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Belén Rodríguez Lago | Asesora en formación rural

“El rural necesita emprendedores colaborativos”

La abogada viguesa ha sido nombrada vicepresidenta de la Asociación Internacional de los Movimientos Familiares para la Formación Rural

Belén Rodríguez ante una vista de la Ría de Vigo

Belén Rodríguez ante una vista de la Ría de Vigo Ricardo Grobas

Asesora jurídica de centros educativos, cooperante con vocación internacional y secretaria de la Federación Gallega de centros EFA (Escuelas Familiares Agrarias), una red impulsada en 1967 en España por Escrivá de Balaguer para la formación y el desarrollo del medio rural, la viguesa Belén Rodríguez Lago acaba de ser nombrada vicepresidenta de la Asociación Internacional de Movimientos Familiares para la Formación Rural (AIMPFR), una entidad que integra a un millar de centros y más de 150.000 familias en todo el mundo de diferentes creencias y religiones. La apuesta por mejorar la vida en el medio rural, “que la gente se quede mejor para no emigrar mejor” y un método de enseñanza basado en la pedagogía de la alternancia (donde todo el entorno se implica en la educación del alumno) son los pilares de este movimiento asociativo con casi cincuenta años de existencia en Galicia.

– ¿En qué consiste la formación en alternancia por la que apuestan para contribuir a la promoción profesional y social en el medio rural?

– Es un método pedagógico parecido a la formación profesional dual pero con un plus. En este último el alumno recibe parte de su formación en la escuela y parte en la empresa y así el proceso de aprendizaje es mucho más actualizado. En los centros EFA ese método se viene practicando desde su fundación, en Galicia hace ya casi 50 años, pero los empresarios interactúan aún más, van al centro educativo, se fomenta el asociacionismo en el entorno de cada EFA para promover el desarrollo; cada vez que se va a a una empresa o hay encuentros con empresarios no se deja al alumno abandonado, sino que hay un plan de estudios de lo que tiene que hacer, el cual se trabaja con el empresario y las familias, que participan en el proceso educativo. Se intenta que todo el entorno del alumno sea educativo: su casa, la empresa, el territorio, y, por supuesto el centro educativo.

– ¿Cuántos de estos centros hay en Galicia y a quién pertenecen?

– Hay tres, el de A Cancela, en As Neves, con 150 alumnos de formación profesional, el de Piñeiral, en Arzúa, con un centenar de estudiantes también de ciclos formativos, y el de Fonteboa, en Coristanco, con doscientos, es el único que tiene también ESO y ciclos de formación de la familia agraria. Los dos de la provincia de Coruña son de la asociación EFA de Galicia y el de As Neves es asociado. La estructura organizativa es asociativa, hay una entidad vinculada a cada centro de enseñanza concertada.

– No todo lo que se estudia es agricultura y ganadería.

– Originalmente se empezó solo con la familia agraria, de ahí su nombre inicial, pero el mundo rural es más amplio. También hay industria agroalimentaria, por ejemplo, que es uno de los pilares actuales del plan de reactivación económica. Por eso en dos centros EFA gallegos hay el ciclo de panadería. También necesitan servicios: hay gente mayor a la que atender, y eso lo permite el ciclo de auxiliar de enfermería y sociosanitaria. En Arzúa, en pleno Camino de Santiago, los ciclos de comercio y gestión de ventas cobran importancia. Se busca que sean ciclos que sirvan para el desarrollo del territorio, bien en la industria o los servicios. Ahora en As Neves se ha implantado el de educación infantil porque la Xunta en la nueva ley de demografía y fijación del territorio apuesta por las casas niño (casas nido) en el medio rural. Se trata de que el rural tenga servicios, que la gente que venga se quede y que los que están no se vayan.

– Esta pandemia ha vuelto la vista hacia el rural, como medio alternativo a las ciudades para llevar una mejor calidad de vida, sin embargo la realidad es que las aldeas se abandonan, ¿sucede lo mismo en otros países?

