Notas Selectividad en Galicia
Los suplementos que más se anuncian en las épocas de exámenes, a análisis

La memoria no se activa con cápsulas

No existe ningún estudio científico que avale que las sustancias que contienen estos complementos nutricionales mejoren el rendimiento intelectual ni los procesos cognitivos

10-06-2019Meneame

VIGO Prometen mejorar la memoria y el rendimiento cognitivo, aumentar la capacidad intelectual y favorecer la concentración. Los hay, incluso, indicados para colectivos concretos: estudiantes y opositores, adultos sometidos a situaciones que requieren un especial esfuerzo intelectual, y personas de la tercera edad. Muchas veces se les publicita como "el alimento para el cerebro". Son los complementos nutricionales para mejorar la memoria y en época de exámenes se convierten en auténticas estrellas para quien quiere mejorar su rendimiento académico.

El abanico para elegir es muy amplio. Hay decenas de marcas y se pueden encontrar no solo en herboristerías, tiendas de dietética, farmacias y parafarmacias, sino también en supermercados. La mayoría de estos complejos alimenticios contienen fosfatidilserina, taurina, teanina, jalea real, varios minerales -ente ellos fósforo y zinc-, y una batería de vitaminas -A, E, C, B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9, B12-. Pero, ¿realmente cumplen las propiedades que aseguran tener?

La respuesta es sencilla: no.

"Da igual tomarlos que no. La mayoría de las sustancias con las que se formulan este tipo de suplementos alimenticios ya los encontramos en la alimentación. Entonces, a no ser que tengas algún déficit porque debas llevar una dieta restrictiva o tengas algún problema en tu alimentación, no necesitas esa suplementación y algunos de los ingredientes que contienen, si ya los tenemos en exceso o con la dieta ya tenemos la cantidad que necesitamos, igual que entran se van, por lo que tampoco van a aportar nada", explica Deborah García Bello, licenciada en Química y divulgadora científica, autora, entre otras obras, de "¡Que se escapan las vitaminas!", en el que desmonta algunos de los falsos mitos de la ciencia y la medicina más extendidos.

La química asegura que no existe evidencia científica de que haya ningún producto alimenticio que mejore la memoria. "Esto no quiere decir que todos sus ingredientes no sirvan ni que no sean legales. Para poder alegar esa utilidad, tienen que tener una serie de ingredientes que sí tengan propiedades saludables aprobadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), como son las vitaminas y los minerales, como el fósforo, por ejemplo, en el caso de estos complejos para la memoria", explica la científica gallega.

El problema es que los micronutrientes que incluyen estos productos se encuentran en cantidades mucho más altas en alimentos que se consumen a diario. "No contienen nada que no obtengamos en una dieta equilibrada. Encontramos muchísima más cantidad de fósforo en la leche, los huevos, el chocolate, la sardina... Una sardina tiene 90 veces más fósforo que estos complejos alimentarios", explica García Bello, que añade que lo mismo sucede con el resto de complementos alimenticios. No solo para los que prometen mejorar los procedimientos cognitivos.

La divulgadora gallega analiza, uno por uno, los ingredientes más comunes en este tipo de complejos nutricionales:

| Jalea real


Sustancia segregada por las glándulas hipofaríngeas de la cabeza de abejas obreras jóvenes de abejas melíferas, de entre cinco y quince días. Es uno de los compuestos que llevan muchos de estos suplementos para mejorar el rendimiento intelectual, por sus supuestas propiedades para mejorar la memoria y la concentración. Compuesto por casi un 60% de agua, azúcares, proteínas, lípidos, ceniza, vitaminas, minerales y otros compuestos, la EFSA niega que esta sustancia viscosa tenga algunos de los beneficios que se le atribuyen. "Es una sustancia que parece que sirve para todo, aunque no hay evidencia científica de que sirva absolutamente para nada de lo que se dice. No hay evidencia científica de que ayude al sistema inmune, ni al colesterol ni al metabolismo. Muchos de estos productos la llevan porque todos tenemos asociados que como es una cosa natural sirve para todo", explica.

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Fosfatidilserina


Forma parte de los fosfolípidos, que se encuentran en la monocapa lipídica interior de las membranas celulares, donde desarrolla varias funciones fisiológicas. Este compuesto está presente también en productos dirigidos a personas mayores para prevenir el deterioro cognitivo. "Tiene un nombre muy guay, pero, de nuevo, no hay evidencia científica de que sirva para mejorar la memoria ni para prevenir el deterioro cognitivo debido a la edad", asegura.

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Taurina.


Es un ácido orgánico derivado del aminoácido cisteína, que interviene en la formación de la bilis y que se encuentra de forma natural en muchos alimentos. "Es un compuesto que se puede consumir, porque es superseguro, pero no tiene alegaciones saludables. También se asociaba a la energía y al vigor sexual en las bebidas energéticas, aunque lo que realmente tienen que tener estas para poder comercializarse como energéticas es cafeína", explica.

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Teanina.


Es un es un aminoácido abundante en el té verde y que se absorbe en el intestino delgado hidrolizándose en glutamato y etilamina. Según la EFSA, la teanina tampoco mejora la función cognitiva ni reduce los índices de estrés, que es otra de las propiedades que se le atribuyen.

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Vitaminas y minerales.


Aunque estos micronutrientes sí tienen alegaciones saludables, la divulgadora científica recuerda que ya se obtienen en los alimentos de consumo diario.