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Mujeres fuera de serie

La productora de sueños

Chelo Loureiro es una de las principales productoras de cine de animación en España, impulsora de joyas como “De profundis”, “Decorado” o “Carne”. La primera mujer que trabajó en maquinaria en el astillero Bazán, primera editora de un periódico en Galicia y firme defensora de la presencia femenina en el audiovisual, debuta en junio como directora con “Valentina”

Chelo Loureiro, esta semana en A Coruña

Chelo Loureiro, esta semana en A Coruña Carlos Pardellas

Chelo Loureiro es, sin duda, una de las más importantes productoras de animación en España. Pero esta ferrolana, a las puertas de soplar 63 velas, no solo ha sido pionera en el cine. Nunca lo buscó de forma premeditada, pero la realidad es que ha superado complicadas barreras laborales y personales y, gracias a su espíritu luchador, miles de niños y también de adultos de todo el mundo han soñado con las exquisitas películas de animación que ella impulsa.

  • ¿Quién soy?

    “Unha muller moi curiosa, metade científica, metade artista. Pero considérome unha artista mediocre que loita porque os artistas de verdade poidan vivir dese talento que nos emociona”

La productora de “La tropa de trapo”, “El gigante”, “De Profundis”, “La flor más grande del mundo” -estas dos últimas nominadas a los Premios Goya- y la premiada con el cabezón en 2017, “Decorado”, entre otras muchas, empezó su trayectoria, sin embargo, en un terreno muy diferente al audiovisual: los astilleros.

Aunque desde muy niña desprendía talento artístico por todos sus poros y su primera opción era estudiar Bellas Artes, sus padres la animaron a formarse para un trabajo que le asegurase una independencia económica. Vivir en una ciudad donde la industria naval tenía indudable peso y tener un padre militar convencieron a la excelente estudiante para cursar perito naval, algo que no le supuso un sacrificio ya que “a metade do meu cerebro é científico”, advierte. Luego se presentó -“só por curiosidade”- a las primeras oposiciones convocadas por el astillero Bazán. Para su propia sorpresa, Chelo superó sin mucho esfuerzo las pruebas a las que acudieron 1.400 aspirantes y aprobaron solo 14. Así, se incorporó a la oficina técnica, convirtiéndose, en 1981, en la primera mujer que trabajó en el departamento de maquinaria, rodeada de 200 hombres.

Durante 5 años la gallega trabajó en la oficina técnica, pero con la reconversión naval, el astillero quedó restringido a la fabricación de barcos de guerra, lo que decidió a la joven Loureiro a dar el gran salto de su vida. Sin embargo, no se arrepiente en absoluto de esta etapa de su camino. “Foi a experiencia que máis me marcou. Aprendín moito de homes e eles aprenderon tamén algo de mulleres comigo. Traballaba con homes moi intelixentes, os mellores da escola, pero non sabían nada do sexo contrario. Ao principio, non me vían como unha igual, e eu sentín a responsabilidade de demostrar que nós eramos perfectamente capaces de ocupar calquera posto na sociedade. Ao marcharme sentiron moito porque xa estaba moi integrada e respectábanme”, recuerda la productora.

Tras abandonar el astillero, Chelo realizó una diplomatura de Imagen y Sonido -ya con dos hijos a su cargo y divorciada muy joven- y comenzó a trabajar en el departamento de diseño de La Voz de Galicia. Este sería el primer salto de su carrera. Saltos sin red, porque Chelo lo admite: le puede más la curiosidad que el miedo.

Esa forma de afrontar la vida deriva de la situación que vivió su familia cuando Chelo tenía 2 años y su hermana Celia enfermó de la polio. “A miña nai, unha muller moi valente e loitadora, entregouse case por completo ao seu coidado e educación co obxectivo de que tivese as mesmas oportunidades que o resto de nós” (son cuatro hermanas). Recorrieron decenas de médicos y fue sometida en Madrid a 17 cirugías. Estaba permanentemente hospitalizada. La economía familiar siempre estaba al límite porque los médicos los hospitales militares no costeaban estos tratamientos y tuvieron que recurrir a médicos privados. Su padre estaba embarcado para mejorar su salario y su madre trabajaba para una sastrería, confeccionando un pantalón diario.

