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Mujeres fuera de serie

La goleadora por la igualdad

La santiaguesa Vero Boquete está considerada una de las mejores futbolistas del mundo. Estrella de 14 clubes profesionales de 8 países, ha ganado la Copa de la Reina, la Champions y hasta la liga de Estados Unidos. Además, abandera la lucha por la igualdad en este deporte

Vero Boquete en la presentación de la Copa Mundial Femenina de la FIFA

Vero Boquete en la presentación de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Instagram: @veroboquete

Cuando tenía 6 años, el padre de Vero tuvo que explicar a su hija, apasionada por el fútbol, algo inexplicable: aunque podía entrenar en un equipo de chicos, no se le permitía jugar los partidos. La razón: su género. Ahí comenzó la lucha familiar para que la niña santiaguesa tuviera las mismas oportunidades que, sin ir más lejos, su hermano mayor, que también era un loco del deporte rey.

¿Quién soy?

“Una mujer que me he movido por la ambición deportiva y la lucha contra las injusticias, dentro y fuera del campo”

Vero Boquete es hoy, a sus 34 años, la mejor futbolista española de todos los tiempos y una de las grandes a nivel mundial. Ganó las principales competiciones: la Champions, la Copa de la Reina y hasta la liga de Estados Unidos y el estadio municipal de Santiago luce con orgullo su nombre. Tras fichar por grandes equipos de ocho países, en estos momentos juega en el Milán, su decimocuarto club profesional, y está implicada además en la lucha para conseguir que las mujeres tengan abiertas las puertas a un deporte tan asociado al hombre como es el fútbol, algunas de las cuales ella derribó con mucho esfuerzo.

No era extraño que en casa de los Boquete el balón estuviera siempre en medio. El padre era entrenador y desde pequeños sus dos hijos le acompañaban a los partidos, veían juntos en casa los encuentros y, por supuesto, jugaban a todas horas: en la calle, en el pasillo de casa, camino al colegio…

Vero creció haciendo lo que más le gustaba: jugar al fútbol. Y saltaba a la vista que tenía un don. Hasta los 15 años siempre jugó con chicos pero sentía que era un deporte más individual que colectivo ya que, excepto jugar, el resto de cosas las hacía sola. Tras pasar su infancia a caballo entre el fútbol sala y el fútbol 11, Vero se decantó por la segunda opción.

Empezó su trayectoria en las categorías inferiores de la Sociedad Deportiva Xuventú Aguiño de Ribeira y poco a poco le fueron ofreciendo cosas más importantes. Compaginar los estudios con el deporte de alto nivel fue complicado y supuso una serie de renuncias de las que Vero nunca se ha arrepentido. “Fue duro sacarme el bachillerato porque muchas veces tenía convocatorias para la Selección Española pero me organizaba bien y sacaba el máximo provecho al tiempo que tenía”, cuenta. Vero se perdió decenas de cumpleaños y renunció a muchas noches de fiesta con sus amigos. “El deporte exige sacrificios y ha condicionado toda mi vida, pero cada uno tiene sus prioridades y mis amigos de toda la vida entendían las mías”, agradece.

En 2005 fue fichada por el Prainsa Zaragoza, con quien debutó en la Superliga, máxima categoría del fútbol femenino en España. “Zaragoza fue una decisión muy pensada: podía haber optado por equipos grandes que luchaban por un título pero opté por irme a un recién ascendido donde iba a ser la jugadora más importante y me esforcé al máximo”, explica.

Vero Boquete, abajo a la derecha Cedida

En Zaragoza vivió con su hermano Adrián, que también se había mudado allí, y estudió magisterio. Pero llegó el momento de dar una nueva zancada. “Dejar Zaragoza fue muy duro, pero si quería crecer tenía que hacerlo”.

Tras su paso por el Espanyol, donde conquistó sus primeros títulos, la santiaguesa dio el salto a Estados Unidos. “Aproveché unas vacaciones para ir allí y que me vieran jugar y todo fue muy rápido: me hicieron una oferta en Chicago y me mudé sin dudarlo”. Al otro lado del Atlántico, fue donde la gallega descubrió una concepción del fútbol femenino que no tenía nada que ver con lo que ella había vivido en España. “Por primera vez era profesional y me sentía profesional y ya no quería volver a lo anterior”, asegura.

Durante unos años, Boquete hizo carrera en diversos equipos americanos como el Buffalo Flash, Chicago Red Stars, Philadelphia Independence, Portland Thorns y Utah Royals. Salir de su zona de confort en cuanto siente que se acomoda es como un mandamiento para la futbolista, así que su aventura siguió en el Energiya Voronezh en Rusia; el Tyresö, en Suecia; el Fráncfort y el Bayern de Múnich, en Alemania; el Paris Saint-Germain, en Francia, y el Beijing Phoenix, en China.

La jugadora Vero Boquete en un partido con el PSG francés FDV

Este largo y variadísimo recorrido le ha valido no solo para conocer los más diversos estilos de juego, sino también, en el terrero personal, para abrir su mente al acercarse a culturas y sociedades tan distintas. “Los primeros meses siempre son difíciles, sobre todo cuando el idioma es tan diferente como en China o en Rusia. Pero cada vez me adapto más rápidamente y ya casi no siento estrés en los cambios. En general nos entendemos en inglés, aunque también he aprendido algunos idiomas a nivel básico”, cuenta. Ahora que está en Italia se desenvuelve con soltura en este idioma.

  • El “boom” del fútbol femenino no acaba de llegar al sur de Galicia. Aunque ha aumentado el número de licencias, las jugadoras que destacan deben salir fuera de la comunidad autónoma si quieren convertirse en profesionales. “Falta un club de referencia”, dicen

Vero se siente feliz de poder vivir de lo que más disfruta, pero no puede evitar la morriña al estar tantos meses alejada de su familia. Con el hándicap añadido de que su padre tiene fobia a los aviones, por lo que no ha podido disfrutar en directo sus triunfos en el extranjero. “Solo me vio en la final de la Champions en Lisboa, porque vino en tren”, ríe. Su madre, en cambio, apenas se ha perdido ninguno de los grandes, excepto los jugados en Estados Unidos.

Vero Boquete ha roto muchos techos de cristal en el mundo del fútbol. Fue la máxima goleadora en la Superliga cuando jugaba en el Espanyol (una media superior a la de los cracs del balompié masculino mundial Cristiano Ronaldo y Leo Messi); primera española elegida mejor jugadora del año (2011) de la Women’s Professional Soccer; primera española en ganar la Liga de Campeones femenina (2015), título que conquistó con el Frankfurt venciendo al Paris Saint Germain; incluso fue la primera jugadora española en publicar su biografía (2013), “Vero Boquete, la princesa del deporte rey”.

Sin embargo, ella insiste en quitarle peso a su trayectoria. “Ser la primera está sobrevalorado; si he llegado a donde estoy es porque otras me abrieron el camino a mí y la mejor manera de agradecerlo es seguir luchando por la igualdad”, considera.

A pesar de su humildad, lo cierto es que Vero ha sufrido en numerosas ocasiones lo complicado que resulta convertirse en futbolista profesional para una mujer. El machismo ha sido su incómodo compañero desde niña y ella le ha plantado cara con convicción, aunque eso le trajera consecuencias a nivel deportivo, como cuando en 2015 lideró las protestas de las jugadoras contra el seleccionador nacional Ignacio Quereda por el trato que les daba y no volvió a jugar con la selección. “Siempre soy muy clara, cuando hablo y cuando actúo, pero no me arrepiento”, apunta.

"El fútbol masculino genera mucho dinero y negocio pero, con más apoyo, nosotras daríamos más beneficios”

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La jugadora admite que queda mucha distancia por recorrer en cuando a igualdad salarial y de condiciones laborales. “Es cierto que el fútbol masculino genera mucho dinero y negocio, pero es imposible que compitamos con ello porque no se ha invertido en nosotras de la misma manera. Con el apoyo necesario, las cosas podrían cambiar”, opina.

Boquete admite que ver a los jugadores masculinos que estarían a su mismo nivel y que tienen la vida resuelta a veces es frustrante, “aunque eso no tiene nada que ver con la satisfacción que me da este deporte”, aclara.

Vero Boquete en un partido con la selección española de fútbol Stefan Jerrevang

Vero creció sin referentes femeninos: “Ni siquiera sabía que ser futbolista profesional era una opción”, recuerda. No quiere que a las niñas actuales les pase lo mismo y por eso colabora en distintos proyectos como embajadora de la UEFA para el desarrollo del fútbol femenino.

En 2013, Boquete comenzó una petición para lograr que introdujeran jugadoras en la serie de videojuegos FIFA. Reunieron más de 20.000 firmas en 24 horas y finalmente la petición fue exitosa. “Todo cuenta: si el videojuego más vendido no incluye chicas, ni emiten apenas fútbol femenino en televisión, es normal que las niñas pierdan motivación”, afirma.

De cara al futuro, Vero se prepara para ser entrenadora profesional, “a nivel femenino y masculino”, apunta. “Mi experiencia en diferentes países puede ser muy enriquecedora”. Quizás en ese rol, dice, pueda cumplir uno de los pocos sueños profesionales que le quedan: participar en unos juegos olímpicos.

Pero de momento, Vero Boquete sigue en el campo. Ella marca el ritmo de juego. 

Las pioneras: Irene, la guardameta de los años 20 con equipo propio

Irene González Basanta

Irene González Basanta Cedida por Cidade da Cultura / Dominio público

Irene González Basanta (A Coruña, 1909-1928) se convirtió en la primera mujer en competir en el campo de fútbol de igual a igual entre hombres. Criada en una familia humilde, Irene era una habitual del Campo de la Estrada, donde empezó jugando de delantera, aunque no tardó en retrasar su posición y ocupar la portería.

Tras un periodo en el Racing Orillamar, en cuya portería coincidió con el que sería mito deportivista Rodrigo García Vizoso, creó el Irene F.C., en donde ella misma comandaba desde la portería.

Las crónicas destacaban sus buenas intervenciones, buen golpeo de balón y dotes de mando, aunque algunas no ocultaban un sesgo machista.

Su prometedora carrera tuvo un abrupto final. Tras perder en un breve periodo de tiempo a sus padres, a un hermano y a un sobrino, Irene contrajo la tuberculosis y falleció a los 19 años.

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