La coherencia es la mejor herramienta para invertir

Bajo el lema “Inversiones para un mundo mejor”, celebramos junto a Fundación MAPFRE uno de esos encuentros que no pueden y no deben dejarnos indiferentes. Tenemos la obligación de legar a nuestros hijos un mundo mejorado respecto al que nos confiaron nuestros padres y, éste, es un hecho que pasa por decirle de manera clara a los ciudadanos cuáles son aquellas empresas que pueden hacerlo posible y cuáles son las que no

por Atala Martín | BeContent

Una de las consecuencias de estas políticas garantes y comprometidas a las que pueden acceder los ciudadanos ya sea a través de sus bancos, gestoras de fondos, aseguradoras, etc… son las Inversiones Socialmente Responsables (ISR). Para hablar de ellas hemos reunido a grandes expertos internacionales cuya visión del mundo resulta tan humana como esperanzadora.

Constanza Consolandi, profesora e investigadora en la facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Siena, apunta a que las inversiones responsables son las inversiones sostenibles en el tiempo, o para que sea entendible, exactamente lo contrario a lo que es una burbuja económica. “Las inversiones inteligentes evalúan los riesgos y lo cierto es que las empresas que generan beneficios en muy poco tiempo implican riesgos muy altos. Este tipo de empresas son percibidas por los inversores como volátiles por lo que tienen una esperanza de vida propia muy corta. Por el contrario, aquellas con menos volatilidad reciben el beneplácito de sus inversores que, a su vez, se sienten más cómodos sabiendo que su dinero tiene más recorrido y que es más rentable a la larga. La especulación no tiene cabida. Es así de fácil.”

Constanza Consolandi Constanza Consolandi - Foto: Álvaro Hurtado - Prensa Ibérica

Un círculo de actuación con el que coincide Stéphane Prevost, CEO y CIO de La Financière Responsable: “Nosotros nos debemos a nuestros clientes. Como gestora de fondos, nuestra misión es velar por el dinero de aquellos que confían sus ahorros en nosotros. Por nuestra parte, es obvio que tenemos que hacer inversiones que les permitan ganar dinero. Pero dicho esto, nuestro trabajo también contempla el hecho de informarles de que hay maneras responsables de invertir. La diferencia es dónde se invierte si, pero también es el cómo. Hay que aplicar procesos sistematizados siempre bajo el paraguas de la sostenibilidad. Medimos y analizamos el riesgo de cada producto y con ello, aconsejamos a los clientes”, apostilla Stéphane.

Stéphane Prevost Stéphane Prevost - Foto: Álvaro Hurtado - Prensa Ibérica

Una opinión que comparte Javier Garayoa, director general de Spainsif, (asociación sin ánimo de lucro que promueve la inversión sostenible), que señala que la responsabilidad incluye el punto de vista del inversor, que suele utilizar varios enfoques. Un ejemplo es la exclusión, esto es, cuando un inversor evita compañías o industrias que ofrecen productos o servicios que se perciben como perjudiciales: tabaco, trabajo infantil, energías no renovables y otros. Pero hoy en día los inversores van un paso más allá cuando asumen una visión más holística de una empresa a la hora de tomar decisiones de inversión, teniendo en cuenta no sólo a los accionistas, sino también clientes, proveedores, empleados, a la comunidad, etc... En este contexto, la inversión socialmente responsable busca maximizar el bienestar mientras obtiene un retorno de la inversión que es consistente con los objetivos del inversionista.

Javier Garayoa Javier Garayoa - Foto: Álvaro Hurtado - Prensa Ibérica

Alberto Matellán


"Las empresas con conciencia social van ganando tracción". De esta manera tan contundente se expresa Alberto Matellán, quien moderó la mesa de expertos de ISR. "El futuro cercano con las empresas que no son ISR es incierto". Matellán, como Economista Jefe de MAPFRE Inversión, entiende que la mayoría de las empresas de fondos gestionan los ahorros de las personas y este punto no es banal. Si sólo nos fijamos en la parte económica de una compañía sin mirar de una manera más global su impacto, estaremos ante una visión muy parcial de su actividad.

¿Sabe la gente dónde va su dinero?

Constanza Consolandi nos da una respuesta muy clara al respecto: “No, las personas desconocen el recorrido de su dinero y además no tienen tiempo para preocuparse de ello. Pero si la pregunta es si es importante para ellos, la respuesta es que sí. Cada vez somos más conscientes de la importancia del medio ambiente y de los efectos que tiene en nuestra salud si no lo cuidamos de la manera adecuada. Y por desgracia hay una dicotomía entre lo que la gente piensa al respecto y las subsiguientes inversiones que hacen en este sentido".

De la misma manera, Stéphane Prevost asegura que tras la globalización, la población está concienciada con la sostenibilidad, el cambio climático, el cuidado de la biodiversidad… y debido a todo este movimiento insiste en que es necesario trasladar las preocupaciones de la sociedad hacia las inversiones que merecen la pena. En este sentido, Javier Garayoa apunta a que la mejor herramienta para la inversión es la coherencia y el sentido común.

Los tres expertos coinciden en que para analizar una inversión es importante examinar su objetivo. De manera voluntaria, cada vez más empresas generan etiquetados que permiten a los inversores conocer los pormenores de los impactos que tiene en la sociedad. La conclusión es que la razón de las inversiones ISR no tratan de maximizar el retorno sino de obtener el mayor retorno a largo plazo y además teniendo en cuenta criterios éticos.

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