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El confidente gallego de Richard Nixon

Manuel Sánchez y su esposa Fina llegaron hace 50 años a la Casa Blanca como personal de confianza del presidente estadounidense

Sánchez (2º izda.), en el cumpleaños de Nixon en 1974.

Casa Blanca. 4:22 horas de la madrugada del 9 de mayo de 1970. El presidente Richard Nixon despierta a su ayuda de cámara, el gallego Manolo Sánchez, y le pregunta si ha visto alguna vez de noche el Lincoln Memorial. "¡Ponte la ropa y nos vamos para allá!". Despierta también a cuatro agentes del servicio secreto y juntos se dirigen al monumento dedicado a Lincoln, donde se concentra un grupo de jóvenes que protestan contra la guerra de Vietnam. Tras enseñar el monumento a su asistente personal y charlar un rato con los manifestantes, el presidente de Estados Unidos y sus acompañantes se desplazan hasta el Congreso. Nixon se dirige al asiento que había ocupado cuando era un joven congresista y le dice a Manolo Sánchez que suba al sillón del presidente del Congreso y pronuncie un discurso.

-Pero señor?

-¡Hágalo, Manuel! Se lo ordeno? Siéntese ahí, que yo le veré como un norteamericano más.

Manolo intentó decir algo y Nixon empezó a aplaudir.

Fue, sin duda, la primera vez que un gallego ocupó la presidencia del Congreso de Estados Unidos, en una escena surrealista de una jornada que el jefe de personal de la Casa Blanca, H.R. Haldeman, describió en su diario como "el día más extraño". También lo fue para el ayuda de cámara de Nixon.

Manolo Sánchez y su esposa, Josefina Fernández, habían empezado a trabajar para los Nixon en Nueva York en 1962 y les acompañaron a Washington como personal de confianza cuando se instalaron en la Casa Blanca en enero de 1969. Nixon fue el último presidente estadounidense en llevar a su propio asistente personal. En la actualidad los ayudantes presidenciales son militares especialmente seleccionados o miembros regulares del personal de la Casa Blanca. Manolo y Fina ocupaban una suite en el tercer piso de la Residencia Ejecutiva. El propio Nixon comentó en cierta ocasión que los Sánchez eran "miembros de nuestra familia de una manera muy especial". De hecho, el matrimonio gallego había compartido cena con Nixon en enero de 1967 cuando éste decidió presentarse a la presidencia de EE UU.

En una conversación con el periodista Tico Medina en Camp David, Manolo Sánchez recordaba en 1972 algunos aspectos de su vida y cómo conoció a Richard y a Pat Nixon. Hijo de emigrantes gallegos, Manuel Sánchez González había nacido en 1929 en la localidad cubana de Marianao. Tres años más tarde, sus padres -de Órdenes el progenitor y deBarbantes su madre- regresaron a Galicia y Manolo pasó su infancia y juventud en la ciudad de A Coruña, donde trabajó como barbero y donde conoció a Josefina Fernández Casanovas, hija de un ferroviario de Monforte. Manuel y Josefina se casaron en 1954 y dos años después emigraron a Cuba. En la isla caribeña trabajaron en el servicio doméstico de la familia Barletta, con la que en abril de 1960 se trasladaron a Miami.

En 1962, por recomendación del banquero y empresario "Bebe" Rebozo, el matrimonio gallego empezó a trabajar para los Nixon. "Los Nixon estaban buscando entonces un matrimonio compuesto por un chófer y una cocinera. Lo supimos, nos quedamos y hasta ahora", comentaba Manolo a Tico Medina en 1972. Tanto él como Fina adquirieron la nacionalidad estadounidense el 6 de agosto de 1968, en una ceremonia celebrada en Nueva York y en la que el propio Richard Nixon fue su testigo de juramento.

Como recordaba Sánchez en 1974 en declaraciones al "Palm Beach Post", "cuando el Sr. Nixon se convirtió en presidente electo, le pedí una carta de recomendación para conseguir otro trabajo". Pero el nuevo mandatario le recordó que Sánchez le había dicho en más de una ocasión que iría con él a cualquier lugar. "Bueno, de acuerdo, iremos a la Casa Blanca", aceptó el emigrante gallego. En las citadas declaraciones, Manolo daba muestras de una lealtad inquebrantable hacia Richard Nixon: "Trabajaría para mi jefe siempre; incluso daría mi vida por él".

