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Salvamento Marítimo: ángeles en los naufragios

El centro de coordinación de Vigo ha auxiliado desde su creación a más de 3.700 personas

Buzos de Salvamento Marítimo en Lugo // Lavandeira

Buzos de Salvamento Marítimo en Lugo // Lavandeira

"Aunque el esfuerzo logístico es tremendo, a veces no llegamos a tiempo y ocurre una desgracia en el mar. En esos casos, sobre todo si hay algún desaparecido, reconozco que me cuesta conciliar el sueño". Las palabras de José María Suárez-Llanos Galán, jefe del centro de coordinación de Salvamento Marítimo de Vigo, reflejan el sentir de unos profesionales que este año han auxiliado en las Rías Baixas a unas 180 personas que se encontraban en peligro en el mar.

Los dos naufragios de esta semana en Galicia, que se han cobrado la vida de cinco personas -una de ellas desaparecida-, traen a la actualidad la labor fundamental que realizan los centros de Salvamento Marítimo para velar por la seguridad de la gente del mar. "Vivimos momentos muy duros cuando hay algún desaparecido y tenemos que consolar a la familia, pero en nuestro trabajo hay también muchos momentos de satisfacción, cuando evitamos algo que ni siquiera sale en la prensa, como la corrección del rumbo equivocado de un barco o el rescate de un percebeiro", señala el responsable del centro de coordinación de Vigo.

Salvamento Marítimo, que acaba de cumplir 25 años, es el organismo del Estado encargado de los servicios de búsqueda, rescate y salvamento marítimo, prevención y lucha contra la contaminación del medio marino, y control y ayuda al tráfico marítimo, además de servicios auxiliares como operaciones especiales y submarinas. Sus más de 1.500 profesionales trabajan en 20 centros de coordinación y salvamento y en 6 bases logísticas. Por lo que respecta a medios náuticos y aéreos, dispone de 73 unidades marinas, 11 helicópteros y 3 aviones.

José María Suárez-Llanos es el responsable del centro vigués desde su creación en marzo de 1996. Uno de los momentos "más dramáticos" que ha vivido en estos años fue el naufragio del pesquero "Mar de Marín", en el que perdieron la vida cinco marineros. Ocurrió el 1 de abril de 2014, tras chocar el arrastrero con el carguero "Baltic Breeze" en la salida de la ría de Vigo. "Fue un caso muy mediático y muy impactante -explica-. Se da la circunstancia de que fue el primer caso de España controlado por un centro de coordinación en un seguimiento de tráfico, porque estábamos en contacto con los dos barcos. Y aun así, desgraciadamente, por un error en la maniobra del pesquero, acabó en tragedia. El patrón se dio cuenta del error pero al intentar escapar del peligro fue al sitio equivocado".

En el centro de coordinación de Vigo trabajan 14 controladores -todos marinos mercantes- y una administrativa. A ellos hay que sumar las tripulaciones -32 personas- de las embarcaciones adscritas al centro: "María Pita" y Salvamar "Mirach". Desde su creación y hasta el pasado 30 de noviembre, el centro de coordinación de Vigo ha auxiliado a más de 3.700 personas y ha atendido 1.232 emergencias relacionadas con buques. "De esos casos, un porcentaje muy elevado, el 63%, fueron embarcaciones de recreo, en total 776 emergencias frente a las 253 de pesqueros y las 130 de mercantes", señala José María Suárez-Llanos. Hace hincapié en la necesidad de reducir los siniestros de embarcaciones de recreo, que en España suponen entre un 55% y un 60% del total de las emergencias en barcos, y para ello aconseja a sus patrones "que naveguen más, y no sean domingueros de la náutica deportiva. Cuanto más naveguen, más práctica van a tener y más conocimientos".

En Galicia hay una base logística de Salvamento Marítimo -situada en Fene- y tres centros de coordinación: Vigo, Porto do Son (Finisterre) y A Coruña. A diferencia de las bases estratégicas, los centros de coordinación no tienen ningún medio operativo, sino que coordinan la actuación tanto de los buques y helicópteros de la entidad como los medios de salvamento de la Xunta de Galicia o de Cruz Roja. "Coordinamos los distintos medios de las diferentes administraciones: estatal, autonómica y local. Cualquier emergencia que ocurra en la mar tiene que ser coordinada por nosotros", comenta Suárez-Llanos.

En la base logística en Fene, la más completa de España para operaciones especiales, se encuentran los equipos de la lucha contra la contaminación, así como una unidad de buceadores de profundidad y los ROV, vehículos submarinos operados por control remoto. Salvamento Marítimo dispone en Galicia del buque polivalente "Don Inda", de 80 metros de eslora; dos remolcadores de 40 metros de eslora, "Sar Gavia" y "María Pita"; así como siete embarcaciones de intervención rápida Salvamar: "Mirach", "Sargadelos", "Regulus", "Altair", "Betelgeuse", "Shaula", "Alioth". En cuanto a los medios aéreos, en la comunidad gallega cuenta con dos helicópteros y un avión, este último con base en Santiago aunque en la actualidad presta servicio en el Sur de España por la incidencia de las pateras que cruzan el Estrecho.

Lucha contra la contaminación

Además de las labores de salvamento y seguridad, estos vigilantes del mar trabajan en la lucha contra la contaminación. Uno de los casos más espectaculares fue el del petrolero "Prestige", hundido frente a las costas gallegas el 19 de noviembre de 2002. Reconoce el jefe del centro de coordinación de Vigo que el caso del "Prestige" les dio mucho trabajo. "Fue muy satisfactorio, dentro de lo que cabe, porque el acercamiento del sector pesquero fue enorme; colaboró todo el mundo", apunta Suárez-Llanos, que conserva en la memoria una imagen que le impresionó: "la llegada de la flota de marineros que recogían el chapapote, en sus planeadoras grises y con bolsas de basura negras a modo de banderas ondeando al viento. Yo le llamaba la flota negra". Y es que la flota pesquera, que no podía trabajar, se puso a disposición de Salvamento Marítimo. "Nunca tuvimos un mejor servicio de vigilancia y salvamento que en aquella época, pues disponíamos un montón de unidades", apunta.

Recuerda Suárez-Llanos otros muchos casos de contaminaciones del mar, "aunque en este tema se ha avanzado muchísimo y ahora son muy pocos. Gracias a los medios técnicos tenemos un mayor control de la contaminación intencionada, pues contamos con una especie de moviola de predicción de deriva que nos permite saber de qué barco procede una determinada mancha de fuel".

Los casos de contaminación intencionada han bajado en los últimos años "porque además ahora hay una fiscalía de delitos medioambientales que nos pide esos datos. Si hay contaminación, ahora es por accidente y son los propios barcos los que nos llaman", concluye Suárez-Llanos.

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