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SABORES

Coco en la cocina

De fruto exótico de continentes lejanos ha pasado a ser un ingrediente común en la gastronomía. De la Nuez del Faraón, como le llamó Marco Polo, se aprovecha todo, desde la cáscara a la pulpa

Coco en la cocina

Coco en la cocina

Además de numerosos usos, tiene historia y leyenda el fruto del Cocos nucifera, la palmera más cultivada del mundo. Unas teorías sitúan su origen cerca del delta del Ganges, mientras que otras lo hacen en el noroeste de América del Sur. Sea como sea, el coco hoy se consume en todo el planeta y es protagonista de múltiples preparaciones. Su agua aporta numerosos nutrientes al organismo y ayuda a hidratar el cuerpo con rapidez. De la cáscara a las hojas o raíces, del “Cocos” se aprovecha todo.

El coco y sus derivaos

En zonas tropicales como Tailandia, Filipinas, India y Caribe es un ingrediente fundamental en la gastronomía, acompañando desde sopas a arroces, pescados o mariscos. Al natural, es una fruta completa que integra la alimentación de una parte de la humanidad desde antiguo. Es rica en fibra y potasio así como en cobre, zinc, hierro, ácido fólico y fósforo. En esta drupa también se encuentran vitamina E y vitaminas del grupo B. Y combina prácticamente con todo.

La famosa agua de coco proviene del fruto cuando está verde, con unos seis meses de maduración en la palmera. Entonces el líquido supone el 95 por ciento del peso del fruto, equivalente a un vaso de agua (unos 250 ml.). Según va madurando, el agua es absorbida por la pulpa. Para obtener la leche es necesario mezclar la carne del coco pelado y limpio (molido) con agua y dejarla reposar. Después se exprime y se filtra. En las cocinas de Asia y del Caribe se usa en la elaboración de todo tipo de platos, tanto salados como dulces.

Se dice que Marco Polo lo registró en su diario como “La Nuez del Faraón” cuando lo encontró en India durante sus viajes. Y entre sus leyendas, que su nombre proviene de los navegantes portugueses que, al verlo, les debió parecer un fruto tan feo que lo compararon al “coco” con el que se asustaba a los niños que no querían dormir.

Aparte de sus mitos, la realidad dice que no hay nada desaprovechable en el coco. La cáscara se usa como combustible, como plato y como adorno. El agua es un bondadoso refresco; la leche se utiliza en coctelería, pastelería y otras preparaciones, su pulpa se come y, seca y molida, se emplea en cosmética y de ella se extrae el famoso aceite de coco. Las hojas y raíces del árbol sirven para elaborar cestos, remos o bastones. La fibra de coco es un buen aislante y en horticultura es un buen sustituto de la turba.

Cocadas: repostería

Tanto en Sudamérica como en diversas regiones de España, son típicas las cocadas, pequeños pasteles de coco. Llevan coco rallado, azúcar, huevo, limón y mantequilla. La receta puede variar.

cocadas

Utilidades: estética

El uso del aceite de coco está extendido para el tratamiento del cabello (mascarilla) y como crema hidratante. También se utiliza para dar masajes, como bálsamo labial y como desmaquillante.

Armaduras de coco

 Los usos del coco se extienden al equipamiento bélico, como en islas de la Micronesia, tal es el caso de las Gilbert. La panoplia guerrera incluía armaduras de fibra de coco entretejida y por partida triple.

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