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Faro de Vigo

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El legado gallego del Museo del Prado

La pinacoteca, que celebra los 200 años de su nacimiento, alberga obras de una veintena de artistas nacidos en Galicia

"Procesión en la abadía..." de Serafín Avendaño.

Durante los doscientos años de historia que ahora se conmemoran, el Museo del Prado ha ido acumulando una de las mejores colecciones mundiales de arte de todos los tiempos. Entre los miles de cuadros que alberga la pinacoteca hay obras de grandes autores españoles y extranjeros, algunos de los cuales nacieron en Galicia. Entre las paredes del Prado tienen su hogar obras de diecinueve artistas cuyos nombres están entre las grandes firmas que atesora la colección permanente.

Posiblemente el más importante de los pintores gallegos cuya obra alberga el Prado sea el ferrolano Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza (1875-1960), no sólo por sus cuadros sino porque llegó a ser director del museo en dos ocasiones, entre 1921 y 1931, y de 1939 a 1960. También fue pintor de la corte del rey Alfonso XIII y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Residió algunos años en Chile, donde su influencia dejó una huella importante en toda una generación de artistas de aquel país, conocida desde entonces como la "generación Sotomayor". En Argentina pintó a Juan Domingo Perón y a su esposa Eva Duarte en un cuadro que consideraba como el retrato más logrado de su carrera. Junto con el paisaje, fue el género que dominó con más pericia. A pesar de su temprano establecimiento en El Escorial a la muerte prematura de su padre, nunca rompió sus lazos con Galicia (llegó a ser alcalde de A Coruña y académico de honor de la Real Academia Gallega), donde se le considera el inspirador de una Escuela Gallega de Pintura. Entre sus obras del Prado destacan un retrato de Alfonso XIII, "Montserrat Güell como Diana en el baño" y "Los abuelos".

Otro ferrolano ilustre, Genaro Pérez Villaamil y Duguet (1807-1854), está considerado como el mejor representante del paisajismo romántico español. Participó como soldado en el ejército del gobierno liberal contra la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, en una de cuyas batallas fue herido y hecho prisionero en Cádiz. En 1834 se estableció en Madrid y participó activamente en la bohemia artística y literaria. Exiliado en París durante la regencia del general Espartero, publicó allí el libro de litografías "España artística y monumental" y se le otorgó la Legión de Honor. José Zorrilla y Charles Baudelaire elogiaron sus obras en España y Francia. El rey Luis Felipe de Francia y los reyes de Bélgica y Holanda adquirieron algunas de ellas. De su etapa romántica, la más elaborada, influida por el paisajismo del escocés David Roberts, el Prado alberga "Vista del castillo de Gaucín" e "Interior de la catedral de Toledo". En total hay en el Prado veinte obras de Pérez Villaamil, el más representado en la pinacoteca.

Aunque no está muy claro el lugar de nacimiento, todo apunta a que Benito Porto Mondragón pudo haber nacido también en Ferrol, pues en el taller de escultura del Arsenal militar de esta ciudad inició su carrera de grabador, una actividad que trasladó más tarde a la Casa de la Moneda de Jubia, en A Coruña, y cuatro años después a la Casa de la Moneda de Madrid, de la que llegó a ser grabador principal. No se conoce el año de su nacimiento ni tampoco con certeza el de su muerte, que debió acaecer hacia 1844. El Prado conserva el "Establecimiento del procedimiento Gengembre para acuñar".

Alfredo Souto y Cuero (A Coruña, 1862-1940) estudió pintura y escultura en Madrid al mismo tiempo que la carrera de Derecho, que ejerció en Pontevedra y en otras ciudades. Practicó con frecuencia el retrato y el paisajismo, especialidad de la que el Museo del Prado conserva "Paisaje de Granada" y "Camino de la fuente". El ayuntamiento de Vigo guarda su retrato de Cánovas del Castillo. Es padre del pintor gallego Arturo Souto, exiliado en México tras la guerra civil.

Joaquín Vaamonde Cornide (A Coruña, 1872-1900) se trasladó con sus padres a Sudamérica pero pronto regresó a su ciudad natal. La escritora Emilia Pardo Bazán se convirtió en su protectora (es el protagonista de su novela "La quimera") y lo alojó en su residencia del Pazo de Meirás. Su carrera se frustró con su muerte prematura de tuberculosis a los 28 años. En el Prado están "Retrato de niña" y el de Concepción Ligués y Bález, hija del marqués de Alhama.

La vida de Juan José Cancela del Río (1803-1866) estuvo ligada a la ciudad de Santiago de Compostela, donde nació en 1803 y donde ejerció la docencia como catedrático de dibujo de su Universidad. El Prado alberga un "Retrato femenino", pintado hacia 1840.

Jenaro Carrero Fernández nació en Noia (A Coruña) en 1874 y murió en Santiago de Compostela en 1902. Fue alumno de Sorolla en Madrid y trabajó como restaurador en el museo del Prado, en cuya colección figura su cuadro "Víctima del trabajo", un grito de protesta contra las condiciones laborales de los obreros. Perteneció a la llamada Xeneración Doente.

El escultor Felipe de Castro (A Coruña, 1711-Madrid, 1775) se formó en Santiago de Compostela, Sevilla y Roma, de donde regresó a España a instancias de Fernando VI para dirigir la Academia de San Fernando. En el Prado figuran bocetos para diversos proyectos, como el del Mausoleo del Santo Obispo.

