Vigo se rinde al arte urbano
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Una gran manifestación "democrática" de colores

Una gran manifestación ´democrática´ de colores

Un gran mural, una escultura y diversos elementos decorativos y lúdicos integran la intervención artística de Nelson Villalobos en la nueva plaza de Martínez Garrido

11-11-2015TuentiMeneame

N. ÁLVAREZ | VIGO

Cuando Nelson Villalobos se plantó ante el gran espacio yermo que el Concello dejó en sus manos para urbanizar, enseguida vislumbró el resultado final: una manifestación "democrática", donde el elemento diferenciador no fueran los rostros, sino el color.

La epifanía le llegó al artista tras documentarse a fondo sobre la figura de Emilio Martínez Garrido, el alcalde vigués fusilado en 1936 por los militares golpistas. "Leí sobre su vida, vi fotos, incluso me reuní con su nieto, del que me he hecho amigo. Y a partir de ahí me sumergí en la obra", relata Villalobos.

El muro, en forma de L y que alcanza los 56 metros de largo y cerca de tres de alto, le sugirió la imagen de una multitud. "Pero una multitud donde los rostros fueran sustituidos por colores, que permitiese a todo el mundo identificarse con ella. No hay hombres y mujeres, figuras mayores o menores, solo una que se clona una y otra vez, unificándolo todo, democratizándolo", explica.

Tras tener claro el concepto, Villalobos empezó a trabajar la composición. "Lo que me llevó más tiempo fue buscar los colores, para lograr la armonía y la profundidad que necesitaba el conjunto", señala.

En el mural, donde esa profundidad se logra mediante la superposición de las piezas clonadas, Villalobos buscó el propio ritmo de la obra, "como si fuera una partitura. Hay un ritmo que se logra no solo con el color, sino también con la composición de líneas y formas".

Para diseñar el montaje final, formado por treinta chapas metálicas de más de dos metros de altura y ensambladas entre sí, Villalobos echó mano de la informática. "Yo tenía clara la composición, pero había que conseguir un encaje perfecto entre unas y otras, con la dificultad que conllevaba el muro en forma de L y con cierta inclinación. Por eso busqué a un amigo que me ayudó a dibujar la figura con el ordenador", explica.

El proceso de pintarlas en horizontal y con pintura de aceite se llevó a cabo en el Parque Central de Santa Cristina, donde contó con la colaboración de tres ayudantes. Una vez finalizadas, se pusieron en marcha para montar la obra, "que apuesta por la diversidad y la igualdad, por la tolerancia y el valor de la democracia".

Hoy, la nueva plaza de Martínez Garrido, entre los caminos de Medeiros y Sobreiro, brilla con luz propia gracias al espectacular mural, el más grande de la ciudad, y con la escultura de hierro galvanizado de cuatro metros, que preside la "manifestación de colores" y que es un homenaje al alcalde que da nombre a la avenida y al resto de hombres que murieron fusilados con él.

Al conjunto pictórico-escultórico se suman diversos elementos decorativos y lúdicos en los que se repite el leitmotiv de la intervención. "Me encargaron urbanizar toda la plaza recuerda Villalobos. Incluso hablé con los jardineros, para elegir las plantas que se iban a poner. Fue un reto muy bonito, ya que nunca me había enfrentado a un trabajo tan grande".

A la hora de diseñar el espacio urbano, el objetivo del artista fue crear una plaza "para el disfrute de la gente y que se pueda observar desde diferentes perspectivas: pegado al mural, desde la acera de enfrente... Vas caminando y puedes ´penetrar´ en la manifestación, sentir el movimiento de esa multitud de colores".


Un pentagrama de color por la memoria histórica. // Graciela Carlos

Además de la plaza de Martínez Garrido, Villalobos ha pintado un segundo mural en Blein Budiño, dentro del proyecto "Vigo, ciudad de color". "Me parece una iniciativa genial. Cualquier ciudad que quiera darse a conocer tienen que poner a la cultura al frente. Vigo ya lleva unos años adelantándose en este aspecto, abriéndose no solo a Galicia, sino a España y el mundo. Hay que mover la cultura local, y proyectos así, que no requieren de un gasto importante, funcionan muy bien socialmente, ya que los vigueses lo disfrutan, haciéndose dueños de su ciudad", manifiesta.

