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¿Son las vacunas frente al coronavirus eficaces en los mayores de edad?

¿Son las vacunas frente al coronavirus eficaces en los mayores de edad?

¿Son las vacunas frente al coronavirus eficaces en los mayores de edad?

No pensemos que una vacuna contra el virus causante de la Covid-19 erradicará el coronavirus de nuestras vidas a corto plazo o que nuestra inmunidad colectiva detendrá la propagación. Por ahora, hay que centrar esos esfuerzos en mantener el distanciamiento físico y el uso de medidas de protección individual, como las mascarillas o la higiene de manos, hasta que la ciencia sugiera lo contrario.

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Las vacunas, incluidas las de Moderna y Pfizer, generalmente se diseñan para la población joven saludable y solo más tarde se centran en los grupos más vulnerables. El ambicioso calendario de lanzamiento de vacunas probablemente representa la línea de partida, no la línea de meta, cuando se trata de la inmunidad de los mayores.

A medida que envejecemos, nuestros cuerpos pierden la capacidad de responder a nuevas amenazas y reconocer a las que hemos estado expuestos anteriormente, lo que significa que los adultos mayores no desarrollan una defensa vigorosa después de las vacunas.

La vacuna de Pfizer. EFE

Tomemos, por ejemplo, la vacuna contra la gripe: para los que tienen entre cuarenta y cincuenta años, las vacunas contra la gripe tienen una efectividad entre 30% y 60%. Sin embargo, para las personas mayores de 65 años, la efectividad con frecuencia se reduce al 10-20%.o Un artículo publicado el mes pasado en el New England Journal of Medicine argumentó que “la respuesta a la pandemia sigue siendo dificultada por nuestra comprensión limitada de cómo generar inmunidad efectiva, particularmente en los ancianos”.

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Las vacunas modernas ya no dependen de virus vivo atenuado. Los investigadores ahora pueden identificar una o más partes de proteína viral que creen que serán un buen objetivo para el sistema inmune y luego entregarlas al cuerpo utilizando una variedad de métodos inteligentes. La técnica que Moderna y Pfizer y otras compañías están utilizando consiste en inyectar solo el ARN mensajero que codifica la proteína espiga (spike) específica del coronavirus. No se va a generar el virus ni tampoco se va a insertar en nuestro código genético.

Illa anuncia los 15 grupos de población que recibirán la vacuna Europa Press | Foto: EFE

Adaptar una vacuna a los mayores de 65 años depende de averiguar por qué son tan susceptibles a la enfermedad, que, en España, ha causado la muerte de más de 20.000 personas de edad avanzada. Justo cuando la piel comienza a arrugarse y ceder con la edad, el cuerpo también comienza a perder su capacidad para eliminar las partículas extrañas de los pulmones y las vías respiratorias. Esto supone una carga mayor para el sistema inmunitario, especialmente su capacidad para producir anticuerpos que se adhieren a los virus y los neutralizan antes de que penetren en las células y las conviertan en fábricas de virus. Los resultados parciales que Moderna publicó recientemente resaltaron el hecho de que ocho de los 45 sujetos, todos menores de 55 años, producían anticuerpos neutralizantes contra el coronavirus. Sin embargo, las personas mayores generalmente no producen tantos anticuerpos neutralizantes en respuesta a la vacunación. Una estrategia para compensar esto es proporcionarles más antígeno. Una vacuna para mayores contra la gripe para mayores, por ejemplo, contiene cuatro veces la dosis de una vacuna típica.

Los adyuvantes son la magia negra del desarrollo de vacunas. Sus efectos inmunoestimulantes ayudan a que una vacuna funcione, pero también pueden, en casos raros, causar reacciones peligrosas, razón por la cual los fabricantes tienden a ser conservadores con ellos. Según el Instituto Milken, se están desarrollando más de 140 posibles vacunas para el coronavirus en todo el mundo, y muchas probablemente recurrirán a adyuvantes a base de aluminio, viejos recursos que han existido desde la década de 1920. Estos adyuvantes aumentan la cantidad de tiempo que un antígeno está presente en el cuerpo, comprando más tiempo para producir una respuesta inmune.

Moderna, abandonó la dosis más alta después de que se produjeran reacciones inmunes sistémicas. Es posible que la compañía necesite explorar estrategias con adyuvantes para producir la respuesta más eficaz en adultos mayores con dosis más bajas. Moderna tiene planes de probar su vacuna en personas de hasta 70 años. El director médico de Moderna descartó que será menos eficaz para las personas mayores de 65 años aunque los resultados más recientes cuestionan esa certeza.

Los primeros resultados de los ensayos en curso muestran que las vacunas producen una respuesta frente al coronavirus en personas mayores de 60 años. La eficacia de la vacuna variará con las diferentes preparaciones de vacuna, y debemos elegir cuidadosamente qué formulaciones funcionarán mejor en personas mayores, qué dosis son más eficaces y cuándo administrar las vacunas de refuerzo para lograr los mejores resultados.

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El Instituto Nacional de Salud de EE. UU., llevó a cabo el análisis de la eficacia de la vacuna de Moderna en base a 95 casos de covid-19, de los cuales 90 se observaron en el grupo de placebo y cinco en el grupo de vacuna. El ensayo reclutó a más de 30.000 participantes estadounidenses, incluidos 7000 mayores de 65 años y 5000 menores de 65 años con enfermedades crónicas de alto riesgo. Más de un tercio (37%) de los participantes del ensayo no son blancos, con 6.000 participantes identificados como hispanos y más de 3.000 identificados como afroamericanos.

De los 95 casos, 15 correspondieron a adultos mayores de 65 años y 20 se identificaron como pertenecientes a comunidades diversas (12 hispanos, cuatro afroamericanos, tres asiáticoamericanos y uno multirracial).

En ausencia de una vacuna altamente eficaz, la calidad de vida de los adultos mayores dependerá en gran medida del desarrollo con éxito de medicamentos Covid-19. Pero también se está probando una amplia gama de medicamentos preexistentes y nuevos compuestos. Una segunda línea de defensa podría provenir de los anticuerpos monoclonales comerciales, aunque es probable que cuesten cientos de dólares por dosis y tendrían que suministrase cada dos meses.

Una defensa similar a una vacuna en el horizonte consiste en eludir el sistema inmune frágil de los adultos mayores al inyectar las instrucciones genéticas para producir anticuerpos directamente en sus músculos y estimularlos para que produzcan los anticuerpos. La técnica se probó con éxito en simios contra el virus del Zika, y dos compañías con sede en Massachusetts, Generation Bio y SmartPharm Therapeutics, esperan implementarla para el nuevo coronavirus.

Si bien las primeras vacunas aprobadas contra el coronavirus pueden no ser totalmente eficaces para los mayores, algunos científicos afirman que podrían ser beneficiosas. A medida que las personas más jóvenes reciben las vacunas, la inmunidad poblacional será mayor, incrementando la protección a los mayores de 65 años.

Vamos por el buen camino pero queda algo por recorrer.

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