Esta situación influyó mucho en Chelo: “Fíxome ver a vida dunha forma diferente e non sentir nunca medo, porque vendo os enormes hándicaps que tiña Celia para facer calquera cousa, cando eu tiña algunha dificultade preguntábame: comparado con que? E nada era demasiado grave”, reflexiona.

Su siguiente salto fue a Sargadelos, cuando en 1990 le ofrecieron montar la galería en Ferrol. Organizó decenas de actividades y exposiciones y entró en contacto con el mundo cultural gallego, “o que me valeu moitísimo para o traballo que desenvolvín despois”, apunta.

En 1997, una llamada del que había sido su director en La Voz, Juan Ramón Díaz, proponiéndole montar el Diario de Ferrol atrajo de nuevo a Loureiro al sector de la comunicación. “Eu sempre me queixaba de que Ferrol, onde se crearon ao longo da historia case 400 cabeceiras, levaba 25 anos sen ningunha. Así que me parecía boa idea sacar este diario adiante”. Con su innato talento para formar equipos, Loureiro buscó la financiación y se encargó de contratar a todo el personal, unas 50 personas incluido el director, “quería unha muller na dirección, pero non fun capaz de convencer a ningunha”. “Foi unha etapa moi creativa; o noso plan era ser autónomos en 5 anos e logramos cumprilo antes”, relata.

Este trabajo fue toda una escuela preparatoria para el siguiente y definitivo salto de Chelo: el audiovisual.

Comenzó su andadura en la productora Continental, dirigida por Pancho Casal. Desde el principio se especializó en el cine de animación y la ferrolana descubrió un arte que aunaba todas sus pasiones: la literatura, la pintura y la música, para convertirlas en una obra cinematográfica.

Tras cuatro años en Continental, en 2007 Chelo se lanzó a crear su propia productora, Abano Producións, donde desarrolla distintos proyectos de animación para niños y adultos, muchos de ellos pioneros. Comenzó con “La tropa de trapo en el país donde siempre brilla el sol” (2010), película que fue la primera experiencia del cine español en animación 3D para el público infantil. Detrás vendrían otros muchos éxitos como los cortometrajes “El gigante” y “El soldadito de plomo” y las más recientes para público adulto: “Carne”, de Camila Kater, y “Homomaquia”, de David Fidalgo, ambas multipremiadas.

Chelo apoya siempre que puede a las mujeres cineastas. Ese fue el caso de la brasileña Camila Kater y su corto documental “Carne”, que narra la historia de cinco mujeres que hablan sobre su cuerpo y es toda una celebración de la feminidad. “En Brasil non conseguiu o financiamento necesario e a min cativoume desde o principio, polo que decidín producilo”, cuenta. La cinta lleva una carrera imparable de galardones.

Chelo Loureiro, esta semana en A Coruña Carlos Pardellas

El próximo mes de junio Chelo estrena “Valentina”, su debut como directora. “Valentina foi un proxecto alimenticio. Estaba inmersa na produción de ‘O soño da sultana’, de Isabel Gargera, e de ‘Unicorn Wars’, de Alberto Vázquez, proxectos fantásticos de animación para adultos pero que son moito máis difíciles de financiar que os infantís. De feito, levo 7 e 4 anos de traballo, respectivamente, con eles”, advierte la productora.

