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La elegancia creativa de Federico Ribas

El polifacético artista vigués dibujó una páginade oro de la publicidad española y fue un referente en el cartelismo, la ilustración editorial y el humor gráfico. Como director artístico de la Casa Gal, creó una nueva estética caracterizada por la modernidad y la elegancia

Ribas, el creador de una nueva estética con firma gallega

Renovador de la ilustración gráfica en España, el vigués Federico Ribas fue sin duda un artista polifacético. A lo largo de su trayectoria profesional destacó en el arte publicitario, el diseño y la ilustración editorial, el cartelismo o el humor gráfico, sin olvidar sus incursiones en el teatro y en el cine como director artístico. Mañana se cumplen 130 del nacimiento en Vigo de un artista que convirtió la publicidad en todo un arte.

Como la de muchos otros gallegos, la vida de Federico Ribas estuvo marcada por la emigración, y también por el exilio. Hijo de un comerciante catalán, había nacido en Bouzas –entonces ayuntamiento propio– el 26 de octubre de 1890, y desde pequeño destacó por su afición al dibujo. Ya en edad de incorporarse a filas, emigró de forma ilegal a Argentina en 1908; según recordaba él mismo, tuvo que embarcar desde un remolcador a la altura de las islas Cíes. En Buenos Aires empezó a trabajar primero como pintor decorador. “Trabajé como decorador –recordaba años más tarde–; no sabía una palabra de eso cuando me puse, pero, ¡qué remedio!, trabajé… Entonces en imprentas, en talleres de grabado. Por fin entré en un periódico a dibujar. La vida comenzó a sonreírme”. Y es que empezó a colaborar como dibujante y caricaturista en revistas como “Papel y Tinta” y “P.B.T.” y en el diario “Última Hora”. Poco después se incorporó a la revista satírica “Caras y Caretas”.

Federico Ribas FdV

Federico Ribas coincidió en “Caras y Caretas” con otros tres dibujantes que protagonizaron la edad de oro del humor gráfico gallego en Argentina: Xosé María Cao, Juan Carlos Alonso y Ramón Peña. Cao es considerado el patriarca de la caricatura política argentina y dirigió la revista satírica entre 1905 y 1912; también fue director de la publicación Juan Carlos Alonso, el mejor caricaturista hispanoamericano de su tiempo.

La estancia de Federico Ribas en Argentina fue tan productiva como corta, pues en 1912, con el dinero que había ahorrado, viaja a París. Se instala cerca de Montmartre y acude a una academia libre hasta que empieza a colaborar en la revista “Mundial”, que dirigía Rubén Darío. Durante su estancia en París conoce de primera mano las vanguardias artísticas, y admira la obra del pintor Ernst Ludwig Kirchner y del cartelista Ludwig Hohlwein, ambos alemanes. En Francia se enamora y se casa con Georgina-Clotilde Boussange.

Al estallar la Guerra Mundial regresa a España; primero reside en Vigo y en Bueu, y posteriormente se traslada a Madrid. Comienza a colaborar entonces como dibujante en revistas y periódicos como “La Esfera”, “Blanco y Negro”, “Mundo Gráfico” o “Buen Humor”. Con el paso del tiempo trabajaría también como ilustrador en editoriales como Calleja, Renacimiento, Pueyo o Atlántida, así como en los periódicos FARO DE VIGO y “El Pueblo Gallego”.

"Su actividad como artista de Gal supuso toda una revolución frente a lo rudimentario de las campañas de anunciantes coetáneas"

Eva Quintas

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Una de las facetas más reconocidas y reconocibles de Federico Ribas es su trabajo como director artístico de la firma Perfumería Gal. No en vano trabajó para el departamento de publicidad de la empresa durante la mayor parte de su trayectoria profesional: desde 1916 a 1936 y, tras su exilio en Argentina, desde 1949 a 1952. Como señala Eva Quintas Froufe, autora de una tesis doctoral sobre el artista vigués, “la producción gráfica de Ribas para Gal fue tan ingente que incluso el influyente crítico de arte José Francés le llegó a atribuir la hiperbólica cantidad de 6.800.422 dibujos en los años de labor para esta empresa”.

