Las mujeres invisibles

Actualmente, hay más de 700.000 mujeres en prisión en todo el mundo, un 50% más que en el año 2000. Libros, informes, llamamientos sociales, historias reales llevadas a la televisión… Hay miles de proclamas para cambiar una situación que va en aumento. ¿Se puede conseguir?
Laura Sánchez. Madrid

El libro Orange is the new black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres cuenta en primera persona la experiencia de la escritora estadounidense Piper Kerman de sus 15 años de condena en una prisión de mínima seguridad, por contrabando de drogas y lavado de dinero, a mediados de los años 90. No entró en la cárcel hasta 2004, y reflejó sus vivencias en un libro porque, como ella misma decía, todos querían saber cómo era la experiencia de estar encarcelada. “El mundo de la cárcel está muy oculto a la gente”, apuntó Kerman en un encuentro con fans, organizado en Madrid en 2014.

El libro se publicó en 2010 en Estados Unidos (en España en 2014), y fue la fuente de inspiración que dio vida a la serie homónima Orange Is The New Black, que cuenta el día a día de las mujeres presas en la Penitenciaría Federal de Litchfield (Connecticut, Estados Unidos) y cuya quinta temporada se puede ver en España en exclusiva en Movistar Series a partir del 10 de junio.

Piper Kerman Piper Kerman

El tema es de gran calado social. El número de mujeres encarceladas actualmente supera las 700.000 en todo el mundo. Esta cifra ha crecido en un 50% desde el año 2000, superando el porcentaje masculino, según ha desvelado un reciente informe publicado por el Instituto para la Política de Investigaciones Criminales (Institute for Criminal Policy Research, ICPR) de la Universidad de Londres. La mitad de la población femenina total que se encuentra en prisión está repartida en solo tres países de los 219 en los que se ha basado el estudio: Estados UnidosChina y Rusia.

En España, el número de mujeres encarceladas ha pasado de 480 a 5.117 en los últimos 30 años, según datos de Instituciones Penitenciarias. Ellas suponen el 7,6% del total de presos, convirtiendo a nuestro país en la región con mayor tasa de mujeres encarceladas de la Unión Europea, teniendo en cuenta que la media comunitaria está en el 5,3%.

La vida en la cárcel La vida en la cárcel

Elisabet Almeda, socióloga de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en su estudio Pasado y presente de las cárceles femeninas en España, explica que “contrariamente a la opinión general, la incidencia de la violencia en las cárceles femeninas es más elevada que en la de los hombres y ello queda reflejado en las estadísticas penitenciarias con el mayor número de expedientes, sanciones y partes disciplinarios. De hecho, se trata de una violencia basada no en la agresión física, sino en la desobediencia y en la falta de respeto al funcionario penitenciario. En las cárceles de mujeres prácticamente no se encuentran objetos peligrosos, no se organizan muchos motines y las tentativas de evasión son casi nulas. Sin embargo, se crean unas relaciones muy complejas entre funcionarias e internas que, a menudo, derivan en una espiral creciente de acción, represión y provocación, y comportan unos resultados muy destructivos psicológicamente para las mujeres”.

La ‘exclusión de la exclusión’ es el perfil que sobresale cuando se estudia a las mujeres encarceladas, casi todas ellas con una edad entre los 25 y los 35 años. “Muchas ya fueron excluidas socialmente antes de estar condenadas y, una vez ya están encerradas, la cárcel las vuelve a excluir con sus políticas de aprisionamiento y castigo”, explica Almeda.

El informe Las hermanas caídas: roles de género en el consumo de alcohol y drogas en mujeres presas, elaborado por la Fundación Atenea, evidencia la necesidad de buscar soluciones con una óptica de género. Y es que, como las protagonistas de Orange Is The New Black, gran parte de las mujeres encarceladas están ahí por situaciones de tráfico de drogas y otros hechos delictivos que han cometido, según ellas, ‘por necesidad’. En Latinoamérica, por ejemplo, este porcentaje supera el 60%.

“Las mujeres, antes que cometer delitos para conseguir dinero, recurren a otras alternativas, como es el ejercicio de la prostitución o someterse a empleos muy por debajo de su capacitación, entre otras. Las causas también son distintas: ellas delinquen mayoritariamente por cuestiones relacionadas con el género: para sacar adelante a unos hijos/as que habitualmente cuidan sin la existencia de una pareja, para tratar de subsanar unas deudas que le ha dejado la pareja o situaciones de penuria económica”, recoge el documento de Atenea.

Un texto de referencia importante en cuanto a medidas preventivas son las Reglas para el Tratamiento de las Reclusas y Medidas no Privativas de Libertad para las Mujeres Delincuentes, conocidas como las Reglas de Bangkok. Fueron aprobadas en diciembre de 2010 por la Asamblea General de Naciones Unidas. El texto contiene 70 puntos que abordan de manera específica la problemática y necesidades de las mujeres en prisión.

Escena de la serie Orange Is The New Black Escena de la serie Orange Is The New Black

Las reglas insisten, repetidamente, en que deben adoptarse medidas alternativas a la pena privativa de libertad, sobre todo para las que son madres, teniendo en cuenta que son ellas las que normalmente son responsables de sus hijos.

El documento hace hincapié en la necesidad de fomentar el mantenimiento de las relaciones familiares y de mantener a las mujeres en centros cercanos a su domicilio. Proponen herramientas para ofrecer una atención integral a las mujeres en prisión, que tome en cuenta su historial, las circunstancias del delito, así como los problemas de salud mental que pueden derivarse de situaciones anteriores de abuso, exacerbados por la reclusión.

Y es que la problemática de las mujeres encarceladas que, además, son madres, va en aumento. No hay cifras globales de cuántos menores viven actualmente con sus madres encarceladas. Pero, por poner dos ejemplos, en el año 2014 en México había 549 menores de seis años ‘entre rejas’, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); en España, 111 niños en 2015, según Instituciones Penitenciarias, y (salvo excepciones) todos ellos menores de tres años.

Diversas ONGs y organismos internacionales tratan de poner medios para reducir tanto el número de mujeres que entran en prisión, como las condiciones de internamiento. Mientras, ellas seguirán siendo las mujeres invisibles.

La quinta temporada de Orange is the new black estará disponible en exclusiva en Movistar Series a partir del 10 de junio (estreno en maratón de los trece episodios a partir de las 07:30h, en dual). La temporada estará completa bajo demanda desde ese día en Movistar+.

Entrevista a Vicky Pryce more_vert

“La cárcel me devolvió la fe en la naturaleza humana”

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No todas las internas en las cárceles de mujeres son personas sin recursos. Entrevistamos a Vicky Pryce, una reputada economista que fue condenada en 2013 a ocho meses de cárcel en Reino Unido y que, una vez fuera, decidió contarlo al mundo.

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