nueva York, Seattle, San Francisco, Los Ángeles y Japón.

Durante esta locura, Silvia y Billy comenzaron a desarrollar también su faceta de empresarios y montaron un original bar, el Black Ball, inspirado en lo que habían visto en sus viajes a Londres y Nueva York y con el que rompían esquemas en el mundo de la noche. Sería el primero de diversos locales que durante los años siguientes abriría la viguesa en Madrid, el último el exitoso Lucky Dragon.

Pero las bandas, como advierte la cantante, “tienen una vida limitada, como las parejas”. Y las barbies asesinas comenzaban a expirar. “Cuando estábamos a punto de separarnos nos llamaron de un sello alemán y con ellos iniciamos una refrescante gira por Alemania, Suiza, Austria y Japón y descubrimos un público nuevo: fue toda una inyección de energía en esos momentos”, recuerda la artista.

Al finalizar el periplo alemán, en 2004, la banda decidió finalmente disolverse. A ello se unió que Silvia y Billy se separaron y la viguesa decidió mudarse a Madrid para cambiar de aires.

“Madrid es una ciudad muy acogedora y me siento siempre arropada por amigos”, asegura. La tercera ciudad que divide su corazón es Ibiza, donde también ha pasado largas temporadas y desarrollado trabajos como DJ y organizadora de fiestas.

Disolver la banda no significa que Silvia dejara de cantar y componer ni de idear nuevos proyectos. Puso en marcha su primer disco en solitario, concursó con la fallecida Bimba Bosé en “Levántate Old Star”, creó su propia marca de moda…

Silvia Superstar, esta semana en Vigo Marta G. Brea

Para una mujer tan dinámica como Silvia, la pandemia y el parón que produjo en todos los ámbitos en los que ella trabaja, fue “totalmente demoledor”. “Se cancelaron los conciertos, se cerraron los bares… Al principio pensé que sería un buen momento para componer, pero me bloqueé creativamente”, relata. Para tratar de desbloquearse, Silvia diseñó mascarillas a conjunto con las prendas de su marca, Exotica by Silvia Superstar, que lanzó en 2013 y vende por internet.

Y es que la moda es otra de las caras de esta polifacética mujer. Silvia estudió de quinceañera Corte y confección en Vigo, pero sus ansias por conseguir las cosas de forma inmediata ganaron de nuevo. “A mí eso de hilvanar… Si puedo apañar con un imperdible, pues no coso”, ríe. Para sacar adelante sus diseños cuenta con “una excelente patronista y costureras” y ella se centra en los diseños. “Me gusta la ropa exclusiva; yo de las modas solo cojo lo que me interesa y me sienta bien, sin importarme lo que piensen los demás”, advierte.

Su personal estilo lo volcó por primera vez la cantante en una tienda que montó en Vigo en los años 90 llamada Wacka Wacka, donde se podía comprar ropa de Londres y vintage. “Era una tienda maravillosa pero demasiado adelantada a su tiempo”, admite. Ahora, en Exotica by Silvia Superstar, vende online “ropa para todas las tallas, sexi, con buenos acabados y telas que se adaptan a la figura, para brillar en momentos especiales”, describe.

Con la vuelta a esta relativa normalidad, Killer Barbies decidió reunirse de nuevo para conciertos puntuales. Han sacado un nuevo disco, “Vive le punk”, que presentaron en directo a principios de octubre en Vigo, un concierto al que seguirán otros por Galicia y Madrid. “Estoy muy ilusionada con reactivar la banda, tenía mucho mono de los escenarios”, dice. También está deseosa de volver al mundo de la televisión, un terreno en el que miles de niños la recuerdan como presentadora del popular programa de la TVG “Xabarín Club”. “Me encantaría participar en ‘MasterChef Celebrity’ o en ‘Tu cara me suena’, pero sobre todo me gustaría tener mi propio programa cultural”.

Entre sus conciertos, proyectos, pinchar por toda España, idear prendas exóticas y acoger con esa gran sonrisa a los que acuden a su bar, Silvia Superstar sigue mirando al frente con un optimismo desbordante: “Yo siempre digo que lo mejor está por venir”.

Las pioneras: Sister Rosetta Tharpe, madre del rock

Sin su influencia, Little Richard, Johnny Cash, Chuck Berry o Elvis Presley no hubieran sido los mismos. Nacida en Arkansas en 1915, Rosetta Tharpe, también conocida como Sister Rosetta Tharpe, comenzó a tocar y cantar a los 4 años, acompañando a su madre, Katie Bell, que tocaba la mandolina y predicaba en iglesias del Sur mientras su padre entonaba himnos sacando el algodón.

Rosetta Tharpe James Kriegsmann/Michael Ochs Archives/Getty Images

Fue una reconocida cantante de gospel durante los años veinte y treinta, pero a finales de esta década rompió todos los esquemas al colgarse una guitarra eléctrica y comenzar a fusionar el estilo con el rythm’n’blues en canciones como “Rock Me”, desatando la ira de muchos conservadores, que trataron de boicotearla por ser mujer y por ser negra.

Actuó en escenarios de todo el mundo y hoy es considerada la mejor guitarrista femenina de todos los tiempos. En 1970, su diabetes se agravó y le amputaron una pierna. Siguió actuando hasta su muerte, en 1973.

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