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Asturias

¿Qué está pasando en Podemos Asturias? El expediente a Ripa y una fractura interna de difícil marcha atrás

El exlíder de la formación, investigado por infracción “muy grave” por un conflicto laboral interno de 2020: “Sigue la cacería”, dice el diputado

Daniel Ripa en una rueda de prensa. JULIAN RUS

Podemos Asturias se abre en canal en una guerra interna que amenaza con fracturar la organización. La Comisión de Garantías del partido comunicó este jueves al que fuera coordinador autonómico de Podemos Asturias, Daniel Ripa, la apertura de un expediente disciplinario por una presunta falta "muy grave" que podría acarrear la expulsión de quien también es diputado de los morados en el parlamento asturiano. Ripa aún tiene quince días para presentar sus alegaciones, pero enmarca el expediente en la "cacería" de la actual dirección del partido, en manos de la diputada nacional Sofía Castañón, para "acabar con los fundadores de la organización en Asturias". Las acciones contra Ripa se producen días después de que el partido también sancionase con una suspensión de militancia al que fuera diputado Andrés Ron, afín a Ripa.

Dos son los datos fundamentales para entender por qué Podemos se lanza a una guerra interna que podrá tener consecuencias incluso en su grupo parlamentario: primero, la reñida pugna por el poder de la formación que supusieron las primarias de diciembre de 2021; segundo, el marco de indefinición que aún rodea a la constitución del proyecto de "frente amplio" de Yolanda Díaz, llamado a aglutinar a las formaciones más a la izquierda del PSOE.

La pugna por el control de Podemos en las últimas primarias ya demostró la irreconciliable posición de dos partes dispuestas a combatir hasta la extenuación. Por un lado, Daniel Ripa, que se presentaba a la reelección; por el otro, Sofía Castañón, que acudía a reformar el rumbo del partido. El primero, un dirigente abiertamente discrepante con Ione Belarra; la segunda, representante de la hegemonía central del partido.

En aquellas primarias Castañón venció por un estrecho margen de 100 votos (1.674 frente a 1.574). Con todo, aquella victoria no le daba la mayoría en el Consejo Ciudadano, el órgano de gobierno del partido, donde Ripa consiguió sentar a más consejeros al tener esa elección una votación propia. Sin embargo, la incorporación de los representantes de los círculos municipales, donde Sofía Castañón tenía más fuerza, basculó la mayoría.

Las primarias se desarrollaron en una campaña polémica: la dirección nacional del partido intervino las cuentas de Podemos acusando de supuestas irregularidades a la dirección de Ripa por pretender repartir unas subvenciones a proyectos en plena campaña.

El resultado electoral no apaciguó ánimos. Los perdedores pusieron en tela de juicio la limpieza del proceso y los ganadores tomaron las riendas sin miramientos. Una de las primeras decisiones fue la de sustituir a cargos de confianza de la anterior dirección, lo que motivó una reclamación laboral.

Los afines a Ripa utilizaron ese hecho como elemento de batalla y acusaron a la nueva dirección de falta de respeto a derechos laborales. La batalla aún está en los tribunales. Uno de los más activos en la defensa de los cesados fue el exdiputado Andrés Ron, precisamente el miembro del Consejo Ciudadanos más votado. Semanas atrás, la Comisión de Garantías le suspendió de militancia acusándolo de haber divulgado información presuntamente falsa sobre el conflicto. Con el respaldo de Ripa, Ron acusó a la nueva dirección de intentar apartar a fundadores de la organización para mantener el control de cara a la conformación del futuro proyecto de Yolanda Díaz: si los candidatos a las futuras listas se decidían en Primarias, el ajustado resultado de las elecciones internas de diciembre del pasado año evidenciaba que los equilibrios estaban al límite.

Cuando Daniel Ripa vio las barbas de Ron pelar, ya puso las suyas a remojo. No en vano, el expediente disciplinario a Ripa (que incluye al que fuera secretario de organización de Podemos Rogelio Crespo) se basa en lo mismo que denunciaron sus afines: incumplimientos en el respeto de condiciones laborales. La comisión de garantías se remonta a una queja de un trabajador de Podemos Asturies en 2020. El responsable de redes sociales del partido cuestionaba que la encargada de comunicación le dirigiese el trabajo: no la reconocía como superior jerárquica y tampoco tenía cargo en el partido. Ripa sostiene que aquello se discutió en el Consejo Ciudadano, pero quedó como una cuestión menor: "Cada uno siguió con lo suyo", explica. Pero la actual dirección de Podemos cree que el procedimiento ante el caso no siguió los cánones marcados por los documentos de la organización. "Es una grave omisión de la responsabilidad política para con las personas trabajadoras de Podemos Asturies", reza la argumentación de la dirección regional del partido que motiva el expediente. Además, considera que la persona responsable de Comunicación de Podemos Asturies en aquel entonces debería haber sido integrante del Consejo Ciudadano, según los documentos organizativos en vigor.

Es este un apunte que tiene respuesta desde el otro lado: "Pablo Iglesias hizo lo mismo, dando responsabilidades sectoriales a personas que no estaban en el comité directivo del partido", sostienen fuentes próximas a Ripa.

La dirección del partido en Asturias emitió ayer un comunicado en el que expresa su "pasmo" por que el propio Ripa airease en foros internos el expediente al que está sometido: "Es un asunto delicado que pone en cuestión su actitud hacia los derechos laborales", aseguró la organización. Pendiente aún de resolverse este expediente solo hay una cosa aparentemente clara: Podemos está inmerso en una batalla interna de imposible vuelta atrás, pese a los llamamientos a reconsiderar las sanciones que han hecho tanto Andrés Ron como Daniel Ripa. El exlíder de la formación relaciona todo con la pugna por obtener el poder en el futuro espacio de Yolanda Díaz y pide unidad en la izquierda "frente a un Adrián Barbón cada vez más derechizado".

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