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Una solución a las hernias discales mínimamente invasiva

Una solución a las hernias discales mínimamente invasiva

Una nueva técnica por fibra óptica reduce la tensión intradiscal y, en consencuencia, el dolor, sin necesidad de cirugía

07-04-2017TuentiMeneame

REDACCIÓN [VIGO] El 80% de la población mundial sufre dolores de espalda en algún momento de su vida y en la mayoría de los casos, son lo suficientemente intensos e incapacitantes como para interferir en la calidad de vida y en la capacidad para trabajar.

Las causas son diversas y pueden estar relacionadas con los elementos óseos (vértebras), los nervios, los ligamentos o las articulaciones vertebrales, aunque en la gran mayoría de los casos, el origen del dolor hay que buscarlo en los trastornos de los discos (clafisicados en la nomenclatura médica como protrusiones, procidencias y hernias discales), sobre todo en los segmentos lumbar y cervical de la columna vertebral.

Los discos intervertebrales son estructuras flexibles, localizadas entre los cuerpos de las vértebras, que sirven como cojines protectores, permitiendo todos los movimientos de la columna a la vez que ayudan a soportar los impactos mecánicos y el peso del cuerpo.

Estos discos pueden desplazarse o herniarse, comprimiendo raíces nerviosas y causando, además de dolor en la columna, síntomas relacionados con los segmentos dependientes de las estructuras nerviosas, como dolor, adormecimiento o debilidad muscular en el brazo o en la pierna (lo que vulgarmente se conoce como ‘ciática’). En los casos más graves, una hernia de disco puede comprimir los nervios que controlan la vejiga y el intestino, causando incontinencia urinaria y pérdida de control del intestino.

Todavía no se conocen totalmente las causas que se encuentran en el origen de las dolencias de disco, aunque la mayoría de las teorías las atribuyen a una combinación de distintos factores, desde el envejecimiento del disco hasta factores genéticos, malas posturas, sobrecarga por obesidad, esfuerzos físicos excesivos o un trauma.

La solución más común para tratar las hernias discales ha sido la cirugía. Sin embargo, las intervenciones convencionales despiertan recelos en los pacientes, principalmente por la localización del dolor, el tiempo prolongado de recuperación y las potenciales complicaciones post-quirúrgicas.

Por esta razón, existe un interés creciente en el desarrollo de técnicas de tratamiento no quirúrgico del disco, con una tasa de éxito equiparable y en algunos casos superior, que no implica la eliminación del disco herniado a través de la cirugía.

Fibra óptica

“Existe una nueva intervención mínimamente invasiva que consiste en la aplicación de una fuente de energía de plasma a través de un sistema avanzado de fibra óptica en una localización muy precisa del disco herniado, controlándolo con imágenes de alta definición”, explica el doctor Pedro Nunnes, jefe de equipo de intervención y director de la unidad de columna de un hospital de Oporto.

El objetivo de esta técnica es reducir la tensión intradiscal, obligando a la hernia de disco a volver a su posición inicial, con el consiguiente alivio de la tensión sobre los nervios y, en consecuencia, del dolor. “El procedimiento no implica la disección de músculos o la eliminación quirúrgica del disco y está exenta de las habituales complicaciones de la cirugía. Además, la tasa de recidiva es también muy reducida”, apostilla el especialista.

Se trata de una intervención segura, con un plazo breve de internamiento hospitalario de como máximo dos días y que permite un rápido regreso a las rutinas diarias.

“La tasa de éxito es de cerca del 85%, sin necesidad de rehabilitación fisioterapéutica prolongada”, señala el doctor Nunnes, quien explica que el tratamiento puede ser realizado en pacientes que se quejan de dolor en la columna (con o sin irradiación al brazo o la pierna), con débil respuesta a los medicamentos, así como en aquellos sometidos previamente a la cirugía convencional sin mejoría sintomatológica o con recurrencia o agravamiento del dolor y/o con limitación física. “Puede no ser adecuado a todos los pacientes con dolor de espalda, por lo que es necesaria una consulta previa de evaluación médica”, añade.

Prevención

Aunque en muchos casos no es posible evitar una hernia discal, sí que se pueden disminuir las probabilidades de que aparezcan con medidas como mantener unos buenos hábitos posturales y un peso saludable, evitar el sedentarismo y los esfuerzos físicos excesivos o practicar ejercicio con regularidad, sobre todo caminar o nadar.