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Las parafilias

Las parafilias @A2C_ILUSTRACIONS

El mundo de las parafilias es tan diverso y extenso que nos va a dar para un par de capítulos. Hoy nos vamos a centrar en la definición de parafilia y en las que están consideradas trastornos; en próximas entregas os hablaremos de las más curiosas, divertidas y que nos llaman la atención por no encontrarse dentro de nuestros usos sexuales habituales.

Una parafilia sexual se define como una conducta hacia estímulos, contextos u objetos atípicos

Y aquí empieza el debate:

¿Qué se considera típico o atípico en sexualidad?

En otras entregas os hablaba de la importancia que le damos a lo que es normal o anormal en sexualidad, y en esto, como en casi todo, el aprendizaje social y la educación sexual que hemos recibido es fundamental para no patologizar todas nuestras conductas y pensamientos. Por lo general, en el ámbito de la sexualidad nuestro aprendizaje es lo que llamamos heteronormativo. Esto quiere decir que lo normal se considera ser heterosexual, en un contexto de matrimonio y fidelidad, y con unos roles de género muy marcados (machistas).

Bajo mi punto de vista, lo heteronormativo engloba también una visión del comportamiento y de las prácticas sexuales enfocadas solo hacia personas jóvenes, con cuerpos estándar de revista y sin ningún tipo de diversidad física ni intelectual. Se ven muchísimos conflictos internos de gente en consulta que ha interiorizado que ese poso en su biografía sexual es inamovible y que sufre y se siente diferente por este motivo.

  • La tolerancia a la diversidad sexual se convierte en frente común en la comarca

Los cuadros diagnósticos en psicología no están ayudando a normalizar y avanzar en la diversidad sexual. Os explico: el DSM-5, que es un poco como la Biblia del diagnóstico psicológico, incluye dentro de los trastornos sexuales las parafilias sexuales, aunque estas no constituyen en sí mismas un trastorno mental. Para que sea un trastorno en vez de una simple preferencia sexual tienen que cumplirse tres condiciones: que se alargue en el tiempo (normalmente más de seis meses), que suponga un malestar clínicamente significativo para la persona o para quienes le rodean, y que afecte a su vida social o laboral. Como veis, hay niveles: ser sadomasoquista no es un trastorno parafílico excepto si se cumplen las tres condiciones, así que la persona no necesitaría tratamiento a no ser que sienta malestar o que empiece a afectar a otras áreas de su vida.

Así se define en el DSM-5 una parafilia, pero es una visión muy reduccionista, porque no tiene en cuenta la diversidad sexual. Nos encanta ponerle nombre a todo, eso es evidente, pero no considero que una parafilia sea siempre un trastorno: más bien es un gusto, afición o preferencia. De todos modos, según nuestro querido manual diagnóstico, tenemos que añadirle la palabra trastorno a cada una de las parafilias que vamos a ver. Os detallo los trastornos parafílicos del manual:

  • Trastorno de voyeurismo: excitación sexual intensa y recurrente que deriva de observar a una persona desprevenida que está desnuda, desnudándose o practicando actividades sexuales.
  • Trastorno de exhibicionismo: excitación sexual por la exposición de los genitales a una persona que está desprevenida.
  • Trastorno de froteurismo: excitación sexual derivada de fricción o tocamientos hacia una persona sin su consentimiento.
  • Trastorno de masoquismo sexual: excitación sexual derivada de la humillación, de recibir golpes, ataduras o sometimiento al sufrimiento de cualquier forma. Dentro de este apartado se especifica si es con asfixia, es decir, con restricción de la respiración; también si es en un entorno controlado.
  • Trastorno de sadismo sexual: excitación sexual derivada del sufrimiento físico o psicológico de otra persona.
  • Trastorno de pedofilia: excitación sexual que implica actividad sexual con menores de edad.
  • Trastorno de fetichismo: excitación sexual derivada del uso de objetos inanimados o de un interés específico por partes del cuerpo no genitales (por ejemplo, los zapatos o los codos).Trastorno de travestismo: excitación sexual a partir del uso de prendas del sexo opuesto.
  • Otros trastornos parafílicos: un cajón de sastre donde incluiríamos la zoofilia (animales), la necrofilia (cadáveres), la coprofilia (heces), etc.

Como podéis ver, hay varios trastornos, como la pedofilia o el froteurismo, que constituyen un delito muy grave si la persona lleva sus fantasías a la práctica. A mi entender, estos temas son muy delicados y sensibles como para meterlos en el mismo saco que otras parafilias que tienen que ver con gustos o preferencias personales, como el fetichismo hacia los zapatos de tacón. Hoy en día hay un sector de la sexología que vota por excluir algunas parafilias de la lista de trastornos del DSM-5, pero de momento es una tarea pendiente.

Lo que tiene que quedar claro es que, si siento deseos o fantasías irrefrenables que me causan un malestar profundo durante mucho tiempo, que afectan a otras áreas de mi vida (personal, familiar, laboral, social) o que me llevan a querer cometer actos ilegales o por encima del consentimiento de otros (recordemos que un menor no puede consentir), sufro un trastorno y lo mejor es recurrir a ayuda psicológica. Si esos deseos o fantasías son inocuos, no afectan a mi vida y se trata de prácticas consentidas, no es un trastorno y no hay nada que tratar: la sexualidad está para vivirla de forma plena.

En la próxima entrega profundizaremos en las parafilias más curiosas. Para cualquier consulta, os escuchamos en nuestra web: www.saludplacer.com.

 

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