En ese panorama, Abano necesitaba un proyecto infantil que le permitiera mantener la estructura de la empresa y acceder a ayudas internacionales. “Llevaba años queriendo contar una aventura protagonizada por un niño con discapacidad, pero que no le impidiera tener una vida normalizada, tal y como había ocurrido con mi hermana”, describe. Así nació Valentina, una niña con síndrome de Down perfectamente consciente de su discapacidad pero que disfruta de la vida y tiene sueños e ilusiones como cualquier otro niño de su edad. “Os nenos con síndrome de Down son fantásticos, súper cariñosos, divertidos e felices”, asegura Chelo, que tuvo el primer contacto con ellos cuando muy jovencita realizó el Servicio Social Sustitutorio en un centro de Down.

Chelo firma el guion del largometraje con su hija Lúa Testa -actriz, escenógrafa, guionista- que trabaja habitualmente con ella. Además, Loureiro ha escrito las letras de algunas de las canciones de la película y ha contado con el prestigioso compositor Nani García para musicarlas: “El é quen as fai grandes”, agradece la productora.

Los hijos de Loureiro, Lois y Lúa, aseguran que su madre a veces peca de ingenua. “A verdade é que cando me involucro nun proxecto non adoito ser consciente dos problemas que me vou a atopar e sorpréndome cando aparecen. Pero tamén é certo que se tivese unha perspectiva máis conservadora non fixese moitas cousas”, justifica. “Teño fama de valente, pero eu non me considero así xa que alguén valente é capaz de vencer o medo e eu non sinto medo. Cando creo que algo está ben, simplemente quéroo sacar adiante. Só arrepíntome do que non fago”, advierte Loureiro.

“Ás veces son un pouco inxenua, pero só arrepíntome do que non fago”

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Junto a sus hijos, Chelo ha formado una gran familia digna de admiración. “Divorcieime tres veces, pero os meus seguintes parellas tiveron unha relación magnífica cos meus fillos e nas celebracións estamos todos xuntos: neses momentos penso que algo fixemos ben”, cuenta. A su fantástica tribu se unieron en los últimos años sus tres nietos, “aos que non lles podo dedicar todo o tempo que me gustaría, pero cando estamos xuntos gozámolo moitísimo”, asegura.

Feminista desde que tiene uso de razón, la lucha para que las mujeres tengan más presencia en los medios audiovisuales y el sueño de dejar un mundo más igualitario a sus nietos es el otro gran desafío de Loureiro. Pertenece a la junta directiva de la asociación de mujeres cineastas CIMA. “Segue habendo moi poucas mulleres directoras, aínda que nos 15 anos que levamos traballando conseguimos moitos avances. Este ano nos Goya, por primeira vez, case un 40% dos nomeados eran mulleres e conquistamos o 50% dos premios”, destaca.

Chelo considera que a las mujeres no les preocupa demasiado la fama y destacar, “ao contrario, dános mesmo pudor”. Y ese universo es el mismo que comparte Loureiro, para quien “o verdadeiro premio é sempre o camiño, que é marabilloso”, concluye.

Las pioneras: Lotte Reiniger, pionera de las películas animadas

Lotte Reiniger

Lotte Reiniger (Alemania, 1899– 1981) quedó fascinada desde muy joven por las películas de Georges Méliès. Comenzó trabajando en el grupo de teatro de Max Reinhardt para el director Paul Wegener, realizando siluetas para las películas “La boda del gigante” y “El flautista de Hamelín”. Fue admitida en el Instituto de Investigaciones Culturales, donde creó su primer corto de siluetas “El ornamento del corazón enamorado” (1919) y conoció a Carl Koch, con quien se casó y que colaboró con ella en casi todas sus películas.

En 1923, un admirador le ofreció financiarle un largometraje. El resultado fue “Las aventuras del príncipe Achmed”, el más antiguo largometraje de animación que se conserva.

En 1949 se trasladaron a Londres, crearon Primrose Productions y desarrollaron cintas de siluetas basadas en cuentos clásicos. Su última película, “La rosa y el anillo”, la creó dos años antes de morir.

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