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Faro de Vigo

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Francisco Uría Socio responsable global de Banca y mercados capitales de KPMG. publica “La pequña librería de Stefan Zweig"

“Impresiona leer lo que Zweig escribió del Vigo del 1936"

En su primera novela, el autor recrea la breve estancia del escritor vienés en la ciudad olívica en el verano de 1936, reflejada en su libro “El mundo de ayer” y registrada en la hemeroteca de FARO DE VIGO

El abogado Francisco Uría. Ana Uría Peralta

–Para escribir este libro, supongo que partiría de una fascinación por su protagonista. ¿Cómo descubrió a Stefan Zweig y por qué le atrajo tanto su obra?

–Descubrí a Stefan Zweig ya de adolescente, con la lectura de algunas de sus obras, especialmente las biografías, pero marcaría un antes y un después cuando llegó a mis manos “El mundo de ayer”, un libro que me impresionó mucho por la reflexión que en él realiza el escritor de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial sobre el mundo y, en particular, sobre la Europa que él había conocido. Es a partir de la lectura de esa obra cuando mi interés por Zweig se acrecienta hasta convertirse en auténtica devoción.

"El mundo de ayer", Stephan Zweig

–¿Cómo llegó a usted la noticia de su estadía en Vigo y cuándo, a partir de ella, decidió escribir una novela?

–La primera noticia que tuve sobre su paso por Vigo fue a través de “El mundo de ayer”, que leí hace ya muchos años, pero que no me había llamado especialmente la atención sobre los demás episodios de su vida, que cuenta en este libro, hasta que, con la reciente publicación de sus “Diarios” en castellano, volví sobre la historia y, esta vez sí, me impresionó. Y me impresionó porque se limita a contar, simple y llanamente, lo que ve. Y aún más me ha impresionado conocer la historia de Vigo en aquellos terribles días, a la que he tenido la oportunidad de asomarme a partir de las obras de Zweig y de las publicaciones de FARO DE VIGO.

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–Es que narró una suerte de “visualización” del triunfo del fascismo en España que debió afectarle mucho, porque él ya lo había presenciado en la Alemania nazi.

–El Stefan Zweig que llegó a Vigo era un hombre con miedo, que había tenido que huir y que, de hecho, ya vivía exiliado en Gran Bretaña. En principio, él creía que el barco en el que viajaba rumbo a Buenos Aires para asistir a un congreso, no haría escala en Vigo, por eso se lo pensó mucho antes de dar un paseo por la ciudad.

–Y es curioso que el relato de su novela arranque con Zweig ante el escaparate de una librería viguesa de la época.

–Sí, eso lo cuenta él en “El mundo de ayer”, pero no llegó a entrar en aquella librería. De manera que lo que yo he hecho ha sido imaginar que sí, que había entrado en ella, que había visto sus libros y que había hablado con el librero…¿Qué hubiera ocurrido? Esa es la pregunta que me hice y a la que intento responder con esta especie de fábula que he querido plasmar en “La pequeña librería de Stefan Zweig”.

Stefan Zweig, escritor vienés

Stefan Zweig, escritor vienés Revista Literaria

–Ese librero imaginario, de nombre Ramón, se convierte en el coprotagonista del libro. ¿Cómo construyó tan singular personaje? ¿Se basó en algún librero conocido suyo?

–Ramón no está basado en una única persona sino que es una mezcla de personas a las que he ido conociendo a lo largo de mi vida, especialmente de libreros muy especiales que significaron mucho para mí, porque para ellos lo más importante no era tanto vender libros como hablar de libros, intercambiar ideas, hacer sugerencias… a quienes nos acercábamos a sus librerías, contribuyendo así a nuestra formación cultural y humana. De alguna manera, esta novela es un homenaje a los libreros y a lo que los libreros han hecho por mí como lector.

–En la novela hay un trabajo de investigación sobre el Vigo de aquella época.

–He tratado de documentarme todo lo que he podido y la verdad es que esa ha sido la parte más exigente porque yo no soy historiador y ni siquiera escritor profesional. Pero la consulta de la hemeroteca de FARO DE VIGO me ha sido muy útil, tanto por lo que se publicó en aquellos años como, concretamente, por lo que habéis publicado sobre el hecho concreto de aquella estancia de Stefan Zweig en Vigo.

–Stefan Zweig se suicidó en 1942, seis años después. La versión “oficial” es que lo hizo porque la victoria de Alemania era imparable, como parecía en aquellos momentos. ¿Cómo es posible que un hombre de su altura intelectual perdiese toda esperanza?

–El motivo de su suicidio tuvo mucho que ver con el pánico que él sentía por la victoria de los nazis, pero supongo que en ella también intervendrían otras combinaciones de ideas que también refleja en “El mundo de ayer”, que es el relato de un mundo que se acaba, en el que había sido feliz, y que ya no se va a recuperar. Porque su mundo era un mundo de libertad, que es algo que yo también he querido destacar en el libro.

–Sus libros fueron prohibidos en la Alemania nazi y, después, durante los primeros años de la posguerra en la España de Franco. ¿Qué contenían para que los declarasen “peligrosos”?

–En Alemania fuero prohibidos simplemente por su condición de judío, puesto que sus obras, en aquella altura, no eran particularmente críticas.

–¿Por qué no se le conoce y reconoce tanto como a otros autores de su época, por ejemplo Thomas Mann?

–Zweig era un autor de best sellers, un escritor tremendamente popular en su época, pero literariamente no es comparable a un Thomas Mann o un Rilke, a pesar de que sí era bastante brillante. Para él, que prohibiesen su obra en Alemania y en Austria supuso un golpe muy duro porque, claro, él escribía en alemán, que es un idioma que casi solo habla en estos dos países.

–“La pequeña librería de Stefan Zweig” (Ed. Almuzara) es su debut literario. Ahora que el libro, impreso, acaba de llegar a sus manos y a las librerías, ¿le apetece repetir la experiencia?

–No lo sé. Quizás sí… si me vuelvo encontrar otra historia que me apetezca contar y compartir tanto como me lo ha parecido esta, trataré de nuevo de aprovechar la oportunidad. En cualquier caso, esta obra ha sido posible porque la editorial Almuzara le dio a un autor desconocido la oportunidad de contar esta historia, lo que nunca les agradeceré lo suficiente.

–¿Se sentiría satisfecho si con este libro aumentasen los lectores de las obras Zweig?

–Me sentiría satisfechísimo. De hecho, es uno de mis objetivos, junto al de que los lectores conozcan esta parte negra de la Historia para que no se vuelva a repetir ni en Europa ni en España.

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