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María Dueñas Escritora

“Tengo claro que escribo novelas, no material para el audiovisual”

Con su quinta novela, “Sira”, recién publicada, la autora confiesa que ser un fenómeno superventas no garantiza el éxito de sus obras. “No quiero tener presiones cuando escribo”, asegura

La escritora María Dueñas

La escritora María Dueñas Carlos Ruíz

Doce años después de publicar “El tiempo entre costuras”, María Dueñas se reencuentra con la protagonista de su primera novela continuando la historia de la modista espía que cautivó a millones de lectores y se convirtió en fenómeno de ventas y espectadores al ser llevada a una serie de televisión.

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El final de 'El tiempo entre costuras'

En “Sira” (Planeta), su quinta novela, Dueñas nos lleva a la época posterior a la Segunda Guerra Mundial en cuatro escenarios: Jerusalén, Londres, Madrid y Tánger. La escritora, traducida a 35 idiomas, estará el miércoles 5 de mayo en el Club Faro de Vigo, en una conferencia a través de streaming.

– Han tenido que pasar doce años para reencontrarse con Sira, la protagonista de su primera novela, ¿por qué ese tiempo?

– A lo largo de estos años no me lo había planteado. El éxito de “El tiempo entre costuras” fue tan inesperado y rápido, casi convulso y prolongado -por las ediciones que se fueron sucediendo en España, luego en Latinoamérica y traducciones a otros idiomas- que tenía necesidad de dar un paso hacia algún sitio distinto y separarme de “La costura” en la siguiente años después de novela. Abordé otros proyectos sin tener la necesidad de volver a Sira, hasta que de manera imprevista, con otra obra en marcha ya encaminada, se me cruzó por el camino; a raíz de un viaje más reciente a Tánger me decidí a volver a ese escenario y tuve claro que tendría que ir de la mano de Sira, no podría ser con otro personaje.

– Hay autores que confiesan que echan de menos a los protagonistas de sus historias incluso meses después de haber acabado de escribirla, ¿es su caso?

– Yo tengo presentes a mis personajes - en este caso a Sira como protagonista - mientras estoy escribiendo y promocionando la novela. Esa cercanía comienza a diluirse en el momento en que empiezo a pensar en otra novela distinta; ahí mi mente se centra en los nuevos personajes y desplaza al resto a un plano muy secundario.

"El pasado tiene montones de historias por explorar que han quedado en el olvido o no se han resuelto con solvencia”

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María Dueñas, escritora

– ¿Qué atractivo añadido encuentra en viajar al pasado respecto a situar una historia en el presente?

– Son decisiones que haces en función de la historia que quieras escribir. El pasado tiene montones de historia por sacar adelante, por revivir o por explorar. Historias que han quedado en el olvido o no se han recuperado con la solvencia suficiente. En el presente también estamos bien servidos de cuestiones que pueden ser novelescas.

– Al abordar la Historia se corre el riesgo de caer en inexactitudes sobre todo cuando uno no es historiador, ¿la labor de documentación es ardua?

– Es muy laboriosa pero yo la disfruto mucho, me interesa profundizar. Es cierto que no soy historiadora pero vengo del mundo académico y sé lo que es consultar fuentes, lo que es el rigor y tratar con seriedad cada tema. Me esfuerzo enormemente para abordar mi documentación de la manera más seria.

"Antes de que el empoderamiento estuviera de moda ya me interesaba como personajes ese tipo de mujeres con coraje fortaleza y valía”

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María Dueñas

– Tanto su protagonista como otras mujeres ficticias y reales que aparecen en la novela son poderosas, hoy diríamos empoderadas, ¿esto encierra algún tipo de reivindicación feminista?

– Sí y no, es decir, no quiero instrumentalizar a mis protagonistas ni a mis personajes haciéndolas enarbolar la bandera del feminismo porque sí ni para reivindicar nada, pero es cierto que la Historia, nuestro pasado y nuestro presente, está llena de mujeres con mucho coraje y valía. Me apetecía sacarlas a la luz, las que son personajes históricos, y crear por mi parte mujeres de ficción que tengan esos valores y fortalezas. Antes de que se pusiera de moda este movimiento estupendo y el empoderamiento estuviera como temática narrativa, yo ya saqué “El tiempo ente costuras” porque me interesaban este tipo de mujeres, más que las pasivas y serviles.

– Introduce personajes históricos tan conocidos como Evita, Barbara Hutton, Franco o Carmen Polo, ¿pretende aportar una mirada diferente a la que conocemos sobre ellos?

– No los exploro para sacar a la luz alguna dimensión oculta; me apetece arrojar luz sobre el papel que tuvieron en una coyuntura histórica concreta, el franquismo de los años 40, y lo que supusieron socialmente en nuestro entorno. No me interesa tanto explorar el personaje de Evita como tratar la visita que hace a España, cómo la recibe el país, qué pretende Franco; me interesa más el impacto que tienen los personajes en ese momento que los personajes en sí mismos.

– También aparecen exiliados republicanos en Londres, ¿ha querido rendirles un homenaje y a la labor que realizó la BBC como radio que les dio voz durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial?

