Vigo se rinde al arte urbano
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Un coloso de entrada al océano Atlántico

Un coloso de entrada al océano Atlántico

El pintor Darío Álvarez Basso refleja en la calle Areal una figura anfibia inspirada en la relación de los vigueses con el mar

11-11-2015TuentiMeneame

A. RODRÍGUEZ | VIGO
El coloso de Vigo a pinceladas. // Graciela Carlos

La relación de Vigo con el mar, las islas Cíes como puerta de entrada al Atlántico y el paso del tiempo están presentes en la especie de coloso plasmado en un mural que cubre el lateral de un edificio de la calle Areal, a escasos metros de la estación de trenes de Guixar. "Concibo al vigués, al gallego, como una especie de hombre anfibio cuya relación con el mar tiene su origen en la civilización celta; incluso en los castros hay desechos de conchas", comenta Darío Álvarez Basso, autor de la obra.

La figura principal del mural es una especie de pez espiritual que se torna en hombre, en ídolo inspirado en los colosos utilizados en la antiguas civilizaciones egipcia y romana como puertas al mar. De este modo y al igual que los colosos de Rodas o el de Tánger marcan el acceso al Mediterráneo, el de Álvarez Basso es la puerta al Océano Atlántico.

Para la silueta de la figura, el autor se basó en las islas Cíes, concretamente en la Norte y la Sur vistas desde el aire, ya que son las puertas de entrada al océano en la ría viguesa. Un reloj de sol en la parte superior del mural va marcando el paso del tiempo, un tiempo palpable en el archipiélago estrella del Parque Nacional de las Illas Atlánticas. Y es que "por la posición del sol sobre las Cíes, sabes qué hora es y en qué estación del año estás", explica Álvarez Basso.

Los colores de la acuarela, azul y amarillo reflejan la unión entre la costa y el océano, son como el fondo del mar y proponen una especie de inmersión en las playas de Vigo.

Para elaborar esta obra, de 225 metros cuadrados, Álvarez Basso se decantó por realizarla en una lona microperforada que le permitiera salvar las dificultades técnicas que supondría conseguir una obra de superficie uniforme al pintar sobre un muro construido con tres materiales diferentes. "El edificio, bastante singular es como una especie de sedimento de la historia de Vigo", afirma Álvarez Basso. Y es que en el inmueble se reflejan tres épocas constructivas: la base, una casa de piedra tradicional gallega; la parte del medio, del siglo XVIII, cuenta con una galería barroca; y la superior es una ampliación realizada en la década de los ochenta del siglo pasado. Este eclecticismo se traduce también en la superficie lateral, donde se solapan una cubierta a dos aguas con polietileno expandido, granito y hormigón armado.



Para realizar su acuarela gigante, el Concello cedió a Darío Álvarez Basso una nave en la calle Esturáns, que permitió al artista pintar en el suelo, como acostumbra a hacerlo, y sirvió de taller abierto al público. La experiencia agradó al artista. "Generalmente el trabajo de pintor es solitario y en este caso, el seguimiento de los medios y la visita de público me resultó muy gratificante".

Dentro del discurso conceptual de Darío Álvarez Basso, esta obra mural forma parte de su discurso artístico que relaciona el hombre con su pasado y su presente. De la vinculación de los gallegos con el mar ya trató en 2002-2003 cuando la catástrofe ecológica del Prestige irrumpió en su obra haciendo que las formas naturales presentes en su obra aparecieran ahogadas bajo grandes masas de alquitrán, azufre y carbón.

Pintor de interior, Álvarez Basso debuta con este mural de la calle Areal en el exterior, tras la experiencia realizada en 2010 con una instalación de 250 metros cuadrados sobre haimas árabes. La exposición "Algoritmi dixit", que invitaba a la reflexión sobre el intercambio cultural, estuvo en A Coruña, Santiago y Vigo, viajó por España y países árabes (Jordania, Túnez, Marruecos, Egipto) para finalizar su periplo en la Galería de los Pasos Perdidos del edificio de Naciones Unidas en Ginebra.

Álvarez Basso considera que la iniciativa del gobierno municipal de promover estos murales en la ciudad es "una idea extraordinaria, que cambia completamente la relación de los vigueses con su arquitectura; es el primer paso para una nueva relación de amor", declara, a la vez que considera que el proyecto debe tener continuidad: "No se puede dejar ahí, tiene que ampliarse y extenderse; es importante que participen artistas vigueses por su relación conceptual y sentimental con la ciudad; en mi caso hice este mural porque era para Vigo", comenta.

Hijo de reconocido cardiólogo, pintor y escritor gallego y de maestra venezolana, fundadora de una prestigiosa institución de libre enseñanza de Vigo, Darío Álvarez Basso nació en Caracas y proviene de una familia de intelectuales cuya tradición favoreció, desde su infancia entre su ciudad natal y Vigo, el contacto de este artista con la literatura y la pintura.

Su trayectoria profesional comienza a mediados de los ochenta en Madrid, inicio real de su corpus pictórico y primer punto de referencia de su carrera artística. En 1984, después de un periodo de tres meses en la Facultad de Bellas Artes, acude a los Talleres de Arte Actual que impartían, en el Círculo de Bellas Artes, Darío Villalba, Eduardo Arroyo y Frederic Amat, fundamentales en el despegue de su vocación. Entonces entra en contacto directo con la comunidad artística y comienza a concebir el arte como una forma de vida. Este artista considera que su obra, dentro de la tradición pictórica más clásica, tiene un carácter atemporal, lo que nunca ha sido obstáculo para asumir una conciencia creadora en el contexto de la contemporaneidad y rendir tributo personal al hombre de su tiempo.

 

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