El estilo Gal

Federico Ribas ganó en 1916 el concurso de carteles del jabón Heno de Pravia, de la Casa Gal, certamen en el que también fueron galardonados Rafael de Penagos y Salvador Bartolozzi. Poco después, el artista vigués fue nombrado director artístico de Gal. Más adelante también fue responsable artístico de la agencia de publicidad Veritas, vinculada a la firma de perfumería. Su actividad como artista de Gal supuso toda una revolución “frente a lo rudimentario de las campañas de anunciantes coetáneos”, comenta Eva Quintas, hasta el punto de que la labor desempeñada por Ribas como director artístico de Gal “alcanzó tal nivel que se le atribuye la creación de un estilo homogéneo y característico, el estilo Gal”. Un estilo que impulsó la imagen de una mujer moderna, atrevida y deportista; un arquetipo femenino que mereció el calificativo de “mujercitas de Ribas”.

Federico Ribas en el estudio

La década de los años veinte supone la consagración de Federico Ribas como uno de los mejores ilustradores de España, hasta el punto de que era el dibujante mejor pagado de todos. Es en esa década, a partir de 1923, cuando empieza a colaborar con viñetas humorísticas en FARO DE VIGO; dos años más tarde hace lo propio también en “El Pueblo Gallego”.

Es igualmente en los años veinte cuando inicia su relación profesional con la fábrica de conservas Massó de Bueu. Federico Ribas conocía bien ese mundo, pues un tío suyo era conservero en Vigo. Los hermanos Massó le encargan el diseño de un catálogo de la empresa, que se publicó en 1924 en varios idiomas, así como la publicidad para los periódicos.

El comienzo de la guerra civil le sorprende precisamente en Bueu, donde solía veranear y mantenía tertulias con Rómulo Gallegos, Fernández Mezquita, Maruja Mallo o Ksa-do, entre otros. El 3 de octubre de 1936, se embarca en Vigo hacia el exilio de Buenos Aires. En esta segunda etapa en la capital argentina trabaja como director de la revista “Atlántica”, realiza varias exposiciones y colabora con periódicos antifranquistas.

Regresa a España en 1949, y retoma su actividad profesional para la Casa Gal, donde siguió trabajando hasta su muerte en septiembre de 1952. También diseñó publicidad para otras marcas, como Alfageme, Elgorriaga o Codorníu.

Como señala Eva Quintas, tras una intensa formación en Buenos Aires y París, “Federico Ribas se consagró como uno de los renovadores históricos de la ilustración gráfica española” durante la segunda década del siglo XX. En palabras del catedrático Raúl Eguizábal, “su estilo moderno, sensual y distinguido dibujó una página de oro de la publicidad española”.

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La elegancia creativa de Federico Ribas

Entre 1923 y 1928 publicó en “Faro de Vigo” más de cien viñetas humorísticas

Ribas también realizó ilustraciones para la portada del periódico en algunas fechas significativas

Federico Ribas colaboró con FARO DE VIGO entre 1923 y 1928; durante ese periodo realizó un total de 108 viñetas, así como 7 ilustraciones para primera página del periódico en otras tantas fechas significativas. Así se recoge en el documentado estudio realizado por Eva Quintas Froufe para su tesis doctoral. El trabajo gráfico realizado por Ribas para el diario vigués presenta dos vertientes: una como humorista gráfico (1923-1928) y otra como ilustrador de portadas de carácter no satírico (1925-1928).

Viñeta de Ribas para Faro de Vigo en los años 20

Bajo la dirección de Eladio de Lema y Martín, la década de los 20 del pasado siglo fue una época de esplendor gráfico en las páginas de FARO DE VIGO, pues además de Ribas colaboraban en el periódico con sus dibujos y viñetas Carlos Maside, Carlos Sobrino y Alfonso Rodríguez Castelao. En el caso de Federico Ribas, “sus viñetas –señala Quintas Froufe– lo revelan como un avezado intérprete gráfico de fino humor, perspicaz ingenio e incisivo espíritu crítico, abordando temas de actualidad o anécdotas costumbristas siempre resueltas con simpatía, frescura y personalidad”.

Viñetas de Ribas para Faro de Vigo en los años 20

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