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La mirada más inquieta de la televisión

Carmen Domínguez lanzó el primer programa feminista de TVE e impulsó las series de ficción de Antena 3. La exvicepresidenta de la Academia, lucha ahora contra el cambio climático con su arma predilecta: la imagen

La periodista Carmen Domínguez, en la Alameda de Vigo.

La periodista Carmen Domínguez, en la Alameda de Vigo. Ricardo Grobas

Carmen lo admite: es una mujer dual. Por una parte, “hiperresponsable” y, por otra, “gamberra y arriesgada”. Lejos de ser una desventaja, precisamente esa mezcla explosiva fue la que forjó a esta viguesa como una de las pioneras de los nuevos formatos televisivos en los años 80, la impulsó a lanzar los primeros éxitos de ficción española y le motiva ahora a seguir defendiendo una televisión pública competitiva y de calidad.

Carmen Domínguez es pura pasión por la comunicación. Para ella, el simple entretenimiento no es suficiente y nunca deja pasar la oportunidad de formar, informar y poner su granito de arena para mejorar el mundo a través de su mejor herramienta: la imagen.

  • ¿Quién soy?

    “Una mujer profundamente viguesa y dual: por un lado, seria, racional e hiperresponsable y, por otro, un poco ácrata, gamberra y arriesgada”

Ser la mayor de cuatro hermanos convirtió a esta viguesa en una persona “hiperresponsable” y fue educada en la “obligación de dar ejemplo a los pequeños”, recuerda. Desde muy niña, en su pupitre del Colegio Cluny Carmen ya tenía claro que quería ser periodista. Le costó convencer a sus padres de su intención de estudiar en Madrid, donde estaba la Escuela de Periodismo. Ellos querían que cursase una carrera universitaria y, en aquellos momentos, Periodismo no lo era. Tuvo suerte porque cuando le tocó decidir, Ciencias de la Información ya había alcanzado este estatus.

Nadie en su familia se dedicaba remotamente a esta profesión. “Mi padre era comercial; mi madre, ama de casa, y tuve un abuelo médico y una abuela farmacéutica, pero yo quería ser corresponsal de guerra, como Oriana Fallaci”, asegura Domínguez.

La periodista Carmen Domínguez, en la Alameda de Vigo. Ricardo Grobas

Dice la periodista que quizás la época relativamente tranquila que le tocó vivir, donde “la guerra era algo de los abuelos”, unido a su alma rebelde, le hizo desarrollar una irresistible atracción por el riesgo, “sobre todo cuando es por una causa grande”. Sin embargo, el camino de Carmen no iba a ir por esos derroteros.

En tercero de carrera ya estaba deseando trabajar. “Me presenté en Televisión Española y me aceptaron. Y yo, que quería hacer grandes reportajes internacionales, aterricé en los servicios informativos y en programas de actualidad cultural. La vida te va poniendo en tu sitio, pero tuve la suerte de disfrutar mucho con cada una de mis funciones”, asegura.

En Televisión Española, Carmen fue haciéndose poco a poco un hueco y convirtiéndose en una de sus profesionales más valoradas. Aún así, no quiso acomodarse y en 1982 pidió una excedencia y viajó a Estados Unidos. Durante el año y medio que vivió en Houston, dirigió el periódico “La Voz de Houston” y trabajó en un canal de cable español.

“La experiencia fue muy valiosa y aprendí a valorar España, pero los medios eran muy limitados y no podía avanzar mucho más”

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A su regreso a TVE, puso en marcha el primer espacio feminista de la televisión pública, “Viéndolas venir”, que supuso toda una revolución para la época. “Hubo un programa en el que hablábamos de planificación familiar y nos censuraron porque para explicar cómo colocar un preservativo salía un pene erecto... ¡Creían que la audiencia se iba a alarmar!”, recuerda riendo. También fueron pioneros en tratar temas como el maltrato machista.

Las vanguardias culturales y audiovisuales fueron otro de los grandes intereses de la viguesa que, durante cinco años, estuvo inmersa en el programa “Metrópolis”.

“Veníamos de una televisión que había pasado del blanco y negro al color y ya. No era una tele abierta a experimentar”

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Precisamente esas ansias de cambio llevaron a Carmen en 1990 a aceptar la oferta de la recién nacida Antena 3. “Yo creía que las cadenas privadas iban a traernos, por fin, aire fresco pero, en su primera etapa, me llevé una gran decepción: duplicaban muchos modelos de la televisión pública”, lamenta.

Pero la senda estaba abierta. Poco a poco, empezaron a evolucionar los formatos y Carmen descubrió un mundo que le subyugó: el de la ficción.

Las series fueron el nuevo escenario de la viguesa, que puso en marcha producciones de enorme éxito como “Farmacia de guardia”, “Ay señor, señor!”, “Los ladrones van a la oficina”, “Quién da la vez”, “Lleno, por favor” o “Al fin solos”. “Era todo un reto y aprendí muchísimo pero con un enorme esfuerzo, ya que la gente de este ámbito empieza desde abajo, de forma casi hereditaria, y yo ya entré como directiva”, describe.

Durante varios años, Carmen se centró en la gestión de contenidos, pero de nuevo el gusanillo picó a la inquieta periodista cuando la llamaron, en 1996, para regresar a Televisión Española como directora de Coproducciones Internacionales.

