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El cantante de los cantantes

Héctor Lavoe el cantante de los cantantes

Ya en vida, Héctor Lavoe engrosaba el altar de los mitos de un género que a finales de los años 60 del siglo pasado fue bautizado con la denominación de salsa, en el que encontraron sitio palos de la música popular de diversos países hispanoamericanos, principalmente Cuba y Puerto Rico, aunque también Colombia, Panamá, República Dominicana…con registros como el merengue, la cumbia, la bachata o el son. El movimiento, encabezado por puertorriqueños asentados en Nueva York, cristalizó no en un grupo, ni en una banda, sino en un colectivo abierto e inestable constituido por inolvidables artistas unidos en la marca Fania All Stars. Una de ellas, una de estas estrellas, fue desde el primer momento Héctor Lavoe, un cantante que no es que tuviera una gran voz ni un especial talento, pero que cautivaba en las interpretaciones de cualquiera de las piezas incorporadas a su repertorio.

La existencia de Lavoe estaría bastante bien metaforizada por una de esas montañas rusas de los parques de atracciones, salpicada de cuestas abajo y arriba, curvas a derecha e izquierda, tomadas a toda velocidad y conductor ciego. Se le dedicaron colosales elogios y obtuvo éxitos casi en la misma proporción en que recibió durísimos golpes tanto en su tormentosa vida privada como producto de sus interminables noches.

Era 1977 cuando, coincidiendo con uno de los momentos bajos de Lavoe, Rubén Blades daba forma a los temas que iban a formar parte de su nuevo disco, a su compañero, y a la sazón amigo de Héctor Lavoe, Willie Colón, le llamó la atención de entre aquellas flamantes canciones sin estrenar, una titulada “El cantante”. Sabedor de que su compay Lavoe no atravesaba por buenos tiempos, Colón surgirió a Blades que se la cediese, pero éste ya sabía que había compuesto una joya y se mostró reacio: “Esta canción la canto y la grabo yo”, le espetó. Pero, días después, reflexionando sobre asunto, el panameño accedió y regaló “El cantante” a un depresivo Lavoe, quien tras grabar su respectivo álbum, remontó el vuelo y, desde entonces, a sus múltiples apodos añadió el de “El cantante de los cantantes”.

Rubén Blades confesó que la verdadera razón por la que cedió su canción a Héctor no estribó en que sintiese lástima de su colega sino que, releyendo la letra, pensó: “Esto que está pasando (en la canción) no me está pasando a mí, le está pasando a él. Seguro que Lavoe le va a dar un tono y un giro mucho más genuino de lo que yo puedo hacer”.

Hector Lavoe falleció, víctima del Sida, el 29 de junio de 1993 a los 46 años de edad. A lo largo de su trayectoria, Blades ha interpretado “El cantante” en sus conciertos, pero siempre ha aclarado que es la mejor manera que conoce de homenajear al que ha pasado a la historia como “El cantante de los cantantes”.

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