La pandemia y la crisis social y económica que comporta agrava la lucha interna entre los dos socios del Govern y agranda las grietas abiertas en el seno del Ejecutivo catalán desde hace meses. Ahora, con las nuevas medidas de restricción y prevención anunciadas con solemnidad ayer por Joaquim Torra, los fieles a JxCat en el Govern atribuyen este movimiento a un puñetazo del presidente sobre la mesa ante lo que entienden como una falta de compromiso de las consejerías de ERC, en especial de Salud y Educación. Los republicanos niegan la mayor, sostienen que el trabajo es constante, pero que va adaptándose a una situación que es cambiante.

JxCat asegura que Torra lleva semanas batallando por conseguir más medidas anticovid por parte de los consejeros Josep Bargalló (Educació) y Alba Vergés (Salut). Esquerra lo niega todo y evita entrar al trapo de las acusaciones de su socio. Sostiene que sus consejerías no han parado de trabajar desde el inicio de la crisis y recuerdan que el 29 de junio Bargalló y Vergés ya ofrecieron un plan de "escuelas abiertas, escuelas seguras". Prefieren quedarse con ello en lugar de con los "anuncios pomposos" de determinadas cifras de profesores. De hecho, una de las claves de los choques internos es que el Departament d'Economia está en manos del vicepresidente del Govern y dirigente de ERC, Pere Aragonès, a quien en JxCat reprochan haber restringido propuestas de planes de choque, por ejemplo en materia de automoción. Unos reproches que Esquerra niega.