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Cataluña

El adelanto de las elecciones generales retrasa los plazos del acuerdo de claridad de Pere Aragonès

El Govern quiere evitar que el debate sobre el proyecto del 'president' 'se contamine' por el electoralismo propio de la campaña

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. EP

El consejo de académicos designado por el Govern para elaborar un primer informe que sirva de base para la propuesta que el Executiu quiere lanzar de un acuerdo de claridad sigue con sus trabajos, de momento, pese a la sacudida de tablero que han supuesto, en muchos niveles, las elecciones municipales. Y es que si, en un principio, esta propuesta del Govern estaba pensada para un escenario de negociación con el PSOE, tras una victoria de Pedro Sánchez en las elecciones generales que se preveían para diciembre, el tsunami popular que se ha vivido en España en los comicios locales ha hecho, incluso, que el propio Aragonès dé por hecha una victoria de la derecha. Y no solo eso, en Cataluña, el batacazo del partido del Govern, ERC, que para más inri se mantiene con solo el apoyo de sus 33 diputados, ha puesto este acuerdo de claridad en una especie de limbo, a la espera de destino.

Los académicos, con todo, siguen a lo suyo y el viernes llevaron a cabo una nueva reunión de trabajo en la que constataron que el adelanto de los comicios generales al 23 de julio obliga a retrasar hasta después del verano la conclusión y publicación de ese informe previo en el que los expertos darán respuesta a las preguntas que les dirigió el propio Executiu.

Académicos aislados

Ya cuando se trazó el calendario, en abril, se quisieron aislar estos trabajos de toda contienda electoral. La que se tenía a la vista era la de las municipales y hasta después del 28M se remitió la entrega de este informe. Y ahora, según fuentes del Govern “no sería apropiado presentar el escrito coincidiendo con la nueva campaña electoral, por lo que se aplaza hasta después del verano. Y como era una concatenación de secuencias, por lógica, se aplaza el inicio del debate ciudadano”.

Por extensión, si la fecha final para tener diseñada la propuesta catalana del acuerdo de claridad era la primavera de 2024, ahora se deberá esperar poco antes o ya después del verano si no hay nuevas campañas electorales de por medio. Singularmente si no hay un adelanto electoral en Cataluña.

El plan original

La idea que preparó Aragonès pasa por una consulta a tres niveles de interlocución. A partir del documento de los académicos se debatirá en el ámbito político en una mesa de partidos catalanes. Tanto el PSC, como Junts ya han expresado sus recelos, cuando no su oposición al plan. También se llevará a la llamada sociedad civil y a la ciudadanía rasa. Con el documento y las conclusiones de los tres niveles de debate, el Govern dará forma a la propuesta, que debe poner sobre la mesa de negociación con el Estado una forma de organizar una consulta o referéndum.

Todo ello parte de la base de que la mesa de diálogo se descrioniza después de las elecciones, es decir, que vuelve a haber un Gobierno del PSOE y, sobre todo, que la nueva investidura de Sánchez dependa de ERC. Justo la tesis contraria que el propio Aragonès defendió el lunes para llamar ala unidad del independentismo, cuando dio por hecho que el 23 de julio se impondrá la derecha e, incluso, la extrema derecha.

Cuando Aragonès hizo la puesta de largo de su proyecto, Junts inmediatamente se puso a la contra. Incluso forzó una votación parlamentaria para hacer bien visible la soledad del 'president' y su partido, apenas salvada por el apoyo de los Comuns y sus ocho diputados.

Versiones opuestas

Sobre el asunto del acuerdo de claridad, ERC y Junts siguen mostrando divergencias en cuanto al relato de los sucedido. Cuándo se pregunta a los republicanos que por qué Aragonès se atrevió con ese anuncio sin saber si había agua en la piscina, fuentes de la cúpula republicana saltan como un muelle: “¡Claro que había agua! Se trasladó a Junts la propuesta casi una semana antes, se intercambiaron documentos y, el día antes, hubo nuevas conversaciones. Aragonès subió al atril del Parlament creyendo que había un compromiso de Junts, no de abrazarse al plan, pero sí de recoger el guante y escenificar el inicio de una negociación".

Junts niega y, como ya se ha dicho otras veces, solo recibió la comunicación de lo que iba a anunciar Aragones apenas un día antes y sin oportunidad debatir o dialogar sobre ello, simplemente como eso, un anuncio de lo que iba a pasar.

Con todo, hay una reflexión recurrente de los republicanos sobre Junts. Según ERC, JxCat exige y practica un respeto institucional versallesco al presidente de la Generalitat, solo si es de su partido. Y lo desprestigia si, como en este caso, es republicano.

“Cuando Artur Mas, el 129º ‘president’, porque solo los ‘president’ posconvergentes llevan numeración en todas su alocuciones”, ironiza una voz de ERC , “proponía algo, pobre del que se apartara un milímetro pues era perseguido por irrespetuoso con una institución que es el ‘pal de paller’ del autogobierno catalán. Si el jefe del Executiu es Aragonès, en cambio, sin numeración ni nada, se le pueden incluso montar mociones de confianza desde el mismo Govern”, asegura una fuente republicana.

Esta misma voz recuerda que cuando Mas convirtió el 9-N en una consulta popular, ante el riesgo de persecución del Estado, todos, incluso los que estaban en contra de esa degradación en la consideración de lo que era esa votación, se mantuvieron a su lado. También Oriol Junqueras. Porque era una decisión del president.

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