– En España el rural necesita servicios para que la gente se quede. En otros países como Francia no tienen ese problema porque han sido capaces de desarrollar los servicios para ofrecer unas buenas condiciones de vida a la población. En África, en estados como Mozambique o Camerún, si ya en las ciudades son pobres de solemnidad, en el rural más. En Latinoamérica hay bastante población, aunque tiende a marcharse a las ciudades, pero curiosamente a la reunión de la AIMFR que asistí en Argentina fue el ministro de Educación, el representante del ministro peruano y los equivalentes a los consejeros autonómicos Eso demuestra que es un modelo probado de éxito. La Universidad de Sherbrook, en Canadá, colabora con nosotros y ha hecho un estudio sobre el impacto de la metodología de la alternancia en la educación en el mundo.

– ¿Qué aporta la asociación internacional que une a centros de países tan dispares y qué papel puede desempeñar una gallega, como usted, en la vicepresidencia?

– La unión hace la fuerza, todos construimos juntos. Yo, por mi experiencia como cooperante en países en vías de desarrollo y trayendo auxiliares de conversación a centros educativos, me he dado cuenta de que estar en contacto con otras realidades te enriquece ya que te permite ver una misma cosa con diferentes miradas. Mi nombramiento como vicepresidenta es reciente (fue el 17 de marzo) y puedo aportar que haya movilidad de estudiantes y profesorado.

– ¿Cómo se implican las empresas en sus proyectos?

– De muchas formas. Acogiendo a alumnado para la alternancia, perteneciendo a la asociación de cada EFA, trabajando con el equipo docente para trasladar sus necesidades y así formar el perfil de los alumnos, ayudando a desarrollar actividades, impartiendo charlas. Algunas patrocinan a través de donativos a la fundación que tenemos o puntualmente en algún proyecto concreto.

– ¿Y las administraciones públicas?

– En general, en toda España la administración pública desconoce los centros EFA, los ven como colegios en el rural que no saben para qué sirven, pero cuando los visitan les encantan. Es algo innovador, aunque lleva 50 años, porque constantemente se está actualizando.

– Parece que labor que realizan está en consonancia con las políticas para llenar la España vaciada.

– Ahora todo el mundo habla del rural, pero las EFA son las que llevan preocupándose por el rural hace casi 50 años en España y Galicia. La visión que tienen los políticos sobre el rural es solo de ganadería y cultivos. No ven que también hay gente que vive en él y compra en él. Poner un Amazon en Arzúa vendría bien, pero sin conexión con fibra ¿cómo lo haces? En una reunión a nivel de consellería defendía una cosa para el rural y me miraron raro porque pensaban que no hacía falta. Les tuve que explicar que no son solo vacas y para ello me apoyé en el plan estratégico para la reactivación económica y el plan demográfico de Galicia.

– ¿Qué proyectos innovadores llevan a cabo en los centros de investigación vinculados a las EFA?

– Los hay diversos y algunos llamarían la atención a la gente que identifica el rural con estar todo el día con el sacho. En los centros vinculados a Fonteboa investigan la manera de acelerar la producción de miel, la aplicación de un dron a los cultivos, especies hortícolas autóctonas, la producción de manzana para la sidra Maeloc de Estrella Galicia o el lúpulo para la cerveza. En Arzúa trabajan con los panaderos para ver cómo competir con las grandes superficies. En As Neves organizan una semana gastrocultural de gran nivel que atrae a turistas. En las actividades complementarias de cada centro, además de tener las que puedan tener otros colegios o institutos se interactúa con el entorno y con centros de investigación y desarrollo, por ejemplo ayudando a hacer queso, pilotando drones, construyendo robots (hicimos uno que cultiva solo).

– ¿Cómo se concretan esos itinerarios personalizados e individualizados para cada alumno?

– Se busca que la gente tenga continuidad en sus estudios y hagan su propio proyecto de vida mejorando su entorno. Todas las EFA del mundo buscan que no triunfes tú solo, sino que tu éxito ayude a los demás. Hay un afán por crear ese emprendedor colaborativo que a todos nos gustaría tener al lado. No queremos perfiles individualistas. El rural necesita emprendedores colaborativos.

– Aparte de la enseñanza reglada, ¿ofrecen más formación?

– También impartimos cursos de enseñanza secundaria de adultos, certificados de profesionalidad de panadería, atención a domicilio, horticultura y motoserrista. A las mujeres en riesgo de exclusión social les preparamos un itinerario de inserción laboral con formación y ayuda en la búsqueda de empleo. Participamos además en proyectos internacionales, Erasmus y de voluntariado.

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