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El sentimiento de culpa y el sexo

Ilustración

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El sentimiento de culpa es una emoción que aprendemos desde nuestra tierna infancia y que, como todas las emociones, tiene una función adaptativa que nos ayuda a sobrevivir.

Es curioso cómo estas emociones nos hacen tomar decisiones, hacer o decir cosas, como si fueran las directoras de orquesta de nuestro comportamiento, porque, de alguna manera, así son.

El miedo es de las más funcionales: funciona bien porque nos protege de una forma u otra. Si no existiera el miedo, saltaríamos por las ventanas imitando a la Capitana Marvel o a Superman. Nuestra obligación como seres humanos competentes sería hacer caso a los peligros reales y seguir vivos todo el tiempo posible. Ahora bien, cuando esos peligros no son reales comenzamos con la tan conocida ansiedad, que nos hace tener respuestas físicas bastante desagradables.

¿Y en la sexualidad? ¿Cómo funcionan esas emociones?

El miedo a perder a la persona que quieres puede generar sentimientos y actitudes relacionados con los celos, pero no son la única emoción negativa derivada del miedo. El miedo al rechazo, a ser diferente o a desviarse de lo que se considera “normal” en el sexo puede llevar al sentimiento de culpa, dentro y fuera del dormitorio.

Quien esté libre de culpa sexual, que tire la primera piedra: todos los días escucho a alguna persona revelar culpa sexual de algún u otro modo. Os pongo varios ejemplos ilustrativos:

“Seguro que tengo disfunción eréctil porque empecé muy pronto a ver pornografía. Debería haberlo hecho de otra manera, me siento culpable por ello.”

Hombre, 32 años

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“Con mi marido no siento deseo, pero a veces pienso en otros hombres, en novios que tuve hace años. Intento borrar esos pensamientos de mi cabeza, me hacen sentir mal.”

Mujer, 64 años:

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“Me siento muy mal cada vez que me masturbo; me siento sucia y culpable, como si hiciera algo malo.”

Mujer, 43 años

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“Me siento culpable porque no me apetece tener sexo, me siento raro, y no se lo puedo contar a nadie, porque sería inaceptable.”

Hombre, 39 años

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“Me masturbo pensando en cosas horribles, es que ni siquiera las puedo decir porque me da mucha vergüenza y me siento fatal.”

Hombre, 24 años

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En este último caso le pregunté si llevaba a cabo esas fantasías, y me dijo horrorizado que jamás lo haría. No conozco el contenido de sus pensamientos, pero probablemente lo que para unos es horrible, para otros u otras es simplemente morbo, fantasía, erotismo extremo, etc.

En general, estas son afirmaciones muy influenciadas por nuestra educación judeo-cristiana, una educación restrictiva y basada en la culpa como herramienta de control sexual. Es duro decirlo, pero es una herencia que permanece y que en muchos casos deriva en trastornos sexuales graves. El “permiso” para ejercer una sexualidad más libre se le ha dado tradicionalmente a los hombres, así que es menos común que sientan esa sensación de “asco”, “vergüenza” e intensa culpa por sus actos o pensamientos. Aunque hay hombres que también la sufren, el peso de la culpa ha recaído en su mayoría sobre las mujeres. Que una mujer perdiera la virginidad antes del matrimonio era, hasta hace bien poco, un estigma social que perjudicaba psicológicamente a las mujeres y les provocaba sentimientos de autodesprecio que las acompañaban durante casi toda su vida.

Hoy en día algunos de estos estigmas han desaparecido, pero han aparecido otros, como los de que siempre tenemos que tener ganas de sexo, el número de veces que tenemos que hacerlo y una actitud enfocada en la actividad sexual proactiva.

En el terreno sexual puedes combatir estas sensaciones desagradables relacionadas con estos mitos y falacias usando una de las mejores estrategias posibles para luchar contra la culpa y para mejorar tu vida sexual en general: con información objetiva y veraz. Si preguntas a un vecino o a tu cuñada, es posible que sus respuestas se alejen de la realidad, pero si recurres a una buena lectura, a una charla impartida por profesionales o a investigaciones interesantes sobre sexualidad, esas sensaciones negativas irán disminuyendo.

Como cada semana, puedes explorar un poquito más sobre sexualidad y parejas en nuestra web: www.saludplacer.com.

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