Alberto Comesaña, tres décadas de memoria musical
Tras La Banda de Nash, canté con él y María Monsonís como pude y supe, "No mires a los ojos de la gente" rememorando aquel 1998 en que la canción se había convertido en un estribillo nacional. A nuestra derecha, Patricia Moon seguía con su violín el tema aunque, por su juventud, no le pertenecía generacionalmente, y detrás, Teo Cardalda y ex miembros de Golpes Bajos y Semen Up. Alberto Comesaña mantenía en el escenario la misma precisión y solidez corporal de entonces, pero habían pasado más de 30 años desde aquel tiempo en el que el nombre de su grupo sonaba en todas las listas de España. Nos unía a todos en aquella discoteca viguesa repleta de gente la memoria de aquellos años 80 muy vividos, escanciados en noches interminables . "Sufre, mamón/ devuélveme a mi chica/ o te retorcerás/ entre polvos pica pica". Atrás habían quedado los tiempos en que tan blando estribillo de Hombres G se tarareaba entre luces de noche arrebatadas, allá por aquella década movida en que Vigo era una ciudad rayada, atropellada, cachonduela y encanallada, y Alberto Comesaña canalla principal con esas canciones de rampante erotismo, de perfil más seminal que semiológico. Ya había vuelto de sus estudios de Ingeniería Agrícola en Lugo y sabía que eso no era lo suyo, con Germán Copini y Teo sonando por todas partes. El momento definitivo había sido el bautizo de Siniestro Total en el cine de los Salesianos, ese en que empezó a fraguar en su mente el porno-pop, haciendo versiones guarras de temas conocidos del pop. Era 1981, hace 37 años, cuando supo que su camino no estaba entre los ingenieros sino entre los músicos, y yo le conocí noches en que sonaban ya melodías y letras suyas aunque no fuera hasta 1985 en que con Semen Up estrenó contrato discográfico con Nuevos Medios. Pasó todo ese tiempo, pasaron muchas cosas, pero el próximo viernes, 1 de junio, le podréis ver con Patricia Moon en El Ensanche.
En Vigo había estallado una inesperada epidemia creativa en cuya sintomatología se mezclaban fiebres artísticas y convulsiones resacosas acompañadas de una variedad benigna del "baile de San Vito" que, en forma de ritmos nuevaoleros, se apoderaba de bares, discotecas y salas de conciertos. ¡Qué noches de negra blancura aquellas en que Alberto Comesaña brujuleaba por los escenarios cantando "Lo estás haciendo muy bien", dejando un halo de feronomas y femeninas humedades, o haciendo un strip tease integral en el auditorio de Castrelos! Los años pasaban veloces y en 1989, tiempo después de se ser considerados como Grupo Revelación, conoció a Cristina en Vigo, se enamoró un poco , cogió sus bártulos y se fue a Madrid cerrando la etapa de Semen UP e iniciando otra de Amistades Peligrosas. Si en el terreno profesional el dúo pitaba, en el amoroso pronto advirtieron de su fracaso y la formación aguantó hasta 1998.

Alberto Comesaña, tres décadas de memoria musical
La movida? ¿Qué movida? Al borde del año 2000 la noche se apagaba como espacio de ritualización con sus locales como templos. El Rock Ola madrileño llevaba camino de convertirse en un almacén de muebles, el Kremlim vigués en un establecimiento náutico y la Marxa valenciana o la Santa Sede de Oviedo sabe Dios en qué cosas, pero en los años anteriores habían sido iglesias principales en que aquel movimiento oficiaba sus cultos noctívagos entre pelos de colores y tendencia al negro indumentario, con la música como elemento catártico y con antenas puestas en la radio, Diario Pop, en la tele, La Edad de Oro, en la prensa, La Luna. Alberto se casó con una azafata en 1996, compraron a S ergio Dalma su casa de Madrid y empezó a tener hijos hasta cuatro, pero antes había vivido a fondo, desde su estrellato, la vida nocturna, el ruido, el desplazamiento? Como tribus en constante vaivén por los distintos locales, vivió aquella condición trashumante para cumplir un circuito de estaciones de encuentro bajo el cielo nocturno.
La noche ya no era un espacio de conquista que se apuraba hasta sus estertores cuando mi amigo Comesaña tuvo su primer hijo en 1998, el segundo en el 99, y en 2001 los mellizos, y se dedicaba a montar giras con Pop Tour o el Oro del Pop Español. Aquel con el que yo cantaba (mal) hace unos días, amigo de hace casi 40 años, mantenía el tipo aún con el leve pronunciamiento abdominal que se le advertía y una cierta orfandad de cabello, volcado ya en un proyecto de Música Consciente, dedicada a la mente, a la búsqueda interior, en el que ahora trabaja. Pero ese reencuentro en Vigo con Teo y María, con La Banda de Nash, con otra gente de Golpes Bajos... ¡y Patricia Moon, ese flechazo musical que acabará en una pareja de conveniencia con una actuación a la que podréis asistir el viernes, día 1 de junio, en el mismo Ensanche en el que se conocieron hace solo un mes!
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