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Parajes

De los castros a la modernidad en el Alto Minho

Otra de las propuestas del proyecto “Viagem no Tempo” es un itinerario a través de la Prehistoria y la arquitectura actual por los concellos más bellos del Noroeste de Portugal

Poblado de Cossourado (P. Coura)

Poblado de Cossourado (P. Coura)

Con una belleza natural sin igual, el Alto Minho portugués –ahí mismo, al otro lado del río– fue ocupado desde antiguo, y a lo largo de milenios cada civilización fue moldeando un paisaje dominado por corrientes fluviales, mar y montaña. Para conocer las huellas del pasado y sus monumentos es posible realizar alguna de las rutas diseñadas para tal fin: la de los Castros, la del Arte Rupestre y el Megalitismo, la de la Arquitectura Tradicional y un recorrido por lo Moderno y Contemporáneo.

La propuesta parte de la Comunidade Intermunicipal do Alto Minho (CIM) que, con su proyecto “Alto Minho-Viagem no Tempo”, quiere dar a conocer el patrimonio y la herencia cultural de cada uno de los diez concellos que integran la entidad miñota. Cofinanciado por el programa Norte 2020, los itinerarios están diseñados con un punto de partida principal –llamado Estação do Tempo– que es a la vez un monumento y un centro de interpretación donde conocer al detalle la información de la ruta escogida, que puede ser a través de un solo municipio o de varios.

Hórreos de Lindoso (Ponte da Barca)

Dolmen da Barrosa (Âncora)

La Ruta de los Castros tiene en la casamata de la Porta do Rosal de Monção su arranque y su espacio informativo. En el trayecto aparecen poblados como el de São Caetano (en el mismo concello), el de Cendufe (Arcos de Valdevez) o la citania de Santa Luzía de Viana do Castelo.

Otro posible viaje por el pasado es el del Arte Rupestre y del Megalitismo, que parte del Museo Municipal de Caminha, donde se encuentra el centro informativo de este itinerario. Grabados, menhires y otros monumentos se despliegan por cada uno de los diez municipios, como el dolmen da Barrosa de Caminha, los petroglifos de la Serra da Gávea de Vila Nova de Cerveira o las insculturas rupestres del Monte dos Fortes de Valença. Sin olvidar el conjunto de Castro Laboreiro (Melgaço) o el Penedo do Encanto de Ponte da Barca, entre muchos otros.

Citania de Santa Luzia, en Viana

Una arquitectura sin arquitectos pero basada en la transmisión oral de saberes y técnicas constructivas ligadas a los materiales locales, en especial el granito y la madera. Esto es lo que propone la Ruta de la Arquitectura Tradicional, que tiene en el museo de Paredes de Coura su centro de interpretación y su propio exponente. Casas rurales, hórreos, molinos, eras comunitarias, hornos y muchas otras sabias construcciones marcan el paisaje en cada uno de los diez municipios, como el puente y molino de Estorãos, en Ponte de Lima o la aldea de Sistelo, en Arcos de Valdevez.

El viaje puede comenzar en cualquier época, porque es el visitante quien escoge el orden cronológico de estos itinerarios por el Alto Minho, que engloban también una parada en la actualidad con la Ruta de lo Moderno y Contemporáneo. Esta propuesta tiene en Vila Nova de Cerveira su Estação do Tempo, municipio en el que desde hace ya cuarenta años la Bienal Internacional de Arte es una marca cultural. La arquitectura moderna está muy presente en otros concellos, especialmente en Viana do Castelo, donde han dejado firma nombres como Álvaro Siza, Eduardo Souto Moura o Fernando Távora.

Centro de Educación Ambiental de Vascões (Coura)

  • Qué ver: Montedor

    Molinos de viento En la cima de Montedor, en Carreço (Viana do Castelo) se conservan molinos de viento con sus velas trapezoidales que son a la vez museo etnográfico. Del siglo XIX y perfectamente cuidados, ofrecen también buenas vistas de la costa. Paisaje de Sistelo,en Arcos de Valdevez.

  • Visita obligada: Sistelo

    El Pequeño Tíbet La aldea de Sistelo, en Arcos de Valdevez, es conocida como el pequeño Tibet portugués por sus “socalcos” de cultivo en pendiente. Ostenta varios premios, entre ellos el de ser una de las 7 Maravilhas de Portugal en categoría de aldeas rurales.

  • Gastronomía: dulces conventuales

    Benditos sabores Además del bacalao, el cabrito, pescados y mariscos, el Alto Minho se caracteriza por una irresistible repostería basada en recetas conventuales. Entre ellas, las barrigas de freira, los borrachinhos de Valença o el bolo de discos.

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