El homenaje a las víctimas del coronavirus situó ayer a Felipe VI como referente institucional del acto, tras el cual el Gobierno elevó un poco la presión al insistir en que la Casa del Rey debe tomar nuevas "decisiones" sobre su padre, Juan Carlos I, ante el goteo de informaciones sobre la investigación de fiscales del Tribunal Supremo y de Suiza sobre el dinero que supuestamente tenía el rey emérito en este país. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, dejó entrever que esas "decisiones", entre las que figuran la salida de Juan Carlos del Palacio de la Zarzuela, podrían llegar en breve y elogió de nuevo la "impecable" labor del actual monarca.

La número dos del Ejecutivo puso como ejemplo la intervención de Felipe VI en el acto del Palacio Real, "en nombre de todos, y como jefe del Estado, para despedir y para agradecer", y remarcó que al Gobierno solo le cabe reafirmar "el trabajo que hace día a día" siempre "en el lugar que la Constitución le sitúa". Según Calvo, la Casa del Rey "tiene que tomar también sus decisiones", recordó que "una parte importante de la ciudadanía" está inquieta y señaló que en la Zarzuela estos asuntos son objeto "de debate, como es lógico", pero "afectan a un tiempo que no es el tiempo del rey Felipe".

Pese a estas palabras, el presidente del PP, Pablo Casado, expresó a los periodistas, a iniciativa propia, el apoyo de su partido al Rey ante los "ataques" de los que está siendo objeto por parte de "algunos ministros" de Unidas Podemos. El líder de los populares quiso enviar un mensaje de "respaldo" a la Zarzuela y matizó que, "en concreto", se refería a Felipe VI. "Creo que la Monarquía es una institución esencial, que es el símbolo de la continuidad histórica de España y por eso desde el PP defendemos a la jefatura del Estado y a su majestad el Rey frente a los ataques de algunos ministros del propio Gobierno", proclamó.

Más concreto fue el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, al reclamar que la prioridad sea la lucha contra el coronavirus y la "pandemia económica en ciernes", y que no se "desvíe el asunto" para cuestionar la jefatura del Estado. "Yo no voy a participar en cuestionar ahora nuestra Constitución, la monarquía parlamentaria, la jefatura del Estado o el modelo democrático de nuestro país. No me parece razonable, ni prioritario, ni procedente", zanjó.

Feijóo sostuvo que se pretenden priorizar unas investigaciones "para ocultar las demás". "Ese es un juego muy antiguo", reiteró el presidente gallego, al tiempo que aseguró que las instituciones están por encima de las personas que en cada momento las encabezan. "En este momento, desviar este asunto hacia otros probablemente le pueda interesar a alguien. A mí, no", apostilló.

El líder de Ciudadanos en el Parlamento Europeo, Luis Garicano, se mostró convencido de que Felipe VI hará "lo que corresponda" para establecer una "separación" entre su labor como jefe de Estado y la situación judicial de su padre, el Rey emérito, investigado por la Fiscalía por el presunto cobro de comisiones al interceder en el contrato del AVE a La Meca.

En declaraciones a la Sexta, recogidas por Europa Press, Garicano abogó por "separar la institución y la figura del Rey", que considera que "está haciendo un trabajo excepcional", de los "pecados" y las informaciones sobre las irregularidades presuntamente cometidas por Juan Carlos I. "Creo que cuanto más clara sea esa separación, más clara será la posición del Rey. Es muy difícil, pero es lo que tendrá que hacer", aunque evitó decir qué tipo de medidas debería tomar el monarca.

Por su parte, la vicepresidenta de la Generalitat valenciana, Mónica Oltra, afirmó también que las informaciones que se están conociendo en torno al rey emérito "no le hacen mucho favor a los que defienden la monarquía" y aseguró que más allá de gestos simbólicos como quitar un título, "nadie debe estar al margen del Estado de Derecho y las leyes".