Ya hay fecha para la ronda de Pedro Sánchez con los líderes políticos que arrancará el nuevo curso. El próximo miércoles, 2 de septiembre, empezará la tanda de conversaciones con Pablo Casado, el jefe del PP, y seguirá, por la tarde, con Inés Arrimadas, la máxima responsable de Ciudadanos, posible socio presupuestario de la coalición gubernamental. Los contactos se extenderán hasta el jueves 3, cuando pasará por la Moncloa el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.

La Moncloa y Génova informaron prácticamente a la vez de ese primer despacho entre el presidente del Gobierno y el máximo responsable de los conservadores programado para el miércoles, a las 10 de la mañana. Será, de hecho, su primera entrevista presencial desde el pasado 17 de febrero, apenas un mes después de la investidura y de la formación del Ejecutivo de coalición. No obstante, durante el estado de alarma, ambos conversaron por videoconferencia, aunque la interlocución se rompió cuando Casado se negó a apoyar más prórrogas.

La segunda reunión presencial de Sánchez y Casado llega en un momento de tensión entre Gobierno y PP, ya que los populares acusan constantemente al Gabinete de coalición de dejación de funciones en el control de la pandemia de coronavirus. Los objetivos que se marcan el Ejecutivo y el PP son, así, dispares. El primer propósito de Sánchez, que ya enunció durante su comparecencia en la Moncloa, es la "despolitización de la lucha contra la pandemia", porque el "enemigo es el virus, y no otro", y el desarrollo de las medidas de cogobernanza. Pero ese no deja de ser un desiderátum de difícil cumplimiento, ya que la oposición no va a soltar su presa.

Para Sánchez, son fundamentales, sin embargo, los otros dos objetivos que enuncia el comunicado de la Moncloa. Uno, aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2021, unas cuentas que define como "de país", y que a su juicio la mayoría de grupos deberían apoyar porque está en juego la reconstrucción de España dada la magnitud del zarpazo económico que ha ocasionado el Covid-19.

El presidente evita en todo momento secundar la tesis de su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, que insiste en que los PGE han de salir adelante con los apoyos de los socios de investidura. Los socialistas no renuncian a ningún apoyo. Lograr el respaldo o abstención del PP se antoja imposible, pero cada vez las esperanzas están más puestas en Ciudadanos, el aliado inesperado y sólido que el Gobierno encontró en las fases finales de la alarma.

Segunda meta marcada por la Moncloa: el "reforzamiento institucional y la renovación de cargos de las altas instituciones del Estado", como el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y el Defensor del Pueblo, así como RTVE. En las últimas semanas habían proseguido los contactos con el PP para el desbloqueo de órganos, y de hecho ese fue uno de los puntos de desacuerdo entre Álvarez de Casado y Toledo que la exportavoz adujo como una de las razones de su salida. Génova, sin embargo, descartó posteriormente un pacto inminente con el Gobierno para proceder al relevo en el CGPJ o en el Constitucional.

Desliar la madeja de RTVE es más complicado, porque el concurso público para situar al frente de la corporación a un nuevo consejo de administración que ponga fin al mandato de la administradora provisional única, Rosa María Mateo, se halla empantanado.

Fuentes del PP, por su parte, incidieron en que Casado acudirá a la reunión del miércoles como formación de Estado y porque siempre ha ido a la Moncloa cada vez que Sánchez le ha llamado. "El PP es un partido responsable, con sentido de Estado y comprometido con el futuro de los españoles, que ejerce una oposición constructiva y leal, y así se ha demostrado proponiendo al Ejecutivo un plan B alternativo" en la lucha contra el coronavirus "en el ámbito jurídico, económico, social y también educativo".