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La lucha por los fondos europeos

Pedro Sánchez y el rey Felipe VI, en el centro, en la reciente visita a la factoría Seat de Barcelona FdV

El vicepresidente y conselleiro de Economía de la Xunta de Galicia, Francisco Conde, ha advertido esta semana al presidente del gobierno de España Pedro Sánchez de que los fondos europeos para la recuperación y la reconstrucción han de asignarse de forma competitiva, sin favoritismos territoriales. También lo ha hecho el presidente Javier Lambán.

El motivo que dio lugar a esta reacción fue el anuncio en Barcelona, en su visita a la factoría de Seat, del presidente Sánchez de que se construirá una primera fábrica de baterías para el automóvil eléctrico “cerca” de Barcelona. Inmediatamente, desde Galicia y Aragón se recordó que ambas comunidades autónomas tienen factorías automovilísticas y están igualmente interesadas en que esa nueva fábrica de baterías se instale en sus territorios.

El rey visita la planta de SEAT en Martorell acompañado por Sánchez y en ausencia de las autoridades catalanas

El rey visita la planta de SEAT en Martorell acompañado por Sánchez y en ausencia de las autoridades catalanas Agencia ATLAS / Foto: EFE

Esta reacción podría estar anticipando una lucha territorial por la asignación de los nuevos fondos europeos del programa “Next Generation UE”. Hay que evitarlo. La gobernanza de los fondos “Next Generation” tiene que servir para remodelar la economía española y construir un nuevo proyecto compartido de país, no para generar nuevas fracturas: entre territorios; entre grandes y pequeñas y medias empresas; y entre modernización económica y empleo.

Interesa analizar algunos elementos del entorno en los que se produjo esa declaración porque nos pueden dar alguna pista de como Galicia tiene que competir para tener éxito en la distribución de los fondos europeos para la recuperación y la reconstrucción.

El acto donde se produjo el anuncio del presidente Sánchez fue la conmemoración del 70 aniversario de la fábrica automovilística Seat en Barcelona. Al acto fueron invitados el Rey Felipe VI y el presidente del gobierno de España. También las autoridades políticas catalanas. Pero estas no asistieron. Queriendo hacer un plante al Rey, posiblemente lo que han logrado es hacer un desplante a los presidentes de Seat y Volkswagen a la vez que a los intereses industriales, tecnológicos y laborales de Cataluña. Pero esta es otra historia.

Ese acto conmemorativo fue aprovechado por el presidente de Seat y el de su matriz alemana Volkswagen para anunciar la apuesta del grupo germano para convertir a Seat en un “hub” del coche eléctrico en Europa. En el mismo acto se anunció la constitución de una alianza entre Volkswagen y la eléctrica española Iberdrola para promover la construcción de una fábrica de baterías para el coche eléctrico. A esa alianza se han sumado Caixabank y Telefónica con la idea de facilitar la conectividad total del coche eléctrico. Fue en el contexto de este doble anuncio empresarial en el que el presidente Sánchez añadió el compromiso del gobierno de España para construir “cerca” de Barcelona.

Este proyecto de inversión para la fabricación de baterías podría ser el primer ejemplo de PERTE que se acoja a la convocatoria que aún ha de anunciar y aprobar el gobierno de España para el uso de los fondos “Next Generation”. Los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y la Transformación Económica (PERTE) van a ser la figura estrella del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) del gobierno de España.

Posiblemente se van a aprobar pocos ERTE. Cada uno de ellos ha de tener una gran capacidad de transformación de la economía nacional. Y han de tener capacidad para servir de paraguas para acoger bajo ellos a muchas pequeñas y medianas empresas españolas innovadoras, dinámicas y competitivas y a centros de investigación e innovación aplicada. No pueden ser a mayor gloria de las ya grandes empresas, sino instrumentos que permitan dinamizar, crear y fortalecer el tejido empresarial. Han de tener capacidad para crear ecosistemas que integren a todos los participantes en la cadena de valor. De lo contrario, no serán aprobados por las autoridades europeas.

Los PERTE no son figuras pensadas para ayudar a una empresa, un sector o un territorio o localidad concreta. Para estos objetivos el Real Decreto 36/2020 que aprobó las medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia crea otras figuras como las colaboraciones público privadas (convenios, consorcios, sociedades de economía mixta o fundaciones privadas de iniciativa pública), la licitación de contratos del sector público o las subvenciones.

¿Qué enseñanza se puede extraer de esta historia del anuncio de la construcción de una primera fábrica de baterías por la alianza entre Seat, Iberdrola, Caixabank y Telefónica? Que el éxito en la competencia territorial por los fondos europeos para la reconstrucción va a estar determinado por el dinamismo que sean capaces de desarrollar las empresas y los actores sociales y políticos de cada comunidad autónoma para constituir alianzas de ámbito nacional.

En este sentido, es importante comprender que la lucha por los fondos europeos de recuperación y resiliencia del programa “Next Generation UE” van a funcionar de forma distinta a como lo hacen los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER). Estos se asignan a aquellas regiones y comunidades que más lo necesitan por su grado de atraso relativo. No es el caso de los fondos para la reconstrucción del “Next Generation”. Su asignación va a responder a la calidad técnica y económica de los proyectos de inversión que se presenten. Quienes construyan mejores alianzas y presenten proyectos de inversión con capacidad para transformar la comunidad y el tejido empresarial se llevarán el gato al agua. Olvidar este hecho puede llevar al fracaso en la competencia por los fondos.

Por lo tanto, no valdrá con denunciar agravios comparativos. Habrá que presentar proyectos de inversión competitivos que cumplan con los criterios que han puesto las autoridades europeas. Esta es la enseñanza que desde Galicia hay que sacar del anuncio de construcción de una fábrica de baterías “cerca” de Barcelona.

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