También nació en A Coruña, en 1847, Antonio Caula y Concejo. Se formó en la Escuela de Bellas Artes de esta ciudad y en la de San Fernando de Madrid. En esta última fue discípulo de su paisano Pérez Villaamil. Se especializó en escenas de la vida militar marina y de la armada española, en las que proyectó sus conocimientos sobre los diferentes tipos de navíos de guerra. También hizo retratos y paisajes, de los que el Prado alberga "A rumbo".

Gregorio Ferro nació en Santa María de Lamas (A Coruña) en 1742 y estudió en Santiago de Compostela bajo la protección de Felipe de Castro, y en la Academia de San Fernando de Madrid, que llegó a dirigir en 1804 imponiéndose a la candidatura de Goya. En el Prado hay un dibujo suyo de la Inmaculada Concepción, en lápiz negro sobre papel verjurado.

Francisco Llorens Díaz (A Coruña, 1874-Madrid, 1948). El retrato y la pintura social fueron los géneros que abordó con más frecuencia. Fue copista en el Museo del Prado, que entre sus obras alberga "Pastoral", "Paisaje de montaña", "Costas gallegas", "Rías Bajas", "Ría de Arosa", "Reflejos. Betanzos"? todos ellos fruto de su interés por Galicia, donde se relacionó con los círculos que impulsaban la recuperación de las tradiciones.

Víctor Morelli Sánchez-Gil (A Coruña, 1860-1936) fue militar de carrera, especialista en cuadros de batallas, como la "Carga de Treviño", "Batalla de Rocroi" y "Defensa del coronel Contreras", y también en retratos de militares de la época, como los de los generales Montes Sierra y Ochando. Fue un excelente copista en el Museo del Prado, que alberga dos de sus retratos de Alfonso XIII.

También fue militar el pintor Román Navarro García de Vinuesa, del cuerpo de húsares, donde llegó a alcanzar el grado de teniente coronel. Fue alumno de la Escuela de Artes de A Coruña, donde años más tarde ejerció la docencia. Catedrático de la Escuela de Artes de Barcelona, permutó esta plaza con José Ruiz, padre de Picasso, para trasladarse a la de A Coruña. Siguió su vocación artística en paralelo a su carrera militar, mezclando los dos ámbitos en dibujos de escenas de la vida castrense. El Prado conserva uno de sus retratos, el de "Alfonso XII a caballo".

Diego Puga, nacido en Ourense en 1602, fue discípulo de Velázquez cuando decidió instalarse en Madrid durante el reinado de Felipe IV. Su estilo pictórico se centró en el costumbrismo de escenas populares, con dedicación también al retrato y el paisaje. Aunque con ciertas dudas sobre su autoría, el Prado conserva su obra "Anciana sentada".

Dos vigueses

Serafín Avendaño Martínez nació en Vigo en 1837 y se trasladó a Madrid cuando era muy joven, donde recibió las enseñanzas de otro artista gallego ilustre, Genaro Pérez de Villaamil. Continuó su formación en Italia y regresó a España como especialista en paisajismo realista y luminista, género del que el Museo del Prado conserva siete de sus obras, entre las que sobresalen "Procesión de un pueblo", "Procesión en la abadía de Tiglieto" y "Una fuente en Galicia".

También de Vigo era el arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta, ciudad en la que nació en 1877. Su formación en la Institución Libre de Enseñanza como alumno de Bartolomé Cossío le llevó a aplicar procedimientos regeneracionistas en la Escuela de Arquitectura de Madrid en los años veinte del pasado siglo, cuando se convirtió en profesor de este centro. Se especializó en arquitectura conmemorativa y funeraria y es el autor de los dos bloques gemelos de la Residencia de Estudiantes de Madrid. El Museo del Prado conserva sus Proyectos para la restauración del teatro antiguo de Taormina.

Tres escultores

Nacido en Sarriá, Lugo, en 1576, Gregorio Fernández se desarrolló como escultor sobre todo en la ciudad de Valladolid, a donde llegó el año 1605 y donde murió en 1636. Talló pasos como "Sitio (tengo sed)", "Camino del calvario", "El descendimiento de la cruz", su famosa "Piedad" y diversos Cristos yacentes, Cristos atados a la columna y Cristos coronados de espinas que figuran en diversas iglesias y conventos. Es autor de un singular grupo escultórico con el tema de la Inmaculada, que repitió para varios emplazamientos como el de la catedral de Astorga. Sus esculturas eran las preferidas de los reyes Felipe III y Felipe IV y fueron adquiridas por grandes cofradías y órdenes religiosas. El Prado conserva uno de sus Cristos yacentes.

Nacido en San Pedro de Sesterey (Lugo), José Rodríguez Díaz, conocido como "Sócrates", se formó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Fue uno de los escultores que colaboró en la madrileña Fuente de Neptuno. Realizó también bustos de personajes como José Rodríguez de Campomanes y José Moñino, conde de Floridablanca, que conserva el Museo del Prado. Pasó sus últimos años en La Carraca (Cádiz), donde murió en 1817.

También fue escultor (además de grabador) el ourensano Victorino González, nacido en Monteboi en 1855. Después de estudiar en Madrid y en París se dedicó fundamentalmente al retrato. El Prado conserva los grabados de Daoiz y Velarde y el del matrimonio formado por don Fernando de Baviera y doña María Paz de Borbón.

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