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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

Sánchez bate el récord sin convocar el debate sobre el estado de la nación

Es el único presidente que no ha pasado por este examen desde que se instauró en 1983

Sánchez bate el récord sin convocar el debate sobre el estado de la nación.

En el último debate sobre el estado de la nación, Pedro Sánchez era líder de la oposición, Mariano Rajoy rendía cuentas ante una cámara en la que tenía mayoría absoluta y un recién estrenado Pablo Iglesias le daba la réplica desde un teatro. A los mítines de Santiago Abascal se acercaban apenas dos o tres curiosos y Albert Rivera se preparaba para el desembarco de Ciudadanos en Madrid desde el Parlament. El último debate sobre el estado de la nación tuvo lugar en 2015. Han pasado siete años y cuatro cambios de legislatura.  

Esta especie de examen anual al estado del país y a la gestión del Gobierno lo instauró Felipe González en 1983, en la segunda legislatura. Aunque nada obliga a convocarlo, la tradición parlamentaria es hacerlo cada año, salvo aquellos en que haya cita con las urnas. Sánchez, tras tres años en el Gobierno, es el único presidente que no se ha sometido a este gran debate parlamentario desde su instauración. Desde la moción de censura que lo envió a La Moncloa, 2019 ha sido un año con dos elecciones y 2020, el año en que estalló la pandemia. Pero 2021 está a punto de acabar sin que el socialista lo haya convocado por voluntad propia. Ahora, Ciudadanos ha registrado una iniciativa en el Congreso para incluir en el Reglamento que la cita sea obligatoria y anual.

Un récord de 700 días

Sánchez es el presidente que más tiempo ha dejado pasar desde su investidura sin convocar el debate sobre el estado de la nación: ya son 700 días desde su toma de posesión, el 7 de enero de 2020. Mariano Rajoy tardó 428 días en convocarlo tras ganar las elecciones en 2011 con mayoría absoluta, punto que fue duramente criticado por la oposición. Aun así, cumplió celebrándolo en 2013, 2014 y 2015. Entonces no llegó a alcanzar el récord que había dejado Felipe González en 1989, cuando tardó 470, pero lo sobrepasó más tarde: tras ser de nuevo investido en octubre de 2016, abandonó el Gobierno en una moción de censura 579 días después sin haberlo convocado. La excusa que arguyó para no haberlo convocado en 2017 fue la moción de censura que le había presentado Unidos Podemos y que sirvió como una suerte de rendición de cuentas a su gestión en el Ejecutivo. Después, en 2018, cuando Rajoy logró sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado y por fin anunció que el debate podría celebrarse en junio, una nueva moción de censura -esta vez, exitosa- lo desalojó de La Moncloa.

La Constitución no regula, ni siquiera menciona, el debate sobre el estado de la nación. Se registra como una comunicación del Gobierno, como hizo Felipe González al plantearlo por primera vez y contar con el beneplácito de Manuel Fraga. En la mayoría de ocasiones se ha celebrado en la primera mitad de año, y su transcurso se ha ido conformando más bien por usos y costumbres. Tras la exposición del presidente, intervienen los portavoces de los grupos. Además, estos pueden hacer propuestas de resolución que se votan al final de la sesión.

“Largo metraje”

En el primer debate, el de 1983, el entonces líder de Alianza Popular, Manuel Fraga, apuntó la que sería una queja común en los sucesivos. “Quizá pueda encontrarse que haya poco mensaje para tan largo metraje”, le dijo a Felipe González después de que este expusiera durante casi dos horas el balance de su gobierno. Aquella fue la intervención inaugural más larga, aunque seguida de cerca por la de José Luis Rodríguez Zapatero en 2005, con una hora y casi tres cuartos. El presidente socialista ostenta también el récord de haberlo despachado más rápido, con apenas 50 minutos en 2007. Zapatero y el popular José María Aznar son los dos presidentes que nunca han faltado a la cita con este debate: lo convocaron año a año, cuando tocaba y sin contratiempos. Los ‘cara a cara’ de Aznar con los diferentes líderes de la oposición a los que se enfrentó en sus dos gobiernos -González, Borrell y Almunia- también tuvieron fama de largos, porque las sesiones acabaron siempre más allá de medianoche.

Pese a lo tedioso, la cita parlamentaria por excelencia ha sido escenario de algunos de los debates más recordados. Aznar acuñó su célebre “¡Váyase, señor González!” en el de 1994, o la dura acusación de Rajoy a Zapatero en 2005 de haber “traicionado a los muertos” a manos de ETA. La última vez que se celebró, Rajoy y Sánchez se lanzaron frases gruesas. “Yo me lo tomo a usted mucho más en serio que muchos de los suyos, y mi trabajo me cuesta”, le dijo el primero al segundo. En aquella cita, corrupción y rescate a la banca fueron los temas estrella, Rosa Díez fue una de las protagonistas, Alberto Garzón apuntaba a Grecia y quien puso sobre la mesa la falta de propuestas para el “problema político de Catalunya” era Josep Antoni Durán i Lleida.

Algunos de los líderes políticos de estos últimos y convulsos años, como Pablo Iglesias o Albert Rivera, se han retirado sin participar en el debate parlamentario por excelencia. En tiempos de inestabilidad política, siete años es toda una eternidad.

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