Una estatua de 4 metros de alto homenajea a los fusilados en el 36

El 27 de agosto de 1936, tras ser condenado a muerte por los militares golpistas en un consejo de guerra sumarísimo, el alcalde de Vigo Emilio Martínez Garrido fue fusilado contra la tapia del cementerio de Pereiró junto a los diputados socialistas Antonio Bilbatúa, Enrique Heraclio Botana Pérez e Ignacio Seoane Fernández; el alcalde de Lavadores, José Antela Conde; el maestro y pedagogo Apolinar Torres; y los dirigentes socialistas Ramón González Brunet, Waldo Gil Santóstegui y Manuel Rey Gómez.

A ellos está dedicada la escultura de cuatro metros de alto por 1,3 de ancho que preside la plaza de Martínez Garrido. Creada en hierro galvanizado, su tono blanco fue escogido por Villalobos para transmitir la sensación de paz. La figura está plagada de simbologías: sus formas evocan una ola que asciende hasta la cabeza "velazqueña", mientras que su base se asienta sobre una X, "una letra tan significativa para el idioma gallego", explica el artista.

Ubicada sobre el césped en el ángulo del mural, la escultura juega con el espacio y con la sensación de vacío. "Es una pieza vacía que se llena con el contexto que la rodea. No es un bloque, está abierta; es el aire que la rodea la verdadera escultura, de la que forma parte también el color del mural, que se ve a través de ella cuando la contemplas", describe Villalobos.

Otras tres figuras completan el conjunto, tres clones de la figura que se multiplica en el mural, con un hueco para que los viandantes puedan introducir su cara e interactuar con ellas. "La idea es que puedan jugar con las figuras, fotografiarse con ellas con el mural de fondo", señala el artista.

La plaza, para el disfrute ciudadano

Nada queda del solar abandonado que se levantaba entre los caminos Medeiros y Sobreiro. Hoy, ese espacio antaño yermo es una plaza llena de vida y color que disfrutan a diario los vecinos de Martínez Garrido. "Una de las cosas que más me ha alegrado afirma Villalobos es que la gente se ha identificado con la plaza, la cuida y la hace suya. He pasado varias veces y he visto a los niños jugando, mayores sentados en los bancos... Incluso me han enviado vídeos de personas que han hecho performances".

El artista incorporó elementos lúdicos para promover el disfrute del espacio: tres piezas con la misma silueta que las figuras que se multiplican en el mural invitan a retratarse con ellas. Asimismo, el pavimento se ha decorado con las mismas siluetas, auténtico leitmotiv de la intervención.

"Los ciudadanos la han tomado como propia y eso es lo importante para mí, que mi obra termine en la gente", manifiesta Villalobos.

Urbanización integral

La urbanización de la plaza de Martínez Garrido, que contó con un presupuesto de 290.000 euros, se llevó a cabo sobre un solar abandonado de 600 metros cuadrados entre los caminos Medeiros y Sobreiro.

El proyecto incluyó la construcción del muro de manpostería de contención de tierras, que ocupa una superficie de 120 metros cuadrados; la renovación de la red de riego y de la iluminación (con tres nuevas luminarias, tiras led para iluminar el mural y seis proyectores enterrados que dan luz a la escultura)además de mejoras en el mobiliario urbano. Así, la plaza incorpora una gran jardinera de 33 metros de largo con bancos de madera incorporados y un refugio ajardinado de colectores de basura, entre otros elementos.

La urbanización de la plaza se suma a las mejoras experimentadas por la avenida en los últimos tiempos, como la construcción de una larga hilera de jardineras de 750 metros de largo y entre el metro y metro y medio de ancho, que divide los dos sentidos de la calzada.

 

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