"El Sr. Nixon -añadía Manolo Sánchez al "Palm Beach Post"- es para mí como un padre y me trata como a uno de la familia. En una ocasión quería ver a mis padres en España pero no tenía dinero. El Sr. Nixon pagó mi viaje desde California y luego regresé a Nueva York. Cada vez que necesito algo, él me ayuda. Pero lo más importante es que me trata como a un hombre. No soy realmente su sirviente sino un amigo".

Los Sánchez trabajaron para los Nixon durante casi 20 años, hasta 1980 en que regresaron a Galicia. Durante todos esos años, Manolo fue algo más que el mayordomo de Richard Nixon. Amigo y confidente del presidente de Estados Unidos, el emigrante coruñés se convirtió en su hombre de confianza durante los momentos más críticos de su mandato. La hija menor de Nixon, Julie, ha relatado en alguna ocasión que su padre y Manolo llegaron a crear un lenguaje propio mediante palabras que solo ellos dos entendían. Sánchez era el único ser humano que entraba en la alcoba del presidente y en el despacho oval sin necesidad de pedir permiso ni llamar antes a la puerta. "Hay una cosa que jamás he conseguido: elegir el traje que ha de ponerse el Presidente. Él mismo lo saca todos los días del armario", declaraba a "La Vanguardia" en enero de 1971 con motivo de la visita a la Casa Blanca del entonces Príncipe Juan Carlos de Borbón.

Máxima confianza

La confianza entre Manolo Sánchez y Nixon llegó a ser tal que el ayuda de cámara gallego se atrevió incluso a contradecir en público alguna de las afrmaciones del presidente estadounidense. En una ocasión, en 1973, Nixon expresaba su frustración ante el administrador de la Agencia de Protección Ambiental por unas regulaciones tan estrictas que le impedían cortar manglares en su propiedad en Key Biscayne, Florida. Se dirigió a Sánchez y le preguntó "¿no es así?". A lo que el mayordomo gallego le respondió: "No, señor presidente. Sabe que cuando tengo mi día libre voy a pescar allí. Sé que los peces que capturo necesitan esos manglares para crecer. Si los corta no habrá más peces".

Josefina Fernández, por su parte, gozaba de la total confianza de los Nixon, primero como cocinera y después como ama de llaves y doncella personal de Pat Nixon. En algunas ocasiones especiales, Fina preparaba una paella en el solarium de la tercera planta de la Casa Blanca, un lugar que Jackie Kennedy había usado como guardería de sus hijos. De sus cualidades como buena cocinera hablaba su marido con Tico Medina en el reportaje de "ABC". Le confesaba al periodista que no echaba de menos la empanada gallega porque "Josefina la hace mejor que nadie".

Cuando en 1972 estalló el escándalo Watergate, el presidente encontró siempre el apoyo de Manolo Sánchez, que más tarde reconocería que él sufrió incluso más que el propio Nixon. En agosto de 1974, al dimitir el presidente por el "caso Watergate", Manolo y Fina acompañaron a los Nixon a su nueva residencia en San Clemente (California). En unas declaraciones al diario "ABC" tras la dimisión presidencial, el ayuda de cámara señalaba que Nixon era inocente y que había sido "víctima de la gente que estaba a su alrededor y le mintió. No tenía ni idea de cuál era la verdad". Añadía Sánchez que tanto Richard como su esposa Pat mantuvieron la tranquilidad en todo momento.

En 1980, después de casi dos décadas al servicio de los Nixon, Manolo Sánchez y Fina Fernández regresaron a la ciudad de su infancia: A Coruña. Josefina falleció a mediados de la década de los 90 y su esposo, unos años más tarde, ya entrado el siglo XXI.

Como curiosidad cabe apuntar que el personaje de Manolo Sánchez (interpretado por Tony Plana) aparece en la película "Nixon", dirigida por Oliver Stone en 1995. En una escena Richard Nixon le pregunta a Sánchez qué piensa de John F. Kennedy, a lo que el ayuda de cámara gallego responde: "me hizo ver las estrellas". En una entrevista posterior, Oliver Stone explicó que la cita en realidad se atribuye a Robert McNamara y que se la asignó a Sánchez como una broma, pues se sabía que al mayordomo le desagradaba Kennedy. En la película "El desafío: Frost contra Nixon", de 2008, el personaje de Sánchez fue interpretado por Eloy Casados.

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