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Una gallega ilustre

Ángeles Alvariño, la fuerza de un carácter

Ángeles Alvariño y el buque oceanográfico que lleva su nombre

Ángeles Alvariño y el buque oceanográfico que lleva su nombre

Estos últimos días hemos conocido y lamentado profunda y terriblemente el cruel asesinato de las niñas Anna y Olivia. Y hemos seguido a través de los medios de comunicación su búsqueda por parte del buque de investigación “Ángeles Alvariño”, del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

Como los medios de comunicación hablaban mucho del “Ángeles Alvariño”, muchas personas se preguntaron quién habría sido esa mujer a la que el IEO dedicó uno de sus barcos.

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Por ello pensé que quizá fuera oportuno contar alguna cosa sobre mi admirada Ángeles Alvariño a la que conocí personalmente y tuve la suerte de trabajar con ella en el South West Fisheries Center de La Jolla, California.

“He nacido en una noche de huracán. Volaban tejas, caían arboles y murallas. Así me embelesa el viento, el mar furioso y las olas bravas y arrogantes batiendo las costas graníticas. Y así es también mi carácter”. Esto decía Ángeles Alvariño en una carta dirigida a su familia cuando ya era relativamente mayor.

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Efectivamente, Ángeles Alvariño González nació frente a las costas de Serantes, Ferrol, durante una fuerte tormenta, un “Cordonazo de San Francisco”, la noche del 3 de octubre de 1916. Y, desde luego, sus palabras son una magnífica descripción de su propio carácter a lo largo de toda su vida: fuerte, bravo, arrogante y luchador. Esa fuerza, esa arrogancia y ese carácter luchador le permitieron ser una de las más prestigiosas investigadoras marinas mundiales del siglo XX.

Sus primeros estudios los realizó en su Ferrol natal. Posteriormente, en 1934, se desplazó a Madrid para estudiar Ciencias Naturales alojándose en la Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu. Allí tuvo la oportunidad de conocer a Ortega y Gasset, Américo Castro, Gregorio Marañón, Falla, Halffter, García Lorca, Casona, Miguel Catalán, Menéndez Pidal y muchos más. Al acabar sus estudios, Guerra Civil y matrimonio por medio, regresó a Ferrol donde enseñó biología, zoología y botánica en diversos colegios de la ciudad.

RECONOCIMIENTOS

  •  En España comenzó su reconocimiento institucional en el año 1993, cuando se le concedió la Medalla de Plata de Galicia por sus méritos como científica de gran relevancia internacional. Al poco tiempo, la Xunta de Galicia instauró durante varios años el Programa Ángeles Alvariño de ayudas a la especialización de doctores recientes para su incorporación en organismos públicos y privados de investigación de Galicia.
  •  El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología le hizo un gran homenaje en 2009.
  •  En 2012 el IEO puso su nombre “Ángeles Alvariño” a uno de sus barcos de investigación marina.
  •  La Real Academia Galega de Ciencias le dedicó el Día da Ciencia en Galicia de 2015.
  •  En 2016, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, el IEO publicó el libro “Ángeles Alvariño González, investigadora marina de relevancia mundial”, cuyo autor es quien escribe este artículo.
  •   En 2018, el Concello de Ferrol instauró el Premio de Investigación Ángeles Alvariño, dedicado al ámbito de las Ciencias, que se adjudica de manera bianual.

En 1948, por razones familiares, se trasladó a Madrid y aprovechó la oportunidad y puso todos los medios por su parte para trabajar en el Instituto Español de Oceanografía (IEO), donde se incorporó como becaria ese mismo año. Así pues, su carrera científica comenzó en el IEO, primero en Madrid (1948 – 1952) y posteriormente en Vigo (1952 – 1957). Durante su estancia en Vigo consiguió una beca para trabajar en el Plymouth Laboratory. En Plymouth fue donde se especializó realmente en zooplancton, dedicándose al estudio de quetognatos, sifonóforos, medusas, eufasiáceos y huevos y larvas de peces. Para obtener las muestras realizaba salidas a la mar. Algunas de corta duración, unas horas, en el pequeño Sula, pero también participó en una campaña de investigación, de varios días, a bordo del buque oceanográfico Sarsia. La participación activa de Ángeles Alvariño a bordo de estos buques oceanográficos fue un destacado acontecimiento en el mundo de la investigación marina del Reino Unido ya que constituyeron los primeros embarques de una mujer en barcos de investigación de ese país.

Se debe notar, sin embargo, que en IEO ya habían embarcado mujeres investigadoras desde 1921, aunque desafortunadamente, después de 1939, con la dictadura franquista, las investigadoras marinas no pudieron embarcar en buques oceanográficos españoles hasta los años 70.

Vuelta al IEO, en 1956 obtuvo una beca Beca Fulbright, para trabajar durante nueve meses en la Woods Hole Oceanographic Institution de Massachusetts. Le gustó tanto la investigación marina que se llevaba a cabo en los Estados Unidos que quiso permanecer en este país y aceptó la oferta del gran investigador marino Roger Revelle para trabajar con él en la Scripps Institution of Oceanography de La Jolla, California, donde se incorporó a mediados de 1958.

En la Scripps es donde el genio de Ángeles Alvariño pudo desarrollarse en toda su plenitud gracias a los grandes medios, tanto de materiales de laboratorio, barcos, muestras y de personal científico y de apoyo, que esa institución disponía.

Aquí se centra aún más en el zooplancton, especialmente en quetognatos, sifonóforos y medusas, estudiando muestras tanto del Pacífico como del Atlántico y del Índico. Describe nuevas especies y revisa concienzudamente las ya conocidas. Pero también analiza su distribución geográfica y ecología y relaciona la presencia de ciertas especies de zooplancton con las características de las aguas donde se encuentran, identificando especies “indicadoras” de condiciones oceanográficas determinadas. Fue, por tanto, una pionera en el análisis de indicadores biológicos de los ecosistemas marinos.

En 1966 consiguió la ciudadanía de Estados Unidos, sin perder la nacionalidad española. Y en 1967 se doctoró en la Universidad de Madrid. Como se ve, leyó su tesis doctoral cuando tenía ya 50 años. Nunca es tarde.

En enero de 1970 se incorpora al South West Fisheries Center (SWFC), también en La Jolla, California. Allí continuó con sus investigaciones sobre zooplancton, aunque también hizo estudios sobre poblaciones de peces, como por ejemplo el atún blanco del Pacífico. Cuando le llegó la edad de la jubilación, en 1987, el SWFC le hizo un gran homenaje y le mantuvo su despacho y laboratorio para que pudieses seguir trabajando como científica emérita. Así permaneció activa hasta casi su fallecimiento, el 29 de mayo de 2005, en La Jolla.

Ángeles Alvariño fue una trabajadora incansable. Llegó a publicar más de 100 artículos científicos. Muchos de sus trabajos fueron presentados previamente en importantes congresos o reuniones internacionales. A lo largo de sus investigaciones descubrió y describió 22 nuevas especies planctónicas marinas (12 quetognatos, 9 sifonóforos y 1 medusa) y revisó la taxonomía de otras varias procedentes del Atlántico, del Pacífico, Índico, Ártico y Antártico.

Además de su labor como investigadora, llevó a cabo una importante labor formativa. Fue profesora asociada de la Universidad Autónoma de México (1976-1986), profesora tanto de la Universidad de California San Diego como de la Universidad Católica de San Diego (1979-1984); profesora visitante de la Universidad de Paraná, Brasil; profesora asociada del Instituto Politécnico Nacional de México (1982-1986). E impartió cursos de dos a tres meses de duración en diversos lugares del mundo, por ejemplo, en Caracas, Venezuela, y en Ensenada y La Paz, en México. Dirigió tesis doctorales en la India, Venezuela, Brasil, México, Hawái, Puerto Rico…

Con toda esa ingente labor consiguió el reconocimiento y el respeto de la comunidad científica internacional, que aún se mantiene en la actualidad. Es de destacar el reconocimiento de la relevancia mundial de Ángeles Alvariño al ser la única científica española incluida en la Encyclopedia of World Scientis, de 2007, que narra la fascinante historia de cerca de 1.000 científicos mundiales de todos los tiempos, de los cuales únicamente tres son españoles: Severo Ochoa, Santiago Ramón y Cajal y Ángeles Alvariño.

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