Nueva legislatura

Los 7 retos de Josep Rull como presidente del Parlament: del voto telemático a los discursos de odio y las dietas

La primera gran decisión que deberá afrontar es la designación de un candidato a la investidura

El nuevo presidente del Parlament, Josep Rull, sentándose por primera vez su puesto de honor

El nuevo presidente del Parlament, Josep Rull, sentándose por primera vez su puesto de honor / / ZOWY VOETEN

Carlota Camps

Superado el parón electoral y ya inaugurada la nueva legislatura, el Parlament ha empezado esta semana a recuperar la normalidad que perdió abruptamente con la convocatoria anticipada de elecciones, tras la elección de la Mesa y de su nuevo president, Josep Rull. De momento, aún es una incógnita si la legislatura empezará a caminar o si la incapacidad de los partidos de llegar a acuerdos acabará en una repetición electoral. Pero, sea como sea, Rull ha encontrado ya encima de su mesa múltiples carpetas pendientes.

Más allá de la investidura, deberá abordar cómo gestiona el voto telemático de los diputados de Junts, Carles Puigdemont y Lluís Puig, que ha sido anulado por el Tribunal Constitucional; la regularización de las dietas y el cordón sanitario a la extrema derecha de Vox y Aliança Catalana, entre otros asuntos. Estos son sus 7 principales deberes:

Primera parada: una investidura

La primera gran decisión que deberá afrontar es la designación de un candidato a la investidura. Según la ley de presidencia, tiene que hacerlo dentro de los 10 días hábiles posteriores a su elección. Por este motivo, Rull iniciará el martes y finalizará el miércoles la ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios para explorar posibles candidatos y valorar sus apoyos. Salvador Illa y Puigdemont han mostrado interés en postularse, pero podrían decidir no hacerlo si no tienen los apoyos amarrados, lo que llevaría a Rull a convocar un pleno para constatar la ausencia de un postulante y activar la cuenta atrás. Hasta el 25 de agosto habría tiempo para intentar investir a un diputado como president.

El voto telemático y la reforma del reglamento

Otra de las cuestiones que está encima de la mesa de Rull es el voto de los diputados que residen en el extranjero. Es el caso de PuigdemontLluís Puig y Ruben Wagensberg, aunque este último caso es algo diferente porque está de baja médica. Se trata de un asunto peliagudo, que ya fue polémico durante la anterior legislatura, y que generó especial controversia durante el pleno de constitución de la Mesa, tras la anulación del voto telemático por parte del TC. De momento, Rull ya ha anunciado que seguirá contabilizando sus votos, pero para poder regularizarlo la mejor opción sería reformar el reglamento. Antes de la convocatoria anticipada de elecciones se estaba trabajando en un texto, a propuesta de ERC y la CUP, pero es potestad de los grupos retomarlo.

Los discursos de Vox y Aliança Catalana

Durante la campaña electoral del 12-M, PSC, ERC, Junts, CUP y Comuns firmaron un documento en el que se comprometieron a hacer un 'cordón sanitario' contra la extrema derecha de Vox y de Aliança Catalana. Es decir, a excluir estas formaciones de todos los órganos parlamentarios -tanto de la Mesa como de las presidencias de las comisiones- y a no apoyar ninguna de sus iniciativas. Que se ejecute, depende de los grupos, sin embargo, el presidente deberá ordenar el debate dentro del pleno y poner límite a los discursos de odio que se puedan hacer desde estas formaciones, especialmente si incumplen el código de conducta de la Cámara.

Las licencias de edad y el aviso de Antifrau

En otoño del año pasado, tras una denuncia anónima, la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC) señaló varias prácticas "irregulares" en el Parlament y acusó a la institución de actuar con poca transparencia. Entre otras cuestiones, la OAC requirió que se revisara el "encaje normativo" de las primas de jubilación y los premios de vinculación a los que tenían derecho los trabajadores de la institución e instó a abrir una revisión de oficio para analizar la "validez" de dichas adjudicaciones y pagos. El informe provocó que la Cámara suspendiera temporalmente estas dos gratificaciones, a la espera de un dictamen vinculante de la Comissió Jurídica Assessora de la Generalitat, que aún no ha sido publicado.

La regularización de las dietas

También está pendiente la regularización de las dietas de todos los diputados, uno de los temas más espinoso entre los partidos, incapaces de alcanzar un acuerdo. Se han dado algunos pasos, incorporando ya hasta cuatro mensualidades de estas dietas dentro del salario base, pero queda pendiente un ajuste global. Se trata de indemnizaciones por desplazamiento que cobran todos los parlamentarios, que oscilan entre 16.975,56 y 23.895,12 euros anuales en función del lugar de residencia del diputado, y que se cobran aunque no se hagan viajes porque actúan como complemento salarial. A la práctica, que pasen a ser parte del salario base implica que tributen y, por consiguiente, que el sueldo neto que perciban los diputados se reduzca.

El protocolo contra el acoso

Otra de las carpetas que se arrastra de la anterior legislatura es el debate sobre el protocolo contra el acoso de la Cámara. La disputa se abrió de par en par después de que las exdiputadas de Junts Cristina Casol y Aurora Madaula denunciaran acoso por razón de género -que no sexual- dentro de su grupo. Unas acusaciones que la dirección del partido siempre negó y que atribuyó a discrepancias políticas. La situación llevó a la entonces presidenta, Anna Erra, también de Junts, con el apoyo de la Mesa, a pedir a los letrados una revisión a fondo del texto. Este análisis detallado tampoco ha visto aún la luz, pero en un primer informe hecho de urgencia ya señalaron que las sanciones que acarrea este protocolo carecen de cobertura legal. Darle validez jurídica requeriría integrarlo de algún modo dentro del reglamento, pero, de momento, no hay consenso ni prisa para hacerlo.

La eterna ampliación del Parlament

Finalmente, hay otra gran carpeta pendiente, que es la ampliación del Parlament, cuyas instalaciones han quedado pequeñas ante el aumento de su actividad. Para poner solo un ejemplo, en el año 2000, trabajaban en la institución un centenar de funcionarios, mientras que ahora hay más del doble. También se han creado varios departamentos nuevos, como el de informática, el de comunicación o todos los servicios audiovisuales. Además, han aumentado los grupos parlamentarios -en esta legislatura hay ocho-, por lo que se necesitan más despachos y más salas de reuniones, y también han crecido las visitas, con más de 56.000 asistentes en 2023. Por contra, el espacio es el mismo.

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