“Mi objetivo era recuperar el papel protagonista que había tenido en toda Europa nuestra ficción, especialmente las series históricas, y demostrar que también se podían exportar las comedias”

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La periodista Carmen Domínguez, sentada sobre El Nadador

La periodista Carmen Domínguez, sentada sobre El Nadador

La labor de la gallega resultó muy complicada por la difícil situación económica en la que se encontraba el ente público. “A TVE no se la protegió ante la competencia, no se previó qué había que hacer para que no se hundiera. Era muy difícil competir así”, considera.

En 2010 puso en marcha y dirigió en TVE otro programa de gran éxito, “Españoles por el mundo”. Tras cumplir las 100 entregas y sentir que “me acomodaba” aceptó la oferta del Grupo Ganga, productora de “Cuéntame cómo pasó”, para ser directora de Contenidos. “La zona de confort me hace languidecer, tanto en la vida profesional como en la personal”, admite Domínguez.

La periodista es una fiel defensora de una televisión pública que “no pierda nunca su triple misión de informar, educar y entretener y transmita además valores democráticos, de ciudadanía, solidaridad y tolerancia”. Para lograrlo, advierte, “tenemos que saber que la televisión pública no es gratuita. Pero pagamos muy poco por ella: 43 euros al año, frente a los 110 de un inglés o un alemán. Y así es difícil competir”, añade.

La elección del nuevo Consejo de Administración de RTVE_ha sido un intercambio de cromos partidista”

Su compromiso con una televisión pública “independiente y de calidad” la animó en 2018 a formalizar su candidatura para formar parte del Consejo de Administración de RTVE. Se presentaron al concurso público más de 100 candidatos y ella quedó en el puesto 21, la cuarta mujer. La viguesa -que ya demostró su destreza en un cargo institucional como vicepresidenta de la Academia de Televisión entre 2000 y 2006- defendió el pasado mes de enero con brillantez su proyecto de gestión ante una comisión parlamentaria mixta.

Hace unos días se publicaron los nombres de los elegidos y Carmen no está entre ellos. De hecho, la mayoría ni siquiera se encontraban en los veinte primeros puestos del concurso. La periodista lamenta que la elección final fuera “un intercambio de cromos entre partidos y, obviamente, una persona independiente como yo se ha quedado fuera”. Esta elección fue, advierte, “una muestra de la partitocracia en nuestro país. Cuando se convocó el concurso a los profesionales nos pareció una manera nueva de enfocar la politización de la televisión pública. Ahora me pregunto para qué se molestaron en intentar hacer las cosas bien para terminar haciéndolas como siempre, sin atender a las cualidades profesionales de los aspirantes”, lamenta.

Carmen Domínguez en una manifestación de Greenpeace

Red familiar

En medio de esta brillante carrera profesional, Carmen nunca se planteó renunciar a ser madre. Crió a sus tres grandes tesoros, Yago, Miguel y Carmen, con el apoyo de su familia. “No hubiera podido desarrollar mi carrera sin mi red familiar, sobre todo de mi madre, pero siempre he aconsejado a las chicas de mis equipos que pusieran el acento en su vida profesional,porque la vida familiar ya tira de ti y hay que conseguir equilibrarlas”, opina.

En el año 2015 Carmen dio un paso más en su trayectoria creando su propia productora, Mykado Media. “Mis hijos ya son mayores y era un buen momento para reorganizar mi vida. Gano la mitad de la mitad, pero por fin manejo mi tiempo”, destaca.

Con una profunda conciencia ecológica, Carmen forma parte del Consejo Nacional de Greenpeace y en estos momentos está centrada de forma casi exclusiva en la realización de documentales sobre el cambio climático. “Me interesa mucho el concepto de ecofeminismo. Las mujeres estamos siendo en todo el mundo las mayores agentes de cambio de hábitos frente a la emergencia climática”, asegura.

También desarrolla una intensa labor social como colaboradora de la ONG Stop Ablación, que ayuda a algunas de las miles de niñas que cada año son terriblemente mutiladas. En concreto, trabaja en la puesta en marcha, junto a World Vision, de una unidad quirúrgica para la reconstrucción genital femenina. “La pandemia nos ha paralizado y ahora lo tenemos que recuperar casi desde cero”, comenta.

La incansable labor de esta profesional ha sido galardonada, entre otros, con el Premio Talento (2010), el Premio Galega Destacada (2012) y la pertenencia a “Mujeres influyentes de España” y “Referentes Galegas”. Carmen no presume. Para ella la comunicación es, simplemente, una forma de vida.

Las pioneras: Blanca Álvarez, primera presentadora de TVE

Blanca Álvarez Mantilla (Madrid, 1931-2000) fue una de las primeras caras conocidas de Televisión Española y una de las primeras mujeres directivas de la empresa. También formó parte de la vicepresidencia de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión Española y de la directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Blanca Álvarez en uno de sus primeros programas en TVE

De padre periodista, fue la primera presentadora de la cadena pública en 1967 y tras su maternidad fue apartada de las cámaras. Cuando se presentó a las pruebas de TVE para locutoras tuvo que pedir permiso a su pareja.

Entre 1970 y 1974 fue directora de Programas Infantiles y Juveniles y apoyó formatos innovadores como “Barrio Sésamo” y “La bola de cristal”.

Su lucha feminista le hizo buscar “un tratamiento digno de los personajes femeninos, no solo para lo que comprábamos fuera, sino también para lo que creábamos aquí”.

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