– El exilio y la emigración son temáticas recurrentes en mis novelas. Me interesaba el exilio británico porque tiene unas características muy especiales. Ya en mi novela anterior, “Las hijas del capitán” hablaba de la emigración española Estados Unidos, que era de la clase trabajadora, de obreros y jornaleros; aquí es un exilio de un nivel altísimo, de académicos, juristas, artistas de primera línea, diplomáticos, filósofos… En ese sentido, José Castillejo, Salvador de Madariaga, Luis Cernuda, Arturo Barea - personas que truncaron sus vidas y carreras y se refugiaron en Londres, algunos con moderado éxito en la consecución de sus logros posteriores y otros sin ninguno - encontraron su voz en Londres en el servicio latinoamericano de la BBC, que les permitió ganar dinero para sobrevivir y sobre todo alzar su voz otra vez, tener un mínimo de reconocimiento y poner en marcha su intelecto para aportar contribuciones interesantes a los oyentes.

– Ha elegido como escenarios cuatro ciudades -Jerusalén, Londres, Madrid y Tánger- que generan un contraste de realidades sociales durante la postguerra, ¿las conoce y por qué se decantó por ellas?

– Las conocía de antes, algunas mucho, como es el caso de Tánger; me gusta viajar a las ciudades durante la escritura de mis novelas, aunque normalmente queda poco de ellas respecto a las épocas que yo trato y en esta ocasión no me fue posible visitarlas por la pandemia. Además utilizo todo tipo de material de la época para reconstruirlas con veracidad. He elegido esas cuatro porque me apetecía mucho ver cómo estaba el mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Acabada la contienda no todo queda en paz, hay puntos calientes, uno de ellos Palestina bajo el mandato británico en los momentos previos al nacimiento del estado de Israel; después está la Europa desolada, Londres bombardeado por los alemanes, sin alimentos, electricidad ni carbón, e intentando reconstruirse. Luego me interesaba volver a España, ver cómo estábamos en los años 40 y cómo ese franquismo también va evolucionando, cuando Perón tiende una mano al país autárquico y aislado. Finalmente nos vamos a Tánger en la que probablemente es su época más dorada, cuando recupera el estatus de ciudad internacional y ya no es un centro de espionaje y complots políticos sino un sitio que atrae al turismo internacional, a la jet set, y a los primeros grandes escritores.

– Todas sus novelas han sido llevadas al audiovisual, ¿eso le condiciona a la hora de escribir?

– En absoluto, intento anclarme, cuando me enfrento a una nueva novela estamos el texto y yo solamente; no me paro a pensar en qué vendrá después, en cuántos lectores, traducciones, éxitos va a tener o que va a pasar con las adaptaciones. Es cierto que ahora vivimos un momento espléndido para el trasvase de la literatura al audiovisual, pero no es mi preocupación. Tengo claro que escribo novelas, no material de creación potencial audiovisual.

– ¿Ya están vendidos los derechos para que “Sira” se convierta en serie?

– No he querido todavía, tiene candidatos pero prefiero reservarme, que la novela vuele sola, que la disfruten los lectores. Se acaba de estrenar “Templanza” y “Las hijas del capitán está en proceso, dejemos a Sira tranquila de momento.

– ¿Cómo se vive el hecho de ser superventas con cada libro, con miedo a perder lo conseguido, defraudar a sus seguidores, o con la seguridad del éxito?

– Ni miedo ni seguridad. Intento hacer lo mejor que puedo mi trabajo, con mayor o menor talento. Cada libro es una historia, es cierto que la editorial da soporte y campañas de promoción potentes, pero al final son los lectores los que deciden hasta donde avanza un libro, cómo salga de fuerte en las primeras semanas te garantiza muy poco. No quiero tener ese tipo de presiones cuando estoy escribiendo.

¿Ser traducida a 35 idiomas y vender millones de ejemplares genera recelos que pongan cuestionen su calidad literaria?

– Sí lo genera pero es minoritario. Hay quien va con la puntillita. No es algo que me abrume, cada cual que diga lo que quiera; a mí me interesa mucho más afrontarlo en positivo, en la cantidad de lectores que sigue mis novelas, en las críticas que suelen ser siempre muy positivas y en los medios de comunicación, que normalmente soy muy respetuosos. Lo demás no me quita el sueño.

– Publicó su primera novela con cuarenta y pico años, ¿una vocación tardía o ya se le había pasado antes por la cabeza?

– Tengo vocación tardía como escritora porque he sido profesora de universidad y he tenido una vida plena, completa, con poco tiempo para pensar en hacer dobletes. Cuando tuve mi vida profesional asentada y ya trabajaba de profesora titular me arranqué a escribir, pero no lo tenia en mente.

"Cuando escribí “El tiempo entre costuras” no me planteé expectativas, quería escribir una novela y me gustaría que se publicase”

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María Dueñas

– Si se traslada ahora a ese momento en que escribía “El tiempo entre costuras”, ¿con qué expectativas contaba?

– Ni me paré a plantearme expectativas, tenía claro que quería escribir una novela y me gustaría que se publicase. No me asomaba a qué podía venir después, si se publicaba, si funcionaba. Luego vino todo de una forma sorprendentemente positiva y lo que hice fue subirme a ese tren encantada.

– ¿Algún libro que haya leído más de tres veces?

– Un libro que leí de joven, me arrebató entonces, y he vuelto a releer es “Un mundo para Julius”, de Bryce Echenique. Otro que releí hace poco y me volvió a deslumbrar es “Cien años de soledad”, de García Márquez.

– ¿Cuál es ese proyecto que dejó a medio terminar?

– Lo he reconvertido en ficción creativa para otro soporte. Lo oiremos en